
El periodista Andrés Canepa habló este fin de semana en el programa “Lo Mejor de Todo”, de Radio Boing, donde repasó cómo cambió su vida desde que se instaló en Buenos Aires para trabajar en distintos medios nacionales. Entre anécdotas, reflexiones y humor, el rosarino contó cómo es adaptarse al ritmo porteño, qué diferencias encuentra con Rosario y cómo vive su presente laboral rodeado de figuras del streaming y la televisión.
Explicó que actualmente viaja seguido a Rosario y que mantiene intacta su rutina futbolera vinculada a Rosario Central. “Voy y vuelvo. Hago lo que hacíamos antes para ir a Buenos Aires, lo hago al revés”, relató sobre sus escapadas para ver al Canalla en el Gigante de Arroyito.
El periodista vive en Belgrano R, un barrio residencial de la Ciudad de Buenos Aires que definió como “encapsulado” y tranquilo. Desde allí se mueve diariamente entre sus trabajos en medios como Olga y AZZ, donde participa en distintos proyectos periodísticos y de streaming.
Durante la entrevista, Canepa destacó que una de las cosas que más disfruta de Buenos Aires es la oferta gastronómica. “Nos pasan por encima. Cantidad, calidad, variedad y precio. Si querés gastar poco, gastás menos que en cualquier lado”, aseguró. También contó que suele salir a comer una o dos veces por semana y elogió especialmente los bodegones y bares de su zona.

“Buenos Aires funciona como una capital del mundo”
Al hablar sobre la dinámica de la ciudad, Canepa remarcó las enormes diferencias en materia de transporte y movilidad respecto de Rosario. “Tenés tren, subte, bondi. Todo pasa cada dos minutos. Es llegar y subirte a algo”, explicó. Sin embargo, también señaló que el principal problema es la densidad de gente y las largas distancias.
“Todo es una hora”, resumió sobre la vida porteña. Incluso relató situaciones cotidianas que lo sorprendieron: tardar diez minutos en llegar a un lugar y cuarenta y cinco en regresar por un embotellamiento inesperado. En ese sentido, sostuvo que vivir en Buenos Aires le cambió la percepción del tránsito. “Acá se maneja muy mal. En Buenos Aires no tenés lugar para manejar mal porque sería un caos”, afirmó.
El ritmo de los medios nacionales y la presión laboral
Canepa también se refirió al funcionamiento de los medios porteños y las diferencias culturales respecto de Rosario. Según explicó, en Buenos Aires existe una lógica laboral mucho más acelerada y exigente. “Allá es todo sí, todo ya. Pero rendí. Si no volás, al mes no importa quién seas”, describió. Además, contó que debió aprender a ponerse límites luego de presentar varias ideas laborales y que todas fueran aceptadas simultáneamente. “Todos tienen cuatro o cinco laburos abiertos. No existe tanto la exclusividad”, explicó.
Durante la charla, Canepa habló sobre su relación con distintas figuras del ambiente mediático. Contó que trabajar con Elizabeth “La Negra” Vernaci es “un sueño” y elogió también a Pablo Fabregas, Marcos Aramburu y Flavio Azzaro. Sobre este último, aseguró que llegó con una imagen distinta a la que muestran las redes o la televisión. “Es muy inteligente, muy porteño en su cabeza, pero es buena gente”, señaló.
Central, Rosario y el sentido de pertenencia
A pesar de su nueva vida en Buenos Aires, Canepa dejó en claro que mantiene un fuerte vínculo emocional con Rosario y especialmente con Central. Reconoció que volvió a enojarse por fútbol después de mucho tiempo y recordó el viral video suyo durante un partido del Canalla.
“Hice lo que haría cualquiera”, dijo entre risas sobre aquella reacción filmada mientras insultaba durante un encuentro.
También reflexionó sobre cómo ven los porteños a los rosarinos. Según explicó, sienten cierta cercanía cultural con Rosario y consideran a los rosarinos “los más parecidos a ellos” dentro del interior del país. “Ellos nos ven como pares. En la bohemia, en el laburo y hasta en la nostalgia somos bastante parecidos”, analizó.
“En Rosario sentimos que el trabajo es para siempre”
Hacia el final de la entrevista,
hizo una comparación más profunda sobre las culturas laborales de Rosario y Buenos Aires. Para él, en Rosario existe una sensación de estabilidad que no se vive en la capital del país. “Acá sentís que el mes que viene vas a cobrar el sueldo hagas las cosas bien o mal. Allá no existe eso”, aseguró.
Sin embargo, también reconoció que esa presión constante funciona como motor para crecer profesionalmente. “Está bueno igual. Esa zanahoria es lo que los mueve”, concluyó.
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