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Todo Show

Siete estrenos llegan este jueves a la ciudad, una es rosarina

Los rosarinos Julia Derbule y Mauricio Fernández estrenan “Soy Rocío”, el clásico de Pier Paolo Pasolini “Mamma Roma” se reestrena remasterizada a 100 años del nacimiento del director, “Free The Final Stroke 2” japonesa de animación, “Pequeña Flor” y “Las cosas donde ya no estaban” dos argentinas más “Teléfono Negro” y “Dog, viaje salvaje” con Channing Tatum, las siete nuevas cintas que llegan a las salas de Rosario. Aquí como siempre una selección de reviews para elegir que ir a ver al cine.

“Dog: un viaje salvaje”

Más en modo reseteo que regreso, Channing Tatum vuelve a la pantalla grande una pandemia después como actor y director debutante con Dog: un viaje salvaje. Recordado por su rol destripper en las dos entregas de Magic Mike, como eventual ícono de autor (trabajó para Steven Soderbergh, Quentin Tarantino y los hermanos Coen), y comodín musculoso para la comedia y la acción, el intérprete de 41 años no encabezaba un largometraje desde La estafa de los Logan (2017).

De aquel tiempo a esta parte, Tatum giró con el espectáculo escénico Magic Mike Live, se separó de la actriz Jenna Dewan, escribió un libro para niños con su hija Everly como primera lectora, e hizo cameos y doblajes de voz. El recreo de la industria tuvo que ver, entre otras cosas, con su demorada intención de dirigir, tarea que emprende en Dog junto a su amigo y colaborador habitual Reid Carolin, quien codirige y coproduce con Tatum, además de firmar el guion (junto con Brett Rodriguez).

La inspiración fue una travesía que Tatum realizó a California con su perra Lulu, cruza de pitbull y catahoula, que murió en 2018. Dog narra el traslado costero de Washington a Arizona en un Ford Bronco emprendido por el veterano estadounidense Jackson Briggs (Tatum) y una pastor belga maloniois del Ejército, también llamada Lulu (y que encarnan tres canes de esa raza, de nombres Lana, Britta y Zuza), con el propósito de asistir al funeral del soldado que la había entrenado.

La empresa no será fácil, ya que ambos padecen de trastorno de estrés postraumático por su labor militar, y Briggs viene de sufrir una lesión cerebral, aunque el exsoldado trata de llevar a la perra a buen puerto para ser admitido de nuevo en funciones.

La relación entre el conturbado Briggs y la arisca Lulu se presume más graciosa que dramática, y el dúo termina cruzándose con plantadores de marihuana o destrozando un hotel lujoso solo para aprender cuánto hay de tiernamente semejante entre humano y animal.

Si Magic Mike sacaba a la luz el pasado stripper de Tatum, Dog implica un grado distinto de desnudez biográfica: a Tatum se le produjo un nudo en la garganta cuando filmaba delante y detrás de cámara al recrear su lazo afectivo con la original Lulu.

El desenlace no deja de ser feliz: Tatum adoptó de manera reciente a dos pastores alemanes, Rooklin y Cutie, debidamente presentados en su cuenta de Instagram. El cierre de paréntesis supuso asimismo la reaparición multiplicada del actor, quien protagonizará pronto Pussy Island (debut en la dirección de su pareja Zoe Kravitz), a la vez que prepara la tercera Magic Mike con Reid Carolin, sin contar su participación en la recientemente estrenada La ciudad perdida.

Puede que la incursión de Tatum como realizador haya sido anecdótica, en tanto el actor reconoce que ese rol en Dog recayó más sobre Carolin, si bien el motivo fue que él tenía que concentrarse en dirigir a la perra mientras su colega lo filmaba.

“Fue una experiencia gratificante. Me saqué las ganas de dirigir. Pero si lo hago de nuevo, definitivamente no actuaré. Lo que no me gustó fue el montaje. No lo disfruté. No debería editarme a mí mismo, punto. Descubrí que esa tarea me es mentalmente dañina”, dijo Tatum en conferencia de prensa recogida por el sitio Showbiz Junkies.

