Para Ecuador, los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 significaron una nueva oportunidad dentro del proceso de preparación rumbo a los próximos Juegos Olímpicos. Así lo explicó Paúl Calle, jefe de Misión de la delegación ecuatoriana, quien destacó tanto el nivel de la competencia como la posibilidad de evaluar el presente de sus deportistas.
“Los Juegos Suramericanos son eventos de mucha relevancia, de mucho nivel”, señaló Calle. En ese sentido, explicó que la competencia funcionó como un “termómetro” para conocer el estado de los atletas ecuatorianos en su preparación de cara a Los Ángeles 2028.
La participación en Santa Fe se produjo luego de los Juegos Bolivarianos y como parte de un calendario que también tiene en el horizonte los Juegos Panamericanos de Lima 2027. Para acompañar a sus deportistas durante la competencia, Ecuador conformó un equipo integrado por áreas técnicas, médicas, administrativas y de comunicación.

Un sistema que busca talentos en todo el país
Calle también destacó el trabajo que Ecuador lleva adelante para identificar y acompañar a sus jóvenes talentos. El sistema deportivo nacional parte de clubes de formación vinculados con las federaciones provinciales, desde donde se detectan atletas con condiciones para avanzar hacia el alto rendimiento.
El país cuenta con 24 provincias y, de acuerdo con lo explicado por el jefe de Misión, esta estructura permite ampliar la búsqueda de deportistas y fortalecer diferentes disciplinas. Entre los deportes en los que Ecuador había obtenido resultados destacados a nivel internacional mencionó marcha, ciclismo, lucha y levantamiento de pesas.
Esa variedad representa, para Calle, uno de los puntos importantes del presente deportivo ecuatoriano. El país viene registrando actuaciones relevantes en las últimas ediciones de los Juegos Olímpicos, aunque ese crecimiento también implica el desafío de mantener y mejorar los resultados obtenidos.
Santa Fe, una comunidad que también fue protagonista
Después de varios días en la provincia, Calle puso especial énfasis en la manera en que los santafesinos acompañaron el desarrollo del evento. Más allá de la infraestructura y de la logística necesaria para organizar competencias en diferentes sedes, el jefe de Misión ecuatoriano destacó un aspecto que fue más allá de lo estrictamente deportivo.
“Quiero destacar una cosa: la calidad de la gente y de los santafesinos, que realmente están siempre prestos para ayudar, siempre prestos para colaborar”, afirmó.
La respuesta del público también fue uno de los aspectos que más llamó su atención. Calle destacó la presencia de espectadores en los escenarios y el acompañamiento de la comunidad en los Fan Fest como señales de que los Juegos lograron trascender los espacios deportivos.
“Creo que eso es muy importante, es parte esencial de un legado que tengan los Juegos: esta vinculación con la comunidad”, sostuvo.
Para Ecuador, la experiencia en Santa Fe terminó siendo una combinación de competencia, evaluación deportiva y encuentro con una provincia que abrió sus escenarios y sus espacios públicos para recibir a delegaciones de distintos países de Sudamérica.
Mientras el calendario deportivo continúa y los atletas ecuatorianos afrontan nuevos desafíos internacionales, Santa Fe 2026 deja también una imagen que Calle consideró especialmente significativa: la de una comunidad que hizo propios los Juegos y acompañó a los deportistas durante su paso por la provincia.

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