
Después de haber ingresado en concurso preventivo de acreedores con un pasivo total de $118.496 M -un rojo equivalente a unos u$s80 M-, Lácteos Verónica acordó desprenderse de sus dos principales plantas industriales en la provincia de Santa Fe. La transferencia de dichos activos comprende a los establecimientos ubicados en las localidades de Clason y Suardi por un monto de u$s15.5 M.
Los boletos de compraventa se firmaron el 2 de julio, semanas antes de formalizar la presentación en los tribunales. La planta de Clason se pactó en u$s9 millones con la firma Lacterra, mientras que la de Suardi quedó comprometida en u$s6,5 millones con Copalac. En ambos casos, el esquema acordado fija pagos en tres cuotas a 18, 30 y 42 meses, con garantías hipotecarias sobre los inmuebles.
Ambas transferencias quedaron atadas a contratos de producción a fasón. Bajo esa modalidad, las compradoras aportan la leche fluida y conservan la propiedad de los lácteos, mientras que Verónica opera la maquinaria y cobra un canon por el procesamiento.
El complejo de Clason está ubicado sobre la Ruta Nacional 34. Posee una capacidad declarada para procesar 530.000 litros diarios y líneas para elaborar dulce de leche, crema y queso procesado, con una dotación de 140 empleados.
Lacterra acordó pagar u$s9 millones en cuotas de 3 millones. Por el servicio de fasón, le garantizará a Verónica $600,6 millones mensuales más IVA -ajustables por IPC- más un adicional variable si se supera el volumen estipulado.
Por su parte, la unidad de Suardi se levanta sobre la Ruta Provincial 23. Cuenta con capacidad para 580.000 litros por día, fábrica de leche en polvo y una línea de quesos blandos que ocupa a 85 trabajadores.
En ese caso, Copalac ofertó u$s6,5 millones en tres cuotas de 2,17 millones. El fasón contempla u$s324.000 mensuales más IVA y $32 extras por litro procesado.
Balance en rojo
Los balances ingresados al expediente judicial exponen la magnitud del rojo financiero que padece Lácteos Verónica. Al 30 de junio, la lechera declaró activos por $109.234 millones frente a un pasivo de 118.496 millones, lo que arroja un patrimonio neto negativo de 9.262 millones de pesos. Del total de activos, unos $99.147 millones corresponden a bienes de uso e instalaciones industriales.
Además, la compañía reportó más de 2.900 cheques rebotados por un monto superior a los $11.200 millones, a los que se suma un pasivo bancario de 4.744,8 millones. En la documentación presentada, la dirección de la láctea justificó la caída libre a partir del derrumbe del consumo, el aumento de los costos fijos, el encarecimiento del crédito y la falta de capital de trabajo para comprar materia prima.
La empresa pasó de emplear a más de 700 personas a conservar apenas 362 operarios. Además de las plantas de Clason y Suardi, sostiene una tercera unidad en Lehmann con 112 empleados. Este último establecimiento permanece paralizado y no fue incluido en los contratos de cesión.
En su época de esplendor en la que Lácteos Verónica procesaba más de un millón de litros de leche diarios, exportaba a Argelia y mercados de Medio Oriente, y facturaba ventas al exterior por más de 102 millones de dólares. Hoy, sus instalaciones están prácticamente frenadas por falta de leche fluida.
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