Y habló sobre el origen de Dog: “Tuve perros toda mi vida, pero a Lulu la crie desde que tenía seis semanas. Era una pequeña bola de pelo que fue creciendo hasta convertirse en esta enorme cruza de Catahoula Pitbull. Vivió aproximadamente 11 años, se enfermó e hicimos un viaje juntos en sus últimos días”.

“Ella me enseñó unas profundas lecciones en torno a la entrega y la aceptación –admitió el actor–. Después volví y le conté a mi amigo Reid del viaje, y medio que empezamos a hablar de la historia. Le dimos vuelta a esta idea del último viaje de una mascota junto con sus dueños o con su amigo, y era demasiado triste. Tampoco nos reflejaba a mí y a Lulu, a lo que habíamos compartido. Nuestra vida había sido una aventura, era alegre y divertida, e hilarante y loca por momentos. Ese era el tipo de historia que queríamos contar, así que fuimos en esa dirección”.

Al principio, la película iba a llamarse “Lulu”, pero terminó portando el título genérico atribuido al perro. Carolin explicó: “Algo que escuchamos de la gente que trabajó en el filme, en nuestro documental, es que la perra se transformó en más que una perra. Se volvió una persona, un soldado, un hermano, una hermana. No era vista como perra en la unidad de rodaje. Espero que al final de la película tanto Jackson Briggs como la audiencia sientan lo mismo sobre Lulu. Por eso le pusimos Dog al filme”, señaló el director.

Y concluyó: “Quiero decir, pienso que la gente ve el título y dice: ‘Oh, seguro se te ocurrió en una reunión de marketing porque medía bien’. En verdad es todo lo opuesto. Tiene que ver con la manera clínica en que vemos a estos animales; los etiquetamos únicamente como animales. Y con el paso del tiempo, a medida que se vuelven extraordinarios para nosotros, mientras más profundos los percibimos, más se nos parecen”. En el Monumental y en el Showcase.

 

 

“Mamma Roma”

Mamma Roma ocupa el puesto 26 en el ranking de las Mejores Películas Italianas de todos los tiempos.

En copias totalmente remasterizadas 4K, la joya del neorrealismo italiano: “Mamma Roma” (1962), de Pier Paolo Pasolini, en homenaje a los 100 años de su nacimiento, y cuenta sobre una prostituta que sueña con un bienestar pequeño-burgués. Intentando dejar atrás su vida en las calles y darle un bienestar a su hijo Héctor, se trasladan juntos a un barrio de clase media donde atiende un puesto de frutas en el mercado popular. Pero a Héctor no le interesa demasiado el estudio y el trabajo, se dejará llevar por las malas compañías y encontrará el amor en Bruna, una chica mayor que él quien lo iniciará en los secretos del amor. Nominada al León de Oro del Festival de Venecia y ganadora del premio a la Mejor Actriz para Anna Magnani y del Cinema Clubs Award para Pier Paolo Pasolini, Mamma Roma está protagonizada por Anna Magnani, Franco Citti, Ettore Garofolo, Silvana Corsini, Luisa Orioli, Paolo Volponi, Luciano Gonini y Vittorio La Paglia. En el Del Centro.

 

 

“Free: The Final Stroke 2”

Después de su primera aparición en los campeonatos mundiales, Haruka fue derrotado por el “Campeón Absoluto” perdiendo también su libertad. Esto hizo que se detuviera a analizar su verdadero propósito al nadar, cuestionando su relación con el agua y su lugar dentro del mundo de la natación.Haruka lucha internamente buscando una respuesta y se hundeen la oscuridad. Esta angustia hace quese atreva a elegir un entrenamiento diferente y complicado, solamente se dedica a entrenar sin descansoimpulsado por el sentimiento de haber sido derrotado.El nado frío y despiadado del campeón regresa a su mente y se repite constantemente”¡Debo ser más rápido, más fuerte!”Ya que pronto volverá a competir contra Alberto.Sus amigos creen en él desde la distancia y notendrán más remedio que mirar desde lejos, sin embargo, estarán más cerca que nunca. En el Showcase.

