
Durante el tratamiento de un proyecto en la Organización de Estados Americanos (OEA), Argentina se abstuvo de condenar las violaciones a los Derechos Humanos cometidos por la dictadura sandinista. Ahora, el Gobierno decidió retirar al embajador que residía en Nicaragua.
La acción diplomática fue acordada por Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador, tras la abstención de ambos países.
Argentina se abstuvo de condenar la violación de los Derechos Humanos en Nicaragua
Daniel Capitanich deberá regresar a Buenos Aires “con el objetivo de realizar consultas sobre las preocupantes acciones políticas” que llevaron a cabo las autoridades de dicho país. Según la Cancillería argentina, “pusieron en riesgo la integridad y libertad de diversas figuras de la oposición (incluidos precandidatos presidenciales), activistas y empresarios nicaragüenses”.

La Casa Rosada había compartido su voto con Belize, República Dominicana, Honduras y México. Y tal como sucedió en la ONU con su posición sobre los ataques terroristas de Hamas contra Israel, el territorio quedó por afuera de sus socios del Mercosur: Brasil, Uruguay y Paraguay condenaron al régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Ortega y Murillo ejecutaron una masacre contra la población civil en abril de 2018. Desde ese momento, la dictadura sandinista fue cada día más feroz, y siempre sufrió la condena internacional en las Naciones Unidas y la OEA. De hecho, el gobierno de Alberto Fernández había votado a favor de los derechos humanos en Nicaragua durante una sesión sobre este tema en la ONU. Y se aguardaba que en la OEA repitiera su posición exhibida en la ONU.
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