
Las declaraciones de Donald Trump sobre las Islas Malvinas generaron expectativa en la Argentina y fueron rápidamente incorporadas por el gobierno de Javier Milei a su discurso sobre el reclamo de soberanía. Sin embargo, el analista internacional Alejandro Laurnagaray pidió tomar distancia de las interpretaciones que presentan las palabras del mandatario estadounidense como un cambio en la posición histórica de Washington.
En diálogo con Antes de Todo en Radio Boing 97.3, Laurnagaray fue contundente al analizar el escenario y sostuvo que Estados Unidos no modificará su respaldo estratégico al Reino Unido en el Atlántico Sur.
“Una cosa es clara: no hay ni habrá ningún cambio de postura de los Estados Unidos con respecto a la cuestión Malvinas”, afirmó.
Según explicó, la neutralidad que Estados Unidos sostiene formalmente respecto de la disputa de soberanía no implica que Washington vaya a abandonar su alianza histórica con Londres. Para el especialista, esa relación estratégica tiene un peso mucho mayor que cualquier declaración circunstancial realizada por Trump.
La alianza entre Estados Unidos y Reino Unido
Laurnagaray remarcó que la relación entre ambos países debe analizarse desde una perspectiva histórica y geopolítica. En su interpretación, el Reino Unido continúa siendo un aliado estratégico de Estados Unidos y las islas tienen además una importancia militar dentro del esquema de Defensa occidental.
“El apoyo va a ser para el Reino Unido”, sostuvo, al referirse a un eventual escenario de tensión en el Atlántico Sur.
Para el analista, Argentina tampoco es considerada por Washington como un aliado estratégico en la región en términos comparables con el Reino Unido. Por eso, consideró que la coincidencia ideológica entre Milei y Trump no alcanza para modificar décadas de política exterior estadounidense. “Una cosa es un discurso y otra cosa es la política de Estado”, planteó.

Laurnagaray también recordó que el vínculo de Estados Unidos con la cuestión Malvinas se remonta incluso a antes de la ocupación británica de 1833. Según explicó, durante el siglo XIX existieron enfrentamientos vinculados con la actividad pesquera estadounidense en la zona y Washington terminó interviniendo en el conflicto que antecedió al establecimiento británico en las islas.
En ese marco, consideró que no resulta razonable pensar que una declaración de Trump pueda alterar una relación estratégica construida durante casi dos siglos.
“El trampismo se acaba en un par de años”
Otro de los argumentos utilizados por Laurnagaray para relativizar las declaraciones del presidente estadounidense fue la propia naturaleza de la administración Trump.
El analista señaló que las posiciones del mandatario pueden ser circunstanciales y que el actual gobierno estadounidense tiene un horizonte temporal limitado. “El trampismo se acaba en un par de años”, afirmó.
Por eso, insistió en que la Argentina no debería construir su estrategia sobre las declaraciones de un presidente determinado, sino desarrollar una política exterior sostenida en el tiempo.
En su visión, incluso si Trump expresara hoy una postura más cercana al reclamo argentino, eso no significaría necesariamente que Estados Unidos mantendría esa posición durante las próximas administraciones.
Milei y un discurso que Laurnagaray calificó de “marketing político”
El especialista también fue crítico con la decisión de Milei de colocar nuevamente a Malvinas en el centro de la agenda a partir de las declaraciones de Trump.
Para Laurnagaray, el Presidente utilizó la situación como una oportunidad política en un momento de dificultades para su administración.
Consideró que el discurso presidencial fue elaborado como una herramienta para recuperar apoyo social y cuestionó que detrás de las palabras exista una estrategia concreta capaz de modificar la posición argentina en el escenario internacional.

“Lo que yo veo es un discurso de marketing político armado para intentar recuperar algún tipo del apoyo perdido”, sostuvo.
En ese sentido, señaló que la cuestión Malvinas tiene una particularidad que la diferencia de otros temas políticos: funciona como uno de los pocos asuntos capaces de generar un consenso amplio dentro de la sociedad argentina.
Por eso, interpretó que el Gobierno puede encontrar allí una herramienta para volver a instalarse en el centro de la escena política.
El petróleo de Sea Lion y las empresas sancionadas
Durante la entrevista, Laurnagaray también se refirió al desarrollo petrolero de Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas y explotado por las compañías Navitas y Rockhopper Exploration.
El analista recordó que Argentina ya cuenta con legislación que establece sanciones contra empresas que participan de actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales en zonas que el país considera parte de su territorio y plataforma continental.
En ese sentido, cuestionó que el Gobierno presente nuevas sanciones como si se tratara de una medida inédita. Según explicó, las compañías involucradas ya fueron alcanzadas por la legislación argentina y cuentan con restricciones para operar en territorio nacional.
El problema, señaló, es que las leyes argentinas no tienen capacidad para impedir directamente que esas empresas desarrollen actividades en las islas bajo administración británica. “La ley argentina no tiene jurisdicción a nivel internacional”, explicó.
Laurnagaray sostuvo además que Sea Lion involucra capitales británicos e israelíes y cuestionó que la política exterior del gobierno de Milei pueda terminar entrando en contradicción con sus propios vínculos internacionales.

La importancia estratégica de Tierra del Fuego y la Antártida
Otro de los puntos destacados durante la entrevista fue la situación estratégica del extremo sur argentino.
Laurnagaray mencionó la construcción de infraestructura en Tierra del Fuego y la posibilidad de desarrollar un polo logístico en la región, al considerar que el área tiene una importancia creciente debido a los intereses de las grandes potencias sobre el Atlántico Sur y la Antártida. En ese sentido, destacó que tanto Estados Unidos como China han mostrado interés en desarrollar vínculos e inversiones vinculados con la región.
Para el analista, cualquier iniciativa argentina en Tierra del Fuego debe estar atravesada por una discusión sobre soberanía y autonomía estratégica. “En toda la región y la expansión hacia la Antártida hay un interés muy fuerte de las potencias”, explicó.
A su entender, la presencia argentina en el extremo sur no puede reducirse a una cuestión de infraestructura, sino que debe formar parte de una estrategia nacional de largo plazo.
“El daño está hecho y habrá que revitalizar el reclamo”
Hacia el final de la entrevista, Laurnagaray volvió a cuestionar la posibilidad de que una cadena nacional pueda representar un punto de inflexión en la política argentina sobre Malvinas.
Para el especialista, el reclamo de soberanía necesita una estrategia diplomática mucho más amplia y sostenida que la utilización política de una declaración de Trump. “No debemos creernos que por una cadena nacional impulsada por un marketing político va a cambiar algo en favor de la Argentina”, afirmó.
En su análisis, el próximo desafío será recuperar una política de Estado que permita fortalecer la posición argentina en los organismos internacionales y frente a las potencias involucradas en el Atlántico Sur.
“El daño en estos años de gestión está hecho y va a haber que hacer un trabajo muy fuerte de un próximo gobierno para revitalizar y reforzar realmente el reclamo por la soberanía de las Malvinas”, concluyó.
Así, mientras el Gobierno de Milei buscó presentar las palabras de Trump como una señal que puede abrir una nueva etapa para el reclamo argentino, Laurnagaray planteó una mirada mucho más cautelosa: para que exista un verdadero giro, no alcanza con una declaración presidencial. Debería producirse una modificación sostenida de la política exterior estadounidense y, al mismo tiempo, una estrategia argentina capaz de sostener el reclamo más allá de los cambios de gobierno.
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