 

 

“Teléfono Negro”

El éxito del género de terror en el cine se basa más en personajes creíbles que le interesen a la audiencia que en fórmulas o historias genéricas, dijo el director estadounidense Scott Derrickson en entrevista con EFE durante el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en México. “Para hacer una película de terror es importante lograr que el público se interese en los personajes, que no quiera que se pongan en peligro real, que tenga miedo real de que algo malo le va a pasar a cierto personaje o que desee que pueda escapar del peligro. Entre más juegues con la esperanza y el miedo, más terrorífica será la película”, afirmó el cineasta.Derrickson exhibió su nueva película El teléfono negro en la sección de galas de beneficencia del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde inició su gira de promoción previo a su estreno en salas cinematográficas el jueves 23 de junio.

El estadounidense, quien dirigió la primera de Doctor Strange, ofreció una charla a estudiantes y profesionales de la industria cinematográfica en México.

Su nueva película cuenta la historia de un homicida enmascarado, apodado “El Raptor”, que secuestra a Finney, un niño de 13 años, en un sótano incomunicado. El niño intenta huir de su secuestrador con la ayuda de llamadas misteriosas de las anteriores víctimas mediante un teléfono negro y averiado en la pared del sótano. El actor estadounidense Ethan Hawke da vida a “El Raptor”, el personaje que utiliza una máscara creada por el director y que es el ícono de la película. Derrickson afirma que eligió a Hawke por considerarlo “uno de los mejores actores del mundo” y porque sabía que se apropiaría del personaje. “Mi trabajo era crear una máscara terrorífica e icónica con diferentes piezas, un personaje en el que Ethan pudiera crear e innovar y pensaba que él podría tomar la máscara y crear un personaje tan grande y tan fascinante sin importar si la portaba o no”, expresó. El realizador de filmes de terror como El exorcismo de Emily Rose afirmó que hubo poco trabajo conjunto entre Hawke y Mason Thames, el chico que da vida a Finney, para propiciar el nerviosismo que hay en las escenas entre ambos.

“Quería que estuviera realmente nervioso de estar de pronto frente a uno de los grandes actores y, porque no había hecho una película antes, fue grandioso porque ellos realmente interactuaron en las escenas, puedo sentir en cada toma que Mason realmente estaba viendo y escuchando a Ethan y que Ethan lo estaba haciendo con él”, explicó.

Además de la historia de suspenso, la película se adentra en la vida personal de Finney en medio de una familia disfuncional en el estado de Colorado, huérfano de madre y con un padre alcohólico que lo hace presa fácil del acoso escolar. El director afirmó que El teléfono negro es su película “más personal” pues rescata muchas de sus vivencias y recuerdos de infancia en un pequeño pueblo de Colorado, para crear un ambiente más hogareño a la historia tomada del libro homónimo de Joe Hill, hijo de Stephen King. “Cuando llegué a la historia entendí que tenía que crear la historia del hogar de Finney y la relación con sus amigos, las otras víctimas, su escuela y todo esto. Para eso me basé en mis propias experiencias, mis recuerdos de crecer en los años ’60 y tratar de captar ese sentimiento en ese lugar, el acoso que experimenté y en los chicos que conocía y la violencia en al barrio en que vivía, está todo ahí”, dijo. En todos los complejos.

 

“Soy Rocío”

Llega el documental Soy Rocío, sobre la vida de la joven trans Rocío Hernández. Ella es una joven trans de Rosario que de niña enfrentó y sufrió los mandatos sociales patriarcales y decidió contar su historia para acompañar a aquellas que hoy corren la misma suerte. Rocío luchó toda su adolescencia para que le reconozcan su derecho a ser quién es, una mujer decidida a romper con las cadenas que la oprimían a una identidad que no la representaba. “En memoria de Lohana Berkins, Diana Sacayán, Nadia Echazú y todas las travestis, transexuales y transgénero”, así comienza la proyección que cuenta con la participación de mujeres trans de la ciudad, como Ayelén Beker y Bárbara Perea. También, puede escucharse la palabra de dos personas que acompañaron a Rocío en los primeros años de secundaria, Sebastián Danelón y Graciela Roccia, preceptor y ex directora de la escuela San Antonio.

