El desborde del río Paraná y las inundaciones en la provincia de Entre Ríos están empujando a la fauna local al límite de la supervivencia. En la localidad de La Paz, la drástica reducción del ecosistema ribereño dejó una postal que grafica el impacto del fenómeno: un grupo de pescadores auxilió a un chancho salvaje que llevaba horas nadando a la deriva, sin escapatoria terrestre.
El avance sostenido del caudal está devorando los márgenes de tierra firme, obligando a los animales a replegarse hacia porciones de terreno cada vez más estrechas o, directamente, a arrojarse al agua en busca de nuevos refugios. Durante una navegación por la zona, los tripulantes de una embarcación divisaron al animal agotado y documentaron el momento. “Está desesperado, pobrecito”, se escucha decir a uno de los hombres frente al esfuerzo del ejemplar por mantenerse a flote en medio de la corriente.
La intervención de los pescadores no solo evitó el ahogamiento del animal, sino que expone la vulnerabilidad de las especies autóctonas frente a la alteración violenta de su hábitat. Mientras el río continúe redibujando la geografía costera, el desplazamiento forzado de la fauna y los cruces fortuitos con los navegantes seguirán marcando el pulso en el litoral.
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