
Luis Palomino, titular de la lista Abogacía por la Libertad, cuestionó el funcionamiento de la Justicia y planteó la necesidad de introducir cambios en el sistema de selección de jueces. Durante una entrevista en Antes de Todo, por Radio Boing 97.3, sostuvo que los concursos actuales presentan problemas de transparencia y no siempre permiten evaluar las capacidades necesarias para desempeñar un cargo judicial.
El abogado explicó que uno de los principales ámbitos donde debe darse esa discusión es el Consejo de la Magistratura, organismo encargado de los procesos de selección que permiten conformar las ternas de candidatos a jueces.
“Creemos que el proceso de selección está hoy siendo poco transparente”, afirmó Palomino, quien consideró que el sistema prioriza los antecedentes profesionales por encima de otras aptitudes fundamentales para ejercer la función judicial.
Según su planteo, la idoneidad de un magistrado no debería medirse exclusivamente por sus conocimientos jurídicos o su trayectoria, sino también por sus capacidades de gestión, comunicación y adaptación a las nuevas herramientas tecnológicas.
Inteligencia artificial y modernización de los tribunales
Durante la conversación, Palomino describió a la Justicia argentina como una estructura atrasada en materia tecnológica y sostuvo que la modernización debe convertirse en una prioridad para mejorar la atención de los ciudadanos.
El abogado, que trabajó durante años como funcionario judicial y secretario de juzgado antes de dejar la actividad en 1999, señaló que la incorporación de herramientas digitales puede contribuir a agilizar la gestión de expedientes y reducir los tiempos de resolución de los conflictos.

En ese marco, destacó el potencial de la inteligencia artificial para organizar información, optimizar procesos y disminuir las tareas burocráticas que hoy consumen tiempo y recursos.
Sin embargo, aclaró que la tecnología no debe reemplazar la función de los magistrados. “Yo quiero la inteligencia artificial en todos los lugares donde no necesito un juez. Yo, cuando necesito un juez, quiero un juez”, remarcó durante la entrevista en Radio Boing 97.3.
Palomino también advirtió que la incorporación de estas herramientas no puede quedar librada a la voluntad individual de cada magistrado. En cambio, consideró que el Consejo de la Magistratura debe establecer criterios y límites para su utilización dentro del sistema judicial.
Las críticas al sistema de concursos y las entrevistas personales
Otro de los principales cuestionamientos del titular de Abogacía por la Libertad estuvo dirigido al mecanismo mediante el cual se evalúa a los aspirantes a ocupar cargos judiciales.
Según detalló, el proceso contempla tres instancias principales: la evaluación de antecedentes, la resolución de un caso práctico y una entrevista personal. A partir de esas etapas se establece un orden de mérito para conformar las ternas de candidatos.
Para Palomino, el problema aparece cuando la evaluación subjetiva termina teniendo una incidencia determinante en la clasificación final.
El abogado sostuvo que la entrevista personal carece de una calificación suficientemente objetiva y puede utilizarse para modificar posiciones dentro del orden de mérito. En ese sentido, cuestionó la posibilidad de que candidatos que obtuvieron resultados destacados pierdan lugares frente a otros aspirantes.

“Como la entrevista personal no tiene nota y es totalmente arbitraria, ahí se utiliza mucho para acomodar a los amigos”, denunció.
Además, planteó que la evaluación debería contemplar las habilidades necesarias para administrar un juzgado, entre ellas la gestión de recursos humanos, el manejo de tecnología, la organización administrativa, la comunicación y el uso de un lenguaje claro.
A su entender, contar con conocimientos jurídicos sólidos no garantiza, por sí solo, un desempeño eficiente en la conducción de un tribunal.
El objetivo: una Justicia más ágil y eficiente
Palomino también cuestionó las demoras que enfrentan los ciudadanos para obtener una resolución judicial y señaló que la modernización requiere revisar tanto los procedimientos como la legislación vigente.
En su planteo, la duración de los juicios constituye uno de los problemas centrales que debe resolver el sistema. Por eso, consideró necesario combinar cambios normativos, innovación tecnológica y una selección de magistrados que priorice las capacidades efectivas para ejercer el cargo.
El referente de Abogacía por la Libertad insistió en que el Consejo de la Magistratura debe asumir un papel activo en la transformación del sistema, con reglas más transparentes y criterios de evaluación que permitan identificar a los candidatos mejor preparados.
La propuesta, según explicó en Antes de Todo, apunta a discutir no solamente quiénes llegan a ocupar los juzgados, sino también qué herramientas y capacidades necesitan para ofrecer un servicio de justicia más eficiente a la sociedad.
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