
Hoy se cumplen 19 años de la partida del “Negro” Fontanarrosa, un escritor, humorista gráfico, dibujante, guionista e historietista rosarino, futbolero y canalla.
La casualidad deposita el aniversario de la partida de un ícono de la literatura nacional, de un valuarte en el capital cultural de nuestro folclore futbolero el mismo día de una final de la Copa del Mundo
Hoy, en Estados Unidos, donde Argentina se enfrenta a España en busca de una nueva Copa Del Mundo.
Para homenajear al Negro, de forma breve, quiero acercarles una anécdota en contexto de un Mundial en tierras norteamericana. Fue en su paso por el torneo de 1994, enviado de un periódico Argentino se cruzó a charlar con otro rosarino, futbolero e hincha de Rosario Central: El Flaco Menotti.
La desopilante teoría del Negro en Texas
La escena transcurrió bajo el agobiante e inhóspito calor del verano texano. Fontanarrosa se encontraba en la ciudad de Dallas cubriendo periodísticamente el evento. En medio del colapso de la prensa y la excitación del torneo, el Negro entró a un restorán que estaba colmado de gente y donde era imposible conseguir un lugar.
Al verlo en medio del tumulto, César Luis Menotti lo invitó a sentarse a su mesa.
Lejos estuvo esa charla de los esquemas tácticos, preparaciones físicas o el rendimiento de los jugadores de la Selección, el Negro se sentó. Contempló por un instante el chato y aburrido panorama de la ciudad a través del vidrio, se inclinó de manera confidencial hacia el ex-DT de la Selección y le susurró al oído:
“¿Viste lo que es esto? Vos no sabés lo que acabo de averiguar. No sé si me lo van a publicar. Parece que lo de Kennedy es mentira. A Kennedy no lo mataron. Cuando conoció Dallas se suicidó”.
Esta anécdota ilustra a la perfección al negro. Tan buen escritor como humorista, irónico y alérgico a la solemnidad, rompiendo con el tono aterciopelado que pretendían los intelectuales, las academias, los parámetros de coberturas de grandes eventos internacionales. El, describió la realidad que se leía desde la mesa los bares.
Hoy, mientras los corazones de todo el país vigila expectante el reloj, a la espera de una nueva definición mundialista. Roberto Fontanarrosa, arquetipo de Argentino, Rosarino y Futbolero, se hace presente un instante para recordarlo, no solo como el brillante escritor que fue, sino como una gran anécdota de nuestra cultura nacional.
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