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“Te aplaude y te saluda jubilosa”: Aniversario del himno de Rosario Central

Un día como hoy, en 1945, se grabó la composición de Laerte Carroli que se convirtió en un himno de la ciudad de Rosario y del pueblo canalla.

hinchada rosario central gigante de arroyito
(Foto: Farid Dumat Kelzi)

Hace 81 años, se gestó un símbolo de la identidad canalla.

Laerte Carroli ya era un músico profesional consolidado en Rosario que se desempeñaba como violinista y director de orquesta típica, vigente en la escena del tango y la música popular de las décadas del 30 y 40, pero tenía una particularidad, una característica compartida con muchísimas familias rosarinas:

Carroli era hincha fanático de Rosario Central. Y fue por eso que decidió hacer su mejor canción, que desde el principio pretendió ser un himno.

En abril de 1945, Laerte Carroli ya estaba en Buenos Aires negociando su grabación y enviando una carta al entonces presidente de Central, Roberto Monserrat, quien avaló el proyecto que terminaría consolidándose como la marcha oficial del club. Semanas después, un 15 de Mayo de 1945 la obra quedó finalmente grabada.

Te aplaude y te saluda jubilosa la hinchada deportiva que te admira”.

Así empieza esta composición, describe a su gente, se presenta mediante ella y describe su accionar cotidiano. Su distintivo quizá es omitir el nombre de la institución hasta llegar al estribillo; antes, cree más pertinente aclarar que “El Símbolo Auriazul de tu divisa, se enciende y resplandece como el sol cada vez que la cancha se electriza al estallar de la victoria al gol”.

La obra fue pensada como una canción colectiva. Por eso es que habla de la gloria eternal, de los corazones rosarinos que lo aclaman y que inflaman sus glorias con entusiasmo. Reconoce y admira a los “Honrosos paladines del deporte” que luchan impávidos sin que les importe la talla del rival fuerte y viril.

Una canción que posee una huella genética en el ADN Centralista.

Puede que al final de la segunda estrofa se halle la lírica con más poética tanguera que suene en un espectáculo deportivo multitudinario con frecuencia.

Carroli, encarnando a todos sus antecesores, a los hinchas que llegaron luego y los que vendrán mañana, le pide a Rosario Central, como un ruego, desde el deseo y desde el empuje: “Que nunca empalidezcan tus blasones, que siempre brille el símbolo triunfal” y lo alienta “Arriba pues campeones de campeones, a la gloria del futbol nacional”.

hinchada rosario central
(Foto: Farid Dumat Kelzi)

El Rosario Central, forjador de campeones

Ochenta y un años después, su composición se transformó en una marca indeleble en los corazones del pueblo canalla. Interpretada en Tango, Rock, Metal, Milonga, Bossa nova, versiones folklóricas, hasta con gaitas, la marcha  A Rosario Central (como se llamó desde un principio) continúa presente y siendo entonada en todos los barrios de nuestra ciudad, transmitida de generación en generación como un símbolo patrio.

En 2015 por sus 70 años, previo a un partido contra Vélez Sarsfield en el Gigante de Arroyito, la marcha de Club Atlético Rosario Central tuvo uno de sus homenajes más emotivos: fue interpretada por una orquesta de 35 músicos dirigida por Simón Lagier, mientras los descendientes de Laerte Carroli recibían el reconocimiento con una multitud de fondo cantando eufórica.

Hace 81 años, se gestó un símbolo de la identidad canalla.

Laerte Carroli ya era un músico profesional consolidado en Rosario que se desempeñaba como violinista y director de orquesta típica, vigente en la escena del tango y la música popular de las décadas del 30 y 40, pero tenía una particularidad, una característica compartida con muchísimas familias rosarinas:

Carroli era hincha fanático de Rosario Central. Y fue por eso que decidió hacer su mejor canción, que desde el principio pretendió ser un himno.

En abril de 1945, Laerte Carroli ya estaba en Buenos Aires negociando su grabación y enviando una carta al entonces presidente de Central, Roberto Monserrat, quien avaló el proyecto que terminaría consolidándose como la marcha oficial del club. Semanas después, un 15 de mayo de 1945 la obra quedó finalmente grabada.

Te aplaude y te saluda jubilosa la hinchada deportiva que te admira”.

Así empieza esta composición, describe a su gente, se presenta mediante ella y describe su accionar cotidiano. Su distintivo quizá es omitir el nombre de la institución hasta llegar al estribillo; Antes, cree más pertinente aclarar que “El Símbolo Auriazul de tu divisa, se enciende y resplandece como el sol cada vez que la cancha se electriza al estallar de la victoria al gol”.

La obra fue pensada como una canción colectiva. Por eso es que habla de la gloria eternal, de los corazones rosarinos que lo aclaman y que inflaman sus glorias con entusiasmo. Reconoce y admira a los “Honrosos paladines del deporte” que luchan impávidos sin que les importe la talla del rival fuerte y viril.

Una canción que posee una huella genética en el ADN Centralista.

Puede que al final de la segunda estrofa se halle la lírica con más poética tanguera que suene en un espectáculo deportivo multitudinario con frecuencia.

Carolli, encarnando a todos sus antecesores, a los hinchas que llegaron luego y los que vendrán mañana, le pide a Rosario Central, como un ruego, desde el deseo y desde el empuje: “Que nunca empalidezcan tus blasones, que siempre brille el símbolo triunfal” y lo alienta “Arriba pues campeones de campeones, a la gloria del futbol nacional”.

hinchada rosario central
(Foto: Farid Dumat Kelzi)

El Rosario Central, forjador de campeones

Ochenta y un años después, su composición se transformó en una marca indeleble en los corazones del pueblo canalla. Interpretada en Tango, Rock, Metal, Milonga, Bossa nova, versiones folklóricas, hasta con gaitas, la marcha  A Rosario Central (como se llamó desde un principio) continua presente y siendo entonada en todos los barrios de nuestra ciudad, transmitida de generación en generación como un símbolo patrio.

En 2015 por sus 70 años, previo a un partido contra Vélez Sarsfield en el Gigante de Arroyito, la marcha de Club Atlético Rosario Central tuvo uno de sus homenajes más emotivos: fue interpretada por una orquesta de 35 músicos dirigida por Simón Lagier, mientras los descendientes de Laerte Carroli recibían el reconocimiento con una multitud de fondo cantando eufórica.

Una canción que, hace más de ochenta años, quedó impregnada en la memoria colectiva y todavía hoy se sigue escribiendo junto a su gente.

 

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