
La situación política de Manuel Adorni sumó este miércoles un nuevo capítulo luego de que el Senado de la Nación resolviera postergar por una semana la sesión en la que la oposición buscaba avanzar con su interpelación. Tras intensas negociaciones entre el oficialismo y bloques dialoguistas, el debate quedó reprogramado para el 25 de junio, mientras que el jefe de Gabinete podría ser citado a dar explicaciones el 2 de julio, fecha en la que además tiene previsto presentar su informe de gestión ante la Cámara alta.
La decisión fue acordada durante una reunión de Labor Parlamentaria encabezada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, luego de que la titular del bloque libertario, Patricia Bullrich, mantuviera encuentros con representantes de la UCR, el PRO y otros sectores aliados para unificar posiciones. El entendimiento evitó una sesión que amenazaba con profundizar la crisis política que atraviesa el funcionario.
El eje del conflicto gira en torno a los cuestionamientos que enfrenta Adorni por la presunta omisión de aproximadamente 500 mil dólares vinculados a ahorros no declarados e inversiones en criptomonedas. La oposición busca que el jefe de Gabinete explique públicamente esas inconsistencias y no descarta impulsar una moción de censura, un mecanismo contemplado por la Constitución Nacional que nunca fue utilizado desde la creación de la figura del jefe de Gabinete en la reforma constitucional de 1994.
La propia Bullrich reconoció esa posibilidad al señalar: “Si ese proyecto de interpelación tiene una mayoría, eso podría llevar o no a una moción de censura”. La senadora también adelantó que informará la situación al Poder Ejecutivo para evaluar los próximos pasos.
Mientras tanto, desde la Casa Rosada mantienen un fuerte respaldo al funcionario. Consultada sobre las críticas de sectores aliados, Bullrich aseguró que el presidente Javier Milei considera que Adorni “no mintió o dio una explicación razonable” y remarcó: “Nada a cuestionarle al Presidente de la Nación”.

Sin embargo, el panorama legislativo aparece cada vez más complejo para el oficialismo. Dirigentes del PRO y de la UCR endurecieron su postura en los últimos días. Uno de los más críticos fue el jefe del bloque macrista en el Senado, Martín Goerling, quien afirmó: “La gente le picó el boleto a Adorni. No hay lugar donde uno vaya donde no pidan que dé un paso al costado”.
El senador agregó que el funcionario perdió credibilidad tras sus explicaciones públicas y reclamó directamente su salida del Gobierno. “Pedimos que dé un paso al costado o que el Presidente lo retire, pero el Gobierno está empecinado en mantenerlo”, sostuvo.
La postergación representa una victoria parcial para el oficialismo, que ganó una semana para continuar negociando con sus aliados y tratar de evitar que prospere la convocatoria. En esa tarea trabajan, además de Bullrich, dirigentes como Diego Santilli, Martín Menem, Eduardo Menem e Ignacio Devitt, quienes buscan contener el malestar de los bloques dialoguistas.

De aprobarse la interpelación el próximo 25 de junio, Adorni deberá comparecer ante el Senado el 2 de julio. Allí enfrentará un extenso intercambio con la oposición antes de presentar su informe de gestión. Si sus respuestas no conforman a los legisladores, podría abrirse el camino hacia una eventual moción de censura.
Para que tanto la interpelación como una eventual censura prosperen será necesaria una mayoría absoluta de 37 votos, una cifra que hasta ahora parecía inaccesible pero que comenzó a generar preocupación en el oficialismo debido al creciente malestar de sectores aliados.
En paralelo, el Senado también discutirá durante la próxima semana otros proyectos impulsados por el Gobierno, entre ellos la iniciativa sobre propiedad privada, la denominada Ley Hojarasca, el nombramiento de jueces y distintos acuerdos internacionales.
Mientras se desarrolla esa disputa parlamentaria, Adorni continúa mostrando respaldo político dentro del Gobierno. De hecho, este sábado acompañará al presidente Milei durante los actos por el Día de la Bandera en Rosario, en una imagen que busca reforzar públicamente el apoyo de la Casa Rosada al jefe de Gabinete en medio de uno de los momentos más delicados de su gestión.
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