
La relación entre la Casa Rosada y Jorge García Cuerva atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión. Mientras el Gobierno asegura mantener un buen vínculo institucional con la Conferencia Episcopal Argentina, dentro del oficialismo crecen las críticas hacia el arzobispo de Buenos Aires, a quien cuestionan por sus mensajes sobre la situación social y política del país.
La dimensión del malestar quedó expuesta en una frase de un integrante de la mesa chica del Gobierno: “Trabajamos mejor con Kicillof que con García Cuerva”. La comparación fue utilizada para graficar hasta qué punto las diferencias con el religioso se instalaron dentro del oficialismo.
Según reconocieron fuentes de la administración libertaria, la relación con García Cuerva es actualmente “tensa”. En la Casa Rosada consideran que el arzobispo aprovecha distintas intervenciones públicas para plantear mensajes que interpretan como políticos y cercanos a las críticas de la oposición.
Los mensajes que volvieron a incomodar a la Casa Rosada
El último episodio ocurrió durante la celebración por el Día de la Virgen de Luján. García Cuerva habló de una Argentina atravesada por la división y la crisis y cuestionó la “descalificación”, la intolerancia y la violencia verbal.
Sus declaraciones volvieron a generar malestar entre funcionarios y dirigentes libertarios, especialmente por la proximidad de la visita de León XIV. En el entorno de Karina Milei interpretaron que el arzobispo estaba transmitiendo al Papa una determinada imagen sobre la situación argentina.

Misa por el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco en la Basílica de Flores.
Foto Santi Garcia Díaz
Las diferencias también aparecen alrededor de la agenda papal. García Cuerva, como delegado pontificio para la pastoral carcelaria, impulsó la posibilidad de que León XIV visite el Complejo Penitenciario Federal de Devoto. Desde el Gobierno reconocieron que hubieran preferido incorporar otras actividades, pero aseguraron que respetarán la propuesta.
El enfrentamiento también tuvo una expresión pública. El asesor Felipe Núñez cuestionó a García Cuerva en redes sociales y pidió “menos política y más predicar la palabra de Dios”. El mensaje fue compartido por el ministro de Economía, Luis Caputo.
La Iglesia y el Gobierno buscan evitar que el conflicto escale
Pese a las diferencias, la Casa Rosada intenta separar el vínculo con García Cuerva de la relación institucional con el Episcopado. En ese sentido, destacan el encuentro que Karina Milei mantuvo con el presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, durante los preparativos de la visita papal.
La organización de la llegada de León XIV funciona, además, como un punto de encuentro entre ambas partes. El Gobierno, la Iglesia, el Vaticano y las jurisdicciones involucradas mantienen reuniones para definir logística, seguridad y agenda.

La visita se desarrollará entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El operativo incluye la participación de Nación, Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba.
En Balcarce 50 admiten que existen diferencias con sectores de la Iglesia por cuestiones como la Ley de Tierras, la emergencia en discapacidad, la pobreza y determinados posicionamientos públicos. Sin embargo, la llegada del Papa funciona como un factor que obliga a preservar los canales institucionales.
La intención oficial es que las diferencias no interfieran con la visita. De hecho, desde el Gobierno destacan que la coordinación de seguridad avanza con normalidad y que representantes del Ejecutivo, el Episcopado y el Vaticano continúan trabajando en los detalles de la agenda de León XIV.
Así, mientras las críticas contra García Cuerva se profundizan puertas adentro de la Casa Rosada, el Gobierno evita trasladar ese enfrentamiento al conjunto de la Iglesia. La llegada del Papa aparece, por ahora, como el límite que ambas partes buscan no cruzar.
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