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Luis Palomino, Abogacía por la Libertad

“Tenemos una justicia de hace un siglo, que está totalmente atrasada”

El titular de la agrupación cuestionó el sistema de selección de magistrados, y planteó que la inteligencia artificial debe incorporarse para agilizar los procesos judiciales.

La Justicia argentina enfrenta una discusión que va más allá de los tiempos de los expedientes y las demoras en los tribunales. Para Luis Palomino, titular de la lista Abogacía por la Libertad, el problema también está en cómo se eligen los jueces, qué capacidades se evalúan para ocupar esos cargos y cuánto espacio tiene la tecnología en un sistema que considera atrasado.

“Tenemos una justicia de hace un siglo, es una justicia que está totalmente atrasada”, afirmó Palomino en una entrevista con el programa Antes de Todo, de Radio Boing 97.3. El abogado, que durante años se desempeñó como funcionario judicial y secretario de juzgado, sostuvo que hace falta una transformación que combine cambios en los procedimientos, modernización tecnológica y una revisión del sistema de selección de magistrados.

Abogacía por la Libertad se presenta como una agrupación de orientación liberal y crítica del funcionamiento actual de la Justicia. Uno de sus principales cuestionamientos apunta al Consejo de la Magistratura, el organismo encargado de los concursos y de elaborar las ternas de candidatos para cubrir cargos judiciales.

Según Palomino, el mecanismo vigente no garantiza la transparencia necesaria ni permite determinar de manera adecuada quiénes son los candidatos más idóneos para ejercer la función judicial. “El proceso de selección está siendo poco transparente y no cumple con el objetivo de la Constitución, que es llegar a tener buenos jueces”, planteó.

El sistema de selección, bajo la lupa

Para el abogado, uno de los problemas centrales es que los concursos ponderan los antecedentes profesionales, pero no necesariamente las capacidades que requiere la gestión de un juzgado. En ese sentido, consideró que la idoneidad de un magistrado no puede medirse exclusivamente por sus conocimientos jurídicos o su trayectoria académica.

“La idoneidad para ser juez de un juzgado es gestionar una oficina. Hay que manejar recursos humanos, tecnología, administración, comunicación, lenguaje claro y pensamiento crítico. Hay un montón de cosas que no vienen con ser un experto en derecho”, explicó.

Palomino también cuestionó el peso de las entrevistas personales dentro de los concursos, una instancia que, según su mirada, puede alterar arbitrariamente el orden de mérito construido durante las etapas previas. “La entrevista personal no tiene nota y es totalmente arbitraria. Se utiliza mucho para acomodar a los amigos”, sostuvo.

El abogado explicó que el procedimiento contempla tres etapas principales: la evaluación de antecedentes, la resolución de un caso práctico y la entrevista personal. A partir de esas instancias se establece un orden de mérito y se conforma una terna de candidatos para avanzar en el proceso de designación.

Sin embargo, advirtió sobre otra situación que, a su entender, puede distorsionar el mecanismo. Cuando un mismo postulante se presenta a concursos para cubrir varios juzgados, la multiplicación de ternas puede generar un escenario en el que candidatos mejor posicionados queden relegados en favor de otros aspirantes. Para Palomino, ese tipo de situaciones también debería revisarse si se busca garantizar un sistema más transparente.

Inteligencia artificial para agilizar la Justicia

La modernización tecnológica es otro de los ejes que plantea Abogacía por la Libertad. Palomino consideró que la incorporación de herramientas digitales y de inteligencia artificial puede contribuir a mejorar el servicio judicial, reducir tareas burocráticas y acelerar procesos que hoy se extienden durante años.

El abogado reconoció que existen resistencias dentro del sistema judicial y recordó que la incorporación de las computadoras también generó temores en su momento. Actualmente, señaló, algunos jueces ya utilizan herramientas de inteligencia artificial, aunque advirtió que su adopción no puede depender de la predisposición individual de cada magistrado.

“Esto no puede depender de que un juez sea amigo de la tecnología. Tiene que ver con el sistema”, remarcó. Por eso, consideró que el Consejo de la Magistratura debería establecer pautas y límites para el uso de estas herramientas, además de evaluar las capacidades tecnológicas de quienes aspiran a ocupar cargos judiciales.

Palomino aclaró, sin embargo, que la propuesta no implica reemplazar a los jueces por sistemas automatizados. “Yo quiero inteligencia artificial en todos los lugares donde no necesite un juez. Donde necesito un juez, quiero un juez”, enfatizó.

Como ejemplo, mencionó la experiencia de su propio estudio jurídico, donde utilizan estas herramientas desde hace varios años para gestionar procesos, organizar información y agilizar distintas tareas.

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