“Lograron contar lo que realmente viví en una película. Verse en una pantalla a sí misma es raro, pero acepté hacer este documental exponiendo mi vida a gente que no conozco porque lo que más quería era transmitirle a niñxs y adolescentes estos temas¨, comentó Rocío. Y agregó: “Los documentales que yo había visto de la comunidad no hablaban tanto de las escuelas, sobre todo de las católicas privadas. La mayoría son de mujeres grandes, no adolescentes”. La historia de Rocío llega a la pantalla de la mano de lxs directores Julia Derbule y Mauricio Fernández, productores de Indigidocs y Miau.media. “Actualmente, estamos acostumbrados a videos de un minuto, rápidos e invasivos de imágenes. El documental puede quedar como de años pasados, pero intentamos mantenerlo vivo y usarlo como herramienta para contar historias que son fuertes y, en especial, que tengan que ver con la vulneración a los derechos humanos”, explicó la directora. Pese a la escasez de espectadores a causa de los protocolos, Derbule comentó que después de la función obtuvo las primeras repercusiones: “Se acercaron varias personas a decirnos que vinieron a tomar un café, se encontraron con el documental y les encantó. Una psicóloga se acercó a hablarnos sobre un caso que no sabía cómo tratar al no ser especialista en género, nos pidió la recomendación de un profesional y se lo dimos”.

El proyecto surgió de una investigación realizada por la periodista y docente Berenice Bruno que conoció a la joven cuando se encontraba en el centro de estudiantes dentro del Área de Identidad de Género. “Fui a hacer una nota, por otro motivo, y conocí a Rocío. Le hice una entrevista sobre su vida y le propuse a Julia hacer un documental sobre su historia¨, explicó la periodista. “Con el documental queríamos contar todo lo que tuvo que atravesar, desde su infancia hasta la actualidad. Además, mencionar a la gente que la contuvo y le dio herramientas para empoderarse”, concluyó. En El Cairo.

 

“Pequeña Flor”

“La historia que cuento es la de mi asesino”, dice la voz en off al comienzo de Pequeña flor, la nueva película de Santiago Mitre (El estudianteLa patotaLa cordillera), siempre con guion propio y de Mariano Llinás. “La de mi asesino múltiple”, podría haber especificado Jean-Claude, que de él se trata. Jean-Claude es francés pero vivió unos años en Argentina, por lo cual en cuanto José le cuenta que es rosarino él pregunta, en el más perfecto porteño, “¿Ñuls o Central?” José es su vecino de al lado, que vino a pedirle una pala y terminará haciendo un uso poco ortodoxo de ella, justificadamente harto de los aires de superioridad del tipo que repite “Pero che, boludo…”. Es la primera vez que José asesinará a Jean-Claude, no será la última. Si no fuera porque todo es igual que en la realidad, se diría que Pequeña flor es la larga fantasía, el sueño despierto del protagonista, que sublima así la crasa realidad de haber perdido su trabajo y tener que quedarse en casa, al cuidado de la bebé que Lucie, su esposa francesa, acaba de dar a luz. El título en inglés de Pequeña flor, basada en la novela homónima de Iosi Havilio, es 15 maneras de matar a tu vecino. La clave de que la cuarta película de Mitre funcione tan bien es la sensación de realidad, superpoblada de acontecimientos que no suelen ser reales. Por supuesto que también es clave que esté enteramente narrada desde el punto de vista de José. Pero eso es inevitable para que todo el andamiaje de Pequeña florno se caiga estrepitosamente. Si el corte entre realidad y fantasía fuera tan evidente como el que José (Daniel Hendler, el actor perfecto para este papel) practica sobre su némesis (un exuberante Melvin Poupaud) con una sierra eléctrica, si los acontecimientos no se vivieran como reales, sería imposible experimentar la sensación de disparate, de desmesura, de locura, que tiene lugar a partir del momento en que José asesina por primera vez a su insoportable vecino. Si Pequeña flor estuviera planteada como una fantasía lisa y llana seria aburridamente igual a sí misma, no se vería quebrada por disrupciones que mueven al desconcierto, la incomodidad y la carcajada, como el momento en que José taladra el cráneo de su vecino. Como un proyeccionista, José proyecta para sí mismo pánicos y deseos. Como diría Llinás, la historia (y esta es una película que cree en contar historias, en desarrollar una trama) es así. José, dibujante, creó un personaje que se hizo enormemente popular, un huevo “infame” llamado Cucú. Para ganarse la vida trabaja como diagramador. Lo echan del trabajo, poco después de que Lucie (la francesa Vimala Pons, en la actuación más extraordinaria que haya dado el cine en lo que va de la década) diera a luz a Antonia o Antoniette. El mismo día Lucie consigue empleo como periodista, por lo cual deberá ser José quien se quede en casa para darle la papilla a la bebé. Allí viene lo de Jean-Claude y la pala. En uno de tantos ataques al cliché que la película emprende, Jean-Claude, cuyo trabajo consiste en “ayudar a los empresarios a bajar la calidad, evadir, despedir”, presenta el aspecto de un gigoló (gomina, bigote anchoíta, pantalones color crema) y es un verdadero enfermo del hot jazz que escucha una y otra vez, hasta el hartazgo, el tema que da título a película y novela. Cuando Jean-Claude desaparezca de escena hará su entrada una segunda figura de autoridad, la del psicólogo-chamán Bruno Rodríguez (Sergi López, sensacional), que incita a Lucie a masturbarse en medio de la sesión de terapia grupal.

Al compás de su protagonista, cuyo único y largo grito desesperado es la desesperante fantasía que produce para sí mismo, Pequeña flor es reprimida y angustiada, ahogada y salvaje, contenida y desatada, ridícula y distorsionada. En términos narrativos es de una valentía, un desborde, un gusto por el caos controlado que el timorato cine contemporáneo parece haber abandonado para siempre. Todo está en estado de gracia aquí. Sobre todo unos personajes, unos actores, que dan de sí lo máximo y un poco más. Esa es la medida de Pequeña flor: todo el tiempo un poco más. Mucho más. En el Cine Del Centro.

 

 

“Las cosas donde ya no estaban”

El drama romántico “Las cosas donde ya no estaban” representa un logro del cine independiente y autogestivo local al retratar con mucha sensibilidad, destreza y sencillez a la generación que atravesó su niñez en los noventa, a partir del reencuentro de una expareja de treintañeros que viaja al pasado a través de sus recuerdos a lo largo de una noche.
Con las destacadas actuaciones de Agustina Quinci y Andrés Ciavaglia, el largometraje dirigido por Fabio Vallarelli transcurre en una noche de reencuentro muy nostálgica de dos excompañeros de la escuela que eran novios y se separaron porque ella emigró del país a partir de la crisis de 2001.
Aunque ya lejana, esa catástrofe social ronda constantemente la aproximación pesimista del protagonista, Lucas, un joven deprimido por un reciente fallecimiento y desesperanzado con el país y por cómo sus expectativas de vida de adulto terminaron siendo distintas de las que tenía cuando noviaba con Dolores, una cantante en ascenso que pasa por Buenos Aires por una gira. “Hay mucho del contexto sociopolítico de mi generación y la idea sobre lo distinto que era el país cuando teníamos 15 años y lo que pensábamos que íbamos a poder hacer de grandes. Y encontrarte 12 años después con una realidad completamente distinta”, contó Vallarelli en diálogo con Télam sobre ese punto. Filmada antes de la pandemia con un mínimo presupuesto y mucha autogestión, la cinta fue favorecida por el aislamiento al rotar por varios festivales en formato online, lo que le dio mayor difusión y buenas repercusiones para llegar finalmente al Cine Gaumont, donde se podrá ver en salas hasta el próximo miércoles en la función de las 17.30.
A pesar de que el cine nacional no suele dominar del todo bien el formato de película romántica sostenida por dos personas conversando popularizado por “Antes del amanecer” y sus secuelas, Vallarelli encontró una fórmula para acometer con éxito esa configuración que siempre requiere de frescura y naturalidad interpretativa para que los diálogos resulten genuinos.

“Queríamos tratar de que los personajes hablen como personas y uno pueda empatizar con los modismos y las palabras que se usan”, explicó Vallarelli sobre la cinta, apoyada también en una reconocible y familiar ambientación en el microcentro porteño y el barrio de San Telmo.
El género romántico y dramático se mezcla con el ‘coming of age’ en una película seria, densa en un buen sentido, pero tierna a la vez, con muchas referencias existenciales que recuerdan a la reciente “La peor persona del mundo” y la comedia de culto local “Los paranoicos” (2008) por la espontaneidad con la que transita.
“Si bien muchas de las cosas que se cuentan son bastante universales, la película tiene algo que a cualquiera que tenga mi edad le resulta bastante asimilable a su contexto personal”, dijo el además guionista del filme sobre los tópicos de su segundo largometraje, tras su debut con “Tierra II” (2017).

Sumado a constantes referencias culturales que interpelarán a cualquier treintañero argentino, la película se hace atractiva por su buen tratamiento de ejes temáticos de relevancia como la soledad, el desarraigo, la nostalgia llevada por el peso del presente y la añoranza del pasado irrepetible enmarcados en un drama sobre la vida y sus sorpresas, la inexperiencia de ser joven adulto y la noción de la muerte de un familiar importante.

“En cuanto al recorrido que hacen los personajes hacia el final, creo que la película tiene una mirada más positiva con relación a todo eso, el encuentro de ellos, en realidad, tiene que ver con ir a buscar al pasado algo que necesitan para poder afrontar el presente y lo que viene”, sostuvo el realizador.
Además, la cinta suma la presencia del animador televisivo “Pato” Galván, que con un pequeño y fugaz papel que sirve de alivio cómico para contrastar el espíritu dramático de la película, funciona también como guiño metanarrativo en relación con la cantidad de referencias a la cultura pop noventosa local de la que charlan los protagonistas.

Otro logro de la cinta en ese sentido se da además a partir de una reinterpretación melosa de Agustina Quinci con piano del clásico del punkrock bonaerense “Ya no sos igual” de 2 Minutos, que queda desprovisto de toda su crudeza original para convertirse en una bisagra del largometraje a través de la cualidad vocal de la actriz, que es cantante también en la vida real.
“La idea del proyecto nace como una excusa para tratar de hacer una película: la armamos de forma autogestiva y sin subsidios del Incaa para poder rodarla rápido y de forma más artesanal. Cuando empecé a pensarla, primero partí de algo que pudiese contar a partir de los recursos que tuviera a mano y la filmamos de una manera espaciada en tres meses y medio”, contó Vallarelli sobre la génesis del filme.
Sobre su inspiración y demás referencias, el cineasta agregó: “Escribí la historia y la dejé ahí durante un tiempo porque al principio no le encontraba tanto sentido a hacerla, pero después me fueron pasando otras cosas a nivel personal y vi otras películas que me influyeron para dar mayor profundidad a los personajes y transmitir algo a través de los diálogos. Y ahí terminó de cobrar forma la idea”.

“Me influyó mucho Truffaut, que me gusta mucho por cómo se concentra en los personajes. Además, tuve el disparador de “La Reconquista” (2016), de Jonás Trueba, también sobre dos personajes y que sucede en una noche”, mencionó.
Consultado por los factores biográficos que volcó en el drama, Vallarelli indicó que el fallecimiento de su padre, a quien está dedicada la película, influyó en su proceso: “Pasaron dos años y medio desde que terminé el guion hasta que empecé a reescribir. Y, en el medio, se enfermó mi viejo y fue un proceso desgastante que me hizo crecer de golpe. También muchos amigos yéndose del país y otros quedándose sin laburo, así que con eso volví sobre el conflicto de los personajes para darles mayor tridimensionalidad”. En el Arteón.

 

Fuente: EFE, La Voz, Reveladas, Página 12, Horacio Bernades, Télam, Martín Olavarría.

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