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De Rosario al mundo

“Si usamos mal los antibióticos, las bacterias aprenden a resistir”

El investigador del Conicet Rosario Alejandro Vila fue distinguido por la Sociedad Americana de Microbiología y contó en Radio Boing cómo sus trabajos llegaron a la práctica clínica.

El investigador del Conicet Rosario Alejandro Vila habló con Radio Boing.
El investigador del Conicet Rosario Alejandro Vila habló con Radio Boing.

La resistencia a los antibióticos se convirtió en uno de los grandes desafíos de la salud pública a nivel mundial y un científico rosarino lleva tres décadas estudiando cómo enfrentarla. Alejandro Vila, investigador del Conicet Rosario, director del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, Conicet-UNR) y docente de la Universidad Nacional de Rosario, fue distinguido con el Premio Moselio Schaechter 2026, otorgado por la Sociedad Americana de Microbiología (ASM).

El reconocimiento distingue a investigadores de países en vías de desarrollo que demostraron liderazgo y un compromiso sostenido con el avance de la microbiología. Para Vila, sin embargo, el premio no es solamente personal: detrás hay tres décadas de trabajo y más de 50 personas que pasaron por su equipo. “Esto se logró porque hubo más de 50 personas que trabajaron en mi equipo a lo largo de estos 30 años que se formaron”, destacó en diálogo con Radio Boing.

Vila trabaja desde Rosario sobre uno de los problemas que más preocupa a la comunidad científica: qué ocurre cuando las bacterias dejan de responder a los medicamentos diseñados para combatirlas. “Mi grupo trabaja en tratar de entender la resistencia a antibióticos, que es uno de los problemas más graves que hay hoy en la salud pública y que va aumentando día a día”, explicó.

El investigador planteó una perspectiva que permite dimensionar hacia dónde puede ir el problema. “Se estima que para el 2050 el principal problema que podría causar mortalidad podría ser la resistencia a antibióticos”, señaló. La explicación está en la capacidad de adaptación de las bacterias. “Las bacterias fueron evolucionando, generando resistencia por el mal uso y abuso de los antibióticos”, sostuvo. “Si usamos mal los antibióticos, las bacterias aprenden a resistir”, afirmó.

Entre los trabajos más relevantes de su equipo aparece el estudio de una proteína vinculada con la resistencia a los antibióticos. El descubrimiento permitió avanzar luego hacia una herramienta con aplicación directa en hospitales y laboratorios. “En 2006 encontramos una proteína que era la que rompía los antibióticos una vez que entraban”, relató.

Las bacterias, explicó, pueden fabricar proteínas capaces de destruir determinados antibióticos. El equipo de Vila logró entender cómo funcionaba una de esas proteínas, considerada una de las principales responsables de determinados mecanismos de resistencia.

El riesgo de las infecciones hospitalarias

La resistencia bacteriana adquiere especial importancia en los hospitales, donde una infección puede afectar a pacientes que ya tienen sus defensas comprometidas. “Nosotros estudiamos las bacterias que están en las infecciones intrahospitalarias”, explicó Vila. Esas bacterias pueden encontrarse en distintos lugares del ambiente hospitalario, incluso en espacios como los ductos de los sistemas de aire acondicionado. “Están en todos lados. No hay que tenerle miedo a decir que las bacterias nos van a matar”, aclaró.

La diferencia está en las condiciones de la persona que entra en contacto con ellas. “Nosotros estamos sanos, entonces no hay ningún problema en particular, pero si nosotros estamos hospitalizados y en el hospital tuvimos una operación, un trasplante, un accidente que nos baja todas las defensas, las bacterias entonces nos pueden infectar”, explicó.

Por eso, el problema no es simplemente la existencia de bacterias resistentes, sino la selección que produce el uso inadecuado de los antibióticos. Vila utilizó una comparación deportiva para explicarlo: “Son como atletas de competición. Si vos a un atleta de competición le vas poniendo que tiene que saltar una valla, le ponés una valla cada vez más alta, ¿quiénes van a pasar? Los que puedan saltar más”.

Con las bacterias ocurre algo parecido. “Si vos a las bacterias les das cada vez antibióticos más complejos, se van a morir las bacterias más débiles y van a sobrevivir las bacterias que sean más capaces de resistir a los antibióticos”, señaló. Y esas bacterias resistentes pueden terminar circulando en diferentes ámbitos. “Las vamos a tener en el ambiente rural, en las ciudades y, lo más peligroso, en los hospitales, que es donde está la gente más frágil”, advirtió.

El uso responsable de los antibióticos

Para Vila, una parte de la solución también pasa por modificar hábitos cotidianos. El uso de antibióticos sin indicación médica contribuye a generar las condiciones para que las bacterias desarrollen mecanismos de resistencia. “No hay que automedicarse”, remarcó. “Si nosotros tomamos los antibióticos innecesariamente, estamos entrenando a las bacterias para que sobrevivan”, explicó.

En Argentina existe además un marco legal destinado a regular el uso y la prevención de la resistencia antimicrobiana. Vila señaló que el objetivo es que los antibióticos dejen de ser medicamentos que puedan obtenerse libremente sin una indicación profesional. “Dentro de poco ya no vas a poder ir a una farmacia y decir ‘dame una amoxicilina’, vas a necesitar que un médico te lo recete”, explicó.

Un premio que también habla de la ciencia argentina

El Premio Moselio Schaechter representa para Vila un reconocimiento a una trayectoria científica desarrollada desde Rosario, pero también al trabajo colectivo de investigadores, becarios y profesionales que integraron su grupo durante décadas. “Recibir este premio es un inmenso honor, pero sobre todo es un reconocimiento a la calidad de la ciencia de nuestro país”, había señalado el investigador al conocerse la distinción.

“Estamos pasando por un momento muy difícil de la ciencia argentina, con muchos vaivenes y con muchos problemas en distintos gobiernos. Nunca tuvimos una situación como la que tenemos ahora”, sostuvo en diálogo con Radio Boing. Para Vila, el impacto de las decisiones actuales puede verse recién dentro de varios años. “Si esto sigue así, no vamos a tener nadie dentro de 20 o 30 años hablando de trayectoria científica”, advirtió. Por eso cerró con un mensaje que apunta al sistema científico en su conjunto: “Necesitamos apoyar la ciencia y la universidad para poder tener un país mejor”.

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