
La celebración por la llegada del 2026 se transformó en una pesadilla en el corazón de los Alpes suizos. Un incendio voraz en el boliche “Le Constellation” dejó un saldo de al menos 40 personas fallecidas y más de 115 heridos. El siniestro ocurrió en la madrugada del 1° de enero, en la localidad de Crans Montana, y generó una conmoción sin precedentes en el cantón de Valais, una zona acostumbrada al turismo de lujo y la tranquilidad.
Las imágenes difundidas por medios locales confirmaron que el desastre comenzó cuando unas bengalas, adheridas a botellas de champagne, alcanzaron los paneles acústicos del techo. Estos materiales, compuestos por plásticos altamente inflamables, propagaron las llamas en cuestión de segundos por todo el sótano donde se desarrollaba la fiesta.
El avance del fuego y los gases tóxicos bloquearon rápidamente la salida principal hacia la terraza, lo que dificultó la evacuación de los jóvenes y familias que participaban del evento. Según los testimonios de sobrevivientes, el pánico se apoderó del lugar mientras el humo negro invadía el ambiente. A pesar del esfuerzo de varios testigos que arriesgaron su vida para rescatar gente desde afuera, la intensidad del incendio hizo imposible salvar a todos los atrapados.
Desde el Hospital de Lausana informaron que la mayoría de los heridos ingresaron con quemaduras graves, muchas de ellas superiores al 60% del cuerpo, además de cuadros severos de insuficiencia respiratoria por la inhalación de los materiales plásticos quemados.
La procuradora general de Valais, Beatrice Pilloud, encabeza la investigación y maneja como principal hipótesis un fuego generalizado seguido de una explosión. Por su parte, la policía cantonal advirtió que el proceso de identificación de las víctimas será lento y complejo. Debido al estado de los cuerpos, las autoridades adelantaron que deberán recurrir a pruebas de ADN para reconocer a muchos de los fallecidos, entre los que ya se confirmaron varios ciudadanos italianos.
Mientras la comunidad de Crans Montana se reúne para dejar flores y rendir homenaje a las víctimas, el debate sobre las medidas de seguridad en los centros turísticos de alta montaña se reavivó en toda Europa. El boliche permanece custodiado por fuerzas de seguridad mientras terminan de retirar los restos y avanzan las pericias técnicas para determinar las responsabilidades penales de esta catástrofe.
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