
Volodimir Zelensky dejó abierta una posibilidad que hasta ahora había evitado respaldar públicamente. El presidente de Ucrania afirmó que está dispuesto a congelar las líneas del frente con Rusia para alcanzar un alto el fuego, incluso si eso implica que Moscú conserve el control de territorios ocupados desde 2022.
“Creo que esta es la manera realista de terminar esta guerra”, sostuvo durante una entrevista con el programa estadounidense FOX & Friends. Ante la consulta sobre si aceptaría un acuerdo que mantuviera el mapa actual del conflicto, respondió afirmativamente y planteó que el objetivo inmediato debe ser frenar las muertes.
La postura no supone, por sí sola, un acuerdo de paz definitivo ni el reconocimiento legal de los territorios ocupados por Rusia. Zelensky aclaró que, si se detienen las hostilidades, Ucrania necesitará garantías de seguridad de Estados Unidos y de los países europeos. “Lo más importante es la paz y también una paz con seguridad”, remarcó.
La presión de Trump y una nueva instancia de negociación
El cambio de tono se conoció mientras Donald Trump intensifica sus gestiones para poner fin a la guerra. Un día antes, el presidente estadounidense había reclamado que Kiev aceptara negociar con Moscú y advirtió que una negativa tendría consecuencias negativas. También atribuyó el estancamiento al enfrentamiento personal entre Zelensky y Vladimir Putin, y afirmó que Europa está cansada del conflicto.

En paralelo, Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca, viajó a San Petersburgo para reunirse con el mandatario ruso. Antes del encuentro, mantuvo conversaciones en Oslo con Zelensky, en una reunión de la que participaron el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente finlandés, Alexander Stubb. Jared Kushner, yerno de Trump, se sumó por videoconferencia.
Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, calificó esos contactos como positivos y confirmó que Witkoff trasladaría a Rusia las propuestas elaboradas con la parte ucraniana. La reunión con Putin aparece como una instancia decisiva para determinar si las conversaciones pueden salir del estancamiento.
Las negociaciones llevan meses sin avances sustanciales. En enero, Witkoff había señalado que restaba resolver un punto del marco de paz, una cuestión interpretada como vinculada con la retirada ucraniana de zonas de Donetsk que todavía controla.
Las garantías que reclama Kiev
Aunque aceptó discutir un alto el fuego sobre las posiciones actuales, Zelensky insistió en que cualquier entendimiento debe contemplar la protección futura de Ucrania. El mandatario advirtió que su país no puede quedar afuera de las conversaciones en las que se definan cuestiones relacionadas con su territorio y su seguridad.

La preocupación también está vinculada con las tensiones recientes entre Kiev y Washington. Zelensky cuestionó demoras en la entrega de misiles interceptores Patriot financiados por aliados europeos y afirmó que Ucrania no recibió alertas de inteligencia antes de un ataque ruso del 19 de octubre, que dejó al menos seis muertos y daños en 28 instalaciones energéticas.
Otro punto de fricción fue la reducción de la velocidad de Starshield, la versión militar de la red satelital Starlink utilizada por las fuerzas ucranianas. Trump negó haber ordenado esa medida, mientras que Elon Musk y un informe de The Wall Street Journal ofrecieron versiones diferentes sobre su origen.
En Oslo, sin embargo, Zelensky reconoció una mejora en la cooperación de inteligencia con Estados Unidos. “Estamos agradecidos de que la inteligencia funcione”, señaló, al destacar la importancia de las alertas tempranas para proteger a la población civil.
Una posible cumbre con China en el horizonte
La iniciativa diplomática de Trump también podría extenderse a una reunión con Putin y Xi Jinping en China el próximo mes. El presidente estadounidense manifestó su disposición a conversar con ambos mandatarios sobre la desnuclearización y la guerra en Ucrania.
La posibilidad genera inquietud en Kiev ante el riesgo de que las principales potencias definan aspectos del conflicto sin participación ucraniana. Zelensky fijó una posición clara frente a esa alternativa: “Si hay cuestiones sobre Ucrania, sobre nuestro futuro, solo pueden ser aceptables si estamos en la mesa de negociaciones”.
El calendario político estadounidense agrega presión a las gestiones. Con las elecciones legislativas del 3 de noviembre en el horizonte y el costo del combustible como una preocupación interna, Trump busca mostrar avances en política exterior. La disposición de Zelensky a congelar el frente abre una nueva vía de negociación, pero todavía queda por saber si Moscú aceptará esa fórmula y qué garantías podrían acompañarla.
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