
La balanza energética argentina registró durante el primer semestre de 2026 el mejor resultado de los últimos diez años, consolidándose como uno de los principales motores de ingreso de dólares para la economía nacional. Según un informe elaborado por el economista Nadin Argañaraz, el saldo del sector mejoró u$s2.207 millones respecto del mismo período de 2025, gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones.
El estudio señala que solo en junio el sector registró un superávit de u$s611 millones, producto de exportaciones por u$s1.406 millones e importaciones por u$s794 millones.
El crecimiento de las exportaciones impulsó el resultado
De acuerdo con el análisis, la mejora del saldo energético estuvo explicada casi en su totalidad por el aumento de las ventas al exterior. Durante el primer semestre, las exportaciones crecieron u$s2.274 millones, mientras que las importaciones solo aumentaron u$s67 millones, diferencia que explica el incremento de u$s2.207 millones en el balance del sector.
Argañaraz sostiene que el avance respondió tanto a la mejora de los precios internacionales como, principalmente, al incremento en los volúmenes exportados. En ese sentido, la guerra en Medio Oriente elevó el precio del petróleo, mientras que la mayor producción de Vaca Muerta permitió incrementar la oferta exportable.
El informe detalla que el efecto precio aportó u$s552 millones al resultado final, mientras que el aumento de las cantidades comercializadas generó otros u$s1.656 millones, convirtiéndose en el principal factor detrás del crecimiento del superávit.
El mejor desempeño de la última década
Los datos muestran un cambio de tendencia significativo respecto de años anteriores. Entre 2017 y 2022 la balanza energética alternó pequeños superávits con déficits crecientes, alcanzando su peor registro en el primer semestre de 2022, cuando el saldo negativo rondó los u$s4.600 millones como consecuencia del fuerte incremento en las importaciones de energía tras la guerra entre Rusia y Ucrania.
La recuperación comenzó en 2023, se consolidó con el regreso al superávit en 2024 y continuó fortaleciéndose durante 2025. Ahora, en 2026, el saldo positivo acumulado se acerca a los u$s6.000 millones, lo que representa un crecimiento del 57,9% respecto del mismo período del año pasado y marca el mejor primer semestre de toda la serie histórica analizada.
Vaca Muerta consolida su aporte de divisas
El informe destaca que el crecimiento de la producción de Vaca Muerta, el aumento sostenido de las exportaciones de petróleo y gas y la sustitución de importaciones energéticas fueron determinantes para alcanzar este resultado.
En cuanto al comercio exterior, las importaciones se encarecieron por el aumento de los precios internacionales, lo que implicó un gasto adicional de u$s361 millones. Sin embargo, la menor cantidad importada permitió ahorrar u$s295 millones, limitando el incremento total de las compras externas.
Por el lado de las exportaciones, el efecto precio aportó u$s913 millones, mientras que el crecimiento en los volúmenes exportados generó otros u$s1.361 millones. En conjunto, ambos factores impulsaron un incremento de u$s2.274 millones en las ventas al exterior, consolidando a la energía como uno de los principales sectores generadores de divisas para la economía argentina.
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