
La búsqueda de una fuente radiactiva de Cesio-137 reportada como sustraída en Rosario encendió las alarmas de las autoridades y volvió a poner sobre la mesa uno de los antecedentes más graves vinculados a este tipo de materiales: el accidente radiológico de Goiânia, ocurrido en Brasil en 1987.
Si bien la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) aclaró que el riesgo asociado al elemento desaparecido en Rosario es muy bajo y que la fuente se encontraba dentro de su blindaje de protección, los especialistas insisten en la importancia de recuperarla rápidamente para evitar cualquier manipulación indebida.
El motivo de la preocupación tiene nombre y apellido: Cesio-137. Este material radiactivo fue el protagonista de una tragedia que hace casi cuatro décadas conmocionó al mundo.
La tragedia de Goiânia
El 13 de septiembre de 1987, dos personas ingresaron a un hospital abandonado en la ciudad brasileña de Goiânia y retiraron un equipo de radioterapia que contenía una fuente de Cesio-137. Sin conocer el peligro al que se exponían, desarmaron el aparato y extrajeron el material radiactivo.
Lo que siguió fue una cadena de errores que terminó en desastre. El contenido emitía un llamativo resplandor azulado que despertó la curiosidad de quienes lo encontraron. La sustancia pasó por varias manos, fue trasladada a una chatarrería y distribuida entre familiares, amigos y vecinos.
Muchas personas manipularon el material sin protección e incluso lo llevaron a sus hogares. Algunas quedaron fascinadas por el brillo y llegaron a tocarlo o esparcirlo sin saber que estaban frente a una fuente altamente peligrosa.
Cuatro muertos y cientos de afectados
La contaminación se expandió por distintos sectores de la ciudad hasta que las autoridades detectaron el origen del problema. Para entonces ya era demasiado tarde.
El accidente provocó la muerte de cuatro personas por exposición aguda a la radiación y otras 249 sufrieron distintos niveles de contaminación. Decenas requirieron atención médica especializada y varios barrios debieron ser descontaminados.
Las autoridades brasileñas demolieron viviendas, retiraron toneladas de tierra contaminada y confinaron residuos radiactivos para evitar nuevos riesgos sanitarios.
Por qué preocupa el Cesio-137
Los expertos explican que el principal riesgo aparece cuando una fuente radiactiva es abierta o dañada y el material contenido en su interior queda expuesto.
En el caso de Goiânia, el Cesio-137 se encontraba en forma de polvo y pequeños fragmentos que se dispersaron fácilmente. Esa contaminación ingresó al organismo de muchas personas a través del contacto directo, la inhalación o la ingestión accidental.
Por ese motivo, ante el caso registrado en Rosario, las autoridades reiteraron una recomendación clave: si alguien encuentra el dispositivo buscado, no debe tocarlo, abrirlo ni manipularlo bajo ninguna circunstancia.
El llamado de las autoridades
La ARN informó que la fuente desaparecida era utilizada para calibración de equipos de Medicina Nuclear y pidió a la población comunicarse de inmediato con los canales oficiales en caso de hallarla.
Aunque las características del elemento sustraído en Rosario son diferentes a las del accidente ocurrido en Brasil y el organismo regulador sostiene que el riesgo actual es bajo, el antecedente de Goiânia demuestra por qué la recuperación rápida de cualquier fuente radiactiva resulta una prioridad para las autoridades.
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