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Trump cambia las armas por sanciones: prepara un golpe económico contra Irán

La Casa Blanca dejó en pausa la opción militar y Scott Bessent diseña nuevas medidas para asfixiar a Teherán y forzar la reapertura del estrecho de Ormuz.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a Irán

El fracaso de las negociaciones por la reapertura del estrecho de Ormuz llevó a Donald Trump a explorar una nueva estrategia para presionar a Irán. Por el momento, la Casa Blanca dejó de lado la opción militar y avanza en el diseño de una ofensiva económica que buscará golpear las principales fuentes de financiamiento del régimen iraní.

El encargado de elaborar el plan es el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien trabaja junto a su equipo en una batería de sanciones que podría ser anunciada en los próximos días. El objetivo es aumentar la presión sobre Teherán y, al mismo tiempo, generar las condiciones para que vuelva a aceptar una negociación sobre la libre circulación de buques por Ormuz.

La situación del estrecho se convirtió en un problema que excede la disputa geopolítica. El control iraní sobre esa estratégica ruta marítima provocó un aumento en el precio internacional del petróleo, con un impacto directo en el mercado estadounidense.

Desde el inicio de las hostilidades, el valor del barril registró una suba de entre el 16 y el 21%, según los datos mencionados en el informe. La consecuencia llegó rápidamente a los precios internos de los combustibles y sumó una nueva preocupación para Trump a pocos meses de las elecciones legislativas de medio término.

Con los comicios previstos para el 3 de noviembre, la estabilidad de los precios se transformó también en una cuestión política para el presidente estadounidense.

El plan para aislar a Teherán

La estrategia que prepara el Departamento del Tesoro apunta a profundizar el aislamiento de Irán y dificultar su acceso a divisas. Washington buscaría afectar las empresas y estructuras financieras que permiten al régimen mantener operaciones comerciales en el sistema internacional.

Uno de los principales focos estaría puesto en la relación económica con China, uno de los destinos fundamentales del petróleo iraní. La intención sería limitar los mecanismos mediante los cuales Teherán obtiene recursos a través de compañías, intermediarios y cuentas vinculadas al comercio internacional.

Además, Estados Unidos analiza extender la presión hacia terceros países que mantengan relaciones comerciales con Irán. La posibilidad de aplicar aranceles o nuevas restricciones ampliaría el alcance de las medidas y podría generar un efecto sobre los socios comerciales del régimen.

Bessent anticipó que la Casa Blanca prepara una respuesta de una magnitud inédita.

“Vamos a aplicar medidas como nunca se han visto en la historia del aislamiento económico sobre un país”, afirmó el secretario del Tesoro.

Según explicó, la ofensiva combinaría nuevas sanciones con el bloqueo que actualmente afecta a los puertos iraníes y a la circulación marítima en torno al estrecho de Ormuz.

La intención de Washington es clara: reducir la capacidad económica de Irán para sostener su estructura interna y financiar sus operaciones militares, sin avanzar hacia una escalada bélica directa.

Mohsen Rezaei, secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán ratificó el ultimátum de que Ormuz no abrirá

Irán endurece su posición sobre Ormuz

Mientras Estados Unidos prepara nuevas sanciones, desde Teherán mantienen una postura que aleja, por ahora, la posibilidad de un acuerdo.

Las autoridades iraníes condicionaron la reapertura del estrecho al cumplimiento de una serie de exigencias que incluyen el fin de la guerra y del bloqueo estadounidense, la liberación de activos iraníes congelados y un alto el fuego regional que abarque también los conflictos en Líbano y Gaza.

Mohsen Rezaei, secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, fue contundente al fijar la posición del régimen.

“El Estrecho de Ormuz no se reabrirá hasta que Estados Unidos ponga fin a la guerra y al bloqueo”, sostuvo.

Las condiciones planteadas por Irán fueron rechazadas por Washington, lo que dejó las negociaciones en un nuevo punto de tensión.

De esta manera, Trump apuesta ahora a una herramienta diferente para intentar modificar la posición de Teherán. Sin avances diplomáticos y con la vía militar descartada por el momento, la Casa Blanca busca que la presión económica se convierta en el factor capaz de llevar nuevamente a Irán a la mesa de negociación.

El posible anuncio de las nuevas medidas podría producirse a mediados de esta semana. La incógnita será si una mayor presión financiera logra destrabar el conflicto por Ormuz o si, por el contrario, profundiza aún más la confrontación entre Washington y Teherán.

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