
Concejales de distintas bancadas y funcionarios municipales y provinciales analizaron en el Concejo Municipal los protocolos de prevención y respuesta ante la posible llegada de un fenómeno de El Niño de características fuertes, que podría generar un período de lluvias intensas y aumentar el riesgo de inundaciones en Rosario.
La reunión surgió a partir de distintos proyectos presentados sobre la problemática y por iniciativa de la Comisión de Ecología y Ambiente. El encuentro fue encabezado por la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, y contó con la participación del secretario de Ambiente y Espacio Público, Luciano Marelli; el director provincial de Gestión de Riesgos Área Metropolitana Rosario, Carlos Dolce; y el director general de Gestión de Riesgo y Protección Civil municipal, Gonzalo Ratner.
Según explicó Ratner, el municipio ya trabaja en un plan preventivo frente al escenario climático previsto. El período de mayor atención comenzaría en octubre, cuando se esperan precipitaciones que podrían rondar los 100 milímetros, aunque ese volumen podría incrementarse en el contexto de un fenómeno de El Niño.
El esquema de monitoreo y prevención se extenderá durante los próximos meses, con una ventana de seguimiento que llegará hasta el otoño de 2027.

Cómo funcionará el operativo ante una emergencia
Ratner explicó que se prevé un sistema de respuesta con centros base, desde los cuales se recibirán las demandas y se tomarán decisiones según la evolución de cada situación.
El objetivo será, siempre que las condiciones lo permitan, contener a la población en el propio territorio y evitar traslados innecesarios. Si una zona afectada puede recuperarse mediante el sistema de bombeo, se buscará que los vecinos puedan regresar a sus viviendas.
En los casos que requieran evacuación habrá dos niveles de centros. Los de primer nivel estarán ubicados en los propios territorios afectados, para brindar una respuesta inmediata y cercana. Los de segundo nivel estarán preparados para sostener a las personas evacuadas durante varios días si la emergencia se prolonga.
Para dimensionar la capacidad necesaria, el municipio toma como referencia el escenario de inundaciones de 2007, considerado uno de los peores antecedentes recientes. Ratner señaló que actualmente Rosario cuenta con mejores niveles de infraestructura y drenaje, lo que permite una planificación diferente de los centros de evacuación.

Los centros de salud, una pieza clave
Uno de los ejes definidos durante la reunión será el trabajo territorial. En ese esquema, los centros de salud municipales tendrán un papel central, debido a su conocimiento de la realidad cotidiana de cada barrio y de las necesidades de sus habitantes.
La estrategia apunta a fortalecer la contención en los propios barrios siempre que las condiciones de seguridad lo permitan y evitar que la población deba abandonar su zona de residencia.
En materia de recursos humanos, Protección Civil cuenta actualmente con unas 140 personas. Sin embargo, ante una emergencia de mayor magnitud, el protocolo contempla la disponibilidad del conjunto del personal municipal para reforzar las tareas.
La respuesta estará organizada de acuerdo con distintos niveles de emergencia, que determinarán qué recursos y acciones deberán activarse en cada escenario.

El municipio delimitó como los puntos rojos de alerta máxima en distintas zonas de la ciudad ante precipitaciones torrenciales.
¿Cuántas personas podrían verse afectadas por lluvias extremas?
Un análisis sobre exposición y vulnerabilidad estima que unas 209.943 personas, equivalentes al 22,3% de la población de Rosario, se encuentran potencialmente expuestas a un alto riesgo de afectación de la vivienda y el hábitat ante episodios de precipitaciones torrenciales.
La estimación no implica que esas personas necesariamente vayan a sufrir una afectación. Se trata de un escenario de riesgo potencial, elaborado a partir de distintos factores vinculados con las condiciones habitacionales y ambientales de cada sector de la ciudad.
Entre los indicadores considerados aparecen la calidad de los materiales de las viviendas —en particular techos y pisos—, la cantidad de zonas productivas y verdes, la presencia de basurales y la densidad de población.
209.943 personas, el 22,3% de la población de Rosario, aparecen potencialmente expuestas a un alto riesgo de afectación de vivienda y hábitat ante precipitaciones torrenciales.
El Distrito Centro aparece como el sector con mayor proporción de población potencialmente expuesta: hasta el 27,8%, unas 67.652 personas.
Le sigue el Distrito Noroeste, donde el análisis estima una exposición potencial del 27,09% de sus habitantes, equivalente a unas 47.102 personas.
En tercer lugar aparece el Distrito Norte, con un 23,54% de su población, alrededor de 30.845 personas, potencialmente expuesta.
Qué significa el nivel de exposición
Los datos deben interpretarse como una herramienta para identificar escenarios de vulnerabilidad, y no como una proyección de cuántas personas serán efectivamente evacuadas o sufrirán daños.
El riesgo puede aumentar ante un escenario de precipitaciones extremas, especialmente cuando las lluvias se combinan con determinadas condiciones de habitabilidad, infraestructura y entorno.
Por eso, el análisis plantea la necesidad de considerar no solamente la cantidad de agua caída, sino también las características de las viviendas, la concentración de población y las condiciones ambientales de cada zona.
La información adquiere especial relevancia frente al escenario preventivo que analiza Rosario ante un posible período de lluvias intensas asociado al fenómeno de El Niño, ya que permite identificar con mayor precisión los sectores que podrían requerir seguimiento y asistencia ante una emergencia.
Distrito Centro: 67.652 personas potencialmente expuestas, el 27,8% de su población.
Distrito Noroeste: 47.102 personas potencialmente expuestas, el 27,09% de su población.
Distrito Norte: 30.845 personas potencialmente expuestas, el 23,54% de su población.

Más mediciones de lluvia por distrito
Como parte de las medidas preventivas, el municipio incorporará durante los próximos meses nuevos sistemas de medición de precipitaciones distribuidos por distrito.
La información permitirá conocer con mayor precisión cuánto llueve en cada sector de la ciudad y mejorar la toma de decisiones durante episodios de precipitaciones intensas.
El objetivo del esquema presentado en el Concejo es combinar el monitoreo climático y de infraestructura con una respuesta territorial, de manera de anticipar posibles complicaciones y sostener la asistencia a los vecinos durante una eventual emergencia.
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