
El proyecto para instalar un Barrio Chino en Rosario empieza a tomar forma y ya tiene tres lugares posibles sobre la mesa: la peatonal Córdoba, entre San Martín y Laprida; la zona de Ovidio Lagos y el río, en Pichincha; y Funes. Mientras tanto, sus impulsores avanzan con la búsqueda de inversores y comerciantes que quieran sumarse a la propuesta.
El empresario rosarino Luciano Di Santo, integrante del grupo Di Santo -vinculado a Micropack y al shopping Paso del Bosque-, junto a su padre, Lucio Di Santo, y mantuvieron este miércoles una extensa reunión con Wang Guang Yu (David), presidente de la Asociación Civil Barrio Chino de Buenos Aires, entidad que reúne a unos 80 de los cerca de 100 locales que funcionan en ese polo comercial del barrio de Belgrano.
El encuentro se extendió durante más de tres horas y tuvo como objetivo conocer de primera mano la experiencia porteña, recibir asesoramiento y buscar apoyo para replicar el modelo en Rosario. El resultado, según Di Santo, fue positivo, y la asociación manifestó su respaldo al proyecto al punto que aportará su experiencia para el desarrollo del emprendimiento.
Pero además del apoyo institucional, el proyecto comienza a tener una pata financiera concreta. El grupo que impulsa la iniciativa trabaja en el lanzamiento del fideicomiso Barrio Chino Rosario, que estará abierto tanto a inversores chinos como argentinos. “Estamos lanzando el fideicomiso Barrio Chino para capitalizar el proyecto. Será abierto a inversores chinos y argentinos. Calculamos en una primera etapa un fondo de u$s6 millones para llevar adelante el emprendimiento”, explicó Di Santo a RedBoing. Los recursos tendrán como destino principal la adquisición de tierra y el desarrollo de los locales que conformarán el futuro polo comercial y gastronómico.

El proyecto tiene actualmente tres alternativas de ubicación. Una de ellas es el tramo de la peatonal Córdoba entre San Martín y Laprida, un sector que los impulsores consideran especialmente atractivo por la cantidad de locales vacíos. La segunda opción se ubica en el entorno de Ovidio Lagos y el río, en Pichincha, mientras que la tercera alternativa es Funes.
Para Di Santo, el escenario ideal sería desarrollar el Barrio Chino sobre dos calles de la peatonal Córdoba. El objetivo no sería solamente crear un nuevo corredor comercial, sino también recuperar actividad en el centro rosarino y devolverle movimiento durante la