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Informe

Alfonsina Storni: la poeta que convirtió el dolor en literatura

A 134 años de su nacimiento, la escritora dejó una huella imborrable en la literatura argentina. Su paso por Rosario, la lucha contra la pobreza, el amor, la enfermedad y una vida marcada por la intensidad.

Se cumplen 134 años del nacimiento de la escritora y poeta Alfonsina Storni

Hace más de un siglo, un 29 de mayo de 1892 nacía en Sala Capriasca, un pequeño pueblo del cantón suizo ubicado a pocos kilómetros de Lugano, una bebe llamada Alfonsina Storni. La casa de los Storni estaba conformada por un matrimonio y sus dos pequeños, quienes en 1891 dejaron San Juan, provincia de Argentina, en donde tenía una fábrica de cerveza para volver a su país de origen. Al año de llegar es cuando nació Alfonsina, quien años después diría que su nombre significa “dispuesta a todo”.

En los primeros cuatro años de su vida fueron en el pequeño pueblo suizo, en donde dio sus primeros pasos, dijo sus primeras palabras y en donde aprendió a hablar italiano. Al poco tiempo, la familia regresó a San Juan, y en esa momento es en donde sus primeros recuerdos aparecen. En 1901 la familia se volvió a mudar, terminando en la ciudad de Rosario, la cuna de la bandera argentina.

Rosario marcaría su vida para siempre, fue una huella en su infancia y adolescencia de quien se convertiría en una de las escritoras más importantes de la literatura argentina y latinoamericana.

Rosario marcaría su vida para siempre, fue una huella en su infancia y adolescencia de quien se convertiría en una de las escritoras más importantes de la literatura argentina y latinoamericana. Más de un siglo después, su figura continúa vigente por la profundidad de sus poemas, su lucha como mujer independiente en una época conservadora y una vida marcada por el esfuerzo, la sensibilidad y la tragedia.

Una infancia y adolescencia marcada por el trabajo

Sus tiempos en Rosario fueron duros. Mientras su madre, Paulina, intentaba ser el mayor sostén de la casa abriendo en un principio una escuela en su casa y después un pequeño café, en el cual una joven Alfonsina la ayudaba con la atención en las mesas y limpiando platos. Hoy, ese pequeño café ubicado en el actual barrio Echesortu en la esquina de Mendoza y Constitución, funciona una heladería y es conmemorado con una placa que se inauguró hace unos años.

Nació en Suiza y a los cuatro años volvió a Argentina, lugar donde pasaría el resto de su vida

La pobreza golpeó a la familia, donde los obligó a todos a trabajar y tratar de salir adelante. En ese entonces cuando las mujeres no trabajaban, su madre y hermana tuvieron que hacerlo dedicándose a la costura, mientras que una Alfonsina de 10 años empezó como obrera de una fábrica de gorras. A la misma edad escribió su primer poema, el cual empezaría a trazar un línea en su manera de expresarse al mundo, con tintes oscuros y melancólicos. Alfonsina retrató la muerte y el cementerio en su primera poesía, temas que volverían a aparecer años más tardes en su obra.

El teatro, la docencia y los primeros pasos en el arte

En 1907, se le iba a presentar una oportunidad inesperada. Una compañía teatral llegaba a la ciudad, la chance que no sé imaginó la tenía tocando su puerta. Una de las actrices del reparto se había enfermado y Alfonsina ocupó su lugar en la obra. Con el permiso de su madre se unió a la gira artística, pero esto no duró mucho tiempo ya que regresó a su hogar y retomó sus estudios. Su familia ya se había mudado a Bustinza, otra localidad santafesina, y ella empezó la carrera de maestra rural en Coronda.

Al pasar los años, se recibió y siguió escribiendo poemas, aunque esta vez era distinto. Revistas literarias rosarinas le dieron su espacio el cual usó para transformar sus sentimientos en arte y poder publicarlos. Poco después, sus textos llegaron a “Mundo Argentino”, una publicación nacional que le dio mayor reconocimiento en la cultura hispanoamericana.

Su familia ya se había mudado a Bustinza, otra localidad santafesina, y ella empezó la carrera de maestra rural en Coronda. Al pasar los años, se recibió y siguió escribiendo poemas, aunque esta vez era distinto.

Tuvo cambios importantes y significativos en su vida a una muy temprana edad, el 1911 con 19 años no iba a ser la excepción. Buenos Aires le abrió sus grandes puertas, en donde su vida terminó de dar un gran giro. En 1912 se convirtió en madre soltera de su hijo Alejandro, esa época estaban señaladas todas aquellas mujeres que transitaban la maternidad en soltería. Para poder tener un sostén económico, trabajó como cajera en un local de Avenida Florida y Sarmiento y también colaboró en la revista “Caras y Caretas”.

Años marcados por el misterio

Era conocida por portar un carácter independiente que desafiaba las reglas de la época. Esta misma característica la llevó a publicar su primer libro de poemas, “La inquietud del rosal”, en 1916. De ese instante en adelante donde dio inicio a una gran carrera literaria, su voz sería una de las más influyentes de la poesía argentina.

Su primer libro de poemas se llamó “La inquietud del rosal”

Durante esos años de inestabilidad, entabló una relación de amistad con el conocido escritor uruguayo, Horacio Quiroga. Su relación se resumía en encuentros literarios y una conexión intelectual asombrosa. La historia marcó que fue una relación rodeada por anécdotas y rumores, como aquel en el que se decía que se habían besado. Entre 1919 y 1922 Alfonsina fue la protagonista de las cartas que escribía el hombre oriundo de Uruguay, quien años más tardes le propuso que lo acompañe a Misiones.

El pintor Benito Quinquela Martín, intimo amigo de la poeta, fue quien le advirtió que Quiroga estaba loco y no debía ir con él. Después de dudar y analizar si debía o no ir tomó la decisión de quedarse en Buenos Aires. Al poco tiempo, se enteró que ese hombre con el que compartió tanto ya no estaba, Horacio Quiroga se había quitado la vida.

En la década del 30, Alfonsina ya era una figura central de la literatura hispanoamericana. En 1933 conoció al poeta español Federico García Lorca en el café Tortoni, uno de los espacios culturales más emblemáticos de Buenos Aires.

“Me voy a dormir”

Hasta ese entonces, había logrado salir de las tinieblas y poder estabilizarse. Pero la vida tranquila y segura que tenía Storni comenzó a oscurecerse nuevamente en 1935, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama. El 20 de mayo de ese año fue operada y desde entonces su salud física y emocional se deterioró.

La vida tranquila y segura que tenía Storni comenzó a oscurecerse nuevamente en 1935, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama. El 20 de mayo de ese año fue operada y desde entonces su salud física y emocional se deterioró.

En octubre de 1938 viajó sola a Mar del Plata, en donde escribió su último poema, “Me voy a dormir”, una despedida cargada de tristeza y serenidad. Poco después, se quitó la vida yendo hacía el mar.

Monumento en Mar del Plata a Alfonsina Storni

La imagen de Alfonsina caminando hacia el agua se convirtió, con el tiempo, en uno de los símbolos más fuertes de la cultura argentina. Hoy, un monumento en Mar del Plata la recuerda frente al mar, mientras calles, bibliotecas e instituciones de todo el país llevan su nombre.

A 134 años de su nacimiento, la figura de Alfonsina Storni sigue viva no solo por la belleza de su poesía, sino también por la valentía con la que enfrentó una época difícil para las mujeres, defendiendo su independencia, su libertad y su voz.

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