
Las acciones de Wall Street caían este lunes, con las tecnológicas al frente de las pérdidas, después de que las dos principales empresas de inteligencia artificial de vanguardia pidieran un freno al desarrollo de la tecnología. La suba de los precios del petróleo y la expectativa por la reunión de la Reserva Federal esta semana sumaron presión sobre los mercados.
El índice Nasdaq Composite, de fuerte peso tecnológico, caía 0,85%, arrastrado por las acciones de semiconductores, entre ellas Nvidia. El Dow Jones retrocedía 0,31% y el S&P 500 bajaba 0,58%. En Asia, las acciones de las fabricantes de chips de memoria SK Hynix y Samsung también cayeron con fuerza, esta última más de 4%.
Los nombres de mayor impulso dentro del sector recibieron el golpe más duro. Marvell y SK Hynix caían 7% cada una; CoreWeave, SanDisk, Intel y AMD retrocedían 6%; y Micron y Super Micro bajaban 5%. Incluso los dos nombres más importantes de la industria, Nvidia y Broadcom, cotizaban con caídas del 3%.
En apenas dos días, los máximos referentes de la inteligencia artificial –Amodei y Sam Altman, consejero delegado de OpenAI– pusieron en duda el avance generalizado de la propia tecnología que ayudaron a crear e impulsar. “En los últimos meses me convencí de que abordar plenamente los riesgos exige aún más prudencia: no solo invertir en prevención de riesgos, sino ajustar el ritmo del avance de las capacidades para que la prevención de riesgos pueda mantenerse a la par”, escribió Amodei el sábado en su ensayo. “Debemos desacelerar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. El progreso seguirá pareciendo rápido, y debemos hacer un uso sabio del tiempo que ganemos”, agregó.
Altman expresó su respaldo a Amodei inmediatamente después de la publicación del ensayo y profundizó su postura el lunes en un mensaje difundido en la red social X. “Hay dos formas en que el avance de la IA podría salir muy mal, y que debemos evitar. Primero, podríamos perder el control del futuro frente a la IA. Esto es inaceptable; estamos sin disculpas del lado de la humanidad, y la IA siempre debe servir a las personas”, escribió.
“Segundo, podríamos terminar en un mundo con demasiada concentración de poder. Si una IA extraordinariamente poderosa es utilizada por una persona o una empresa para imponer su visión del mundo a todos los demás, los resultados podrían ser extremadamente distópicos”, añadió, y llamó a “caminar por un sendero angosto” entre ambos riesgos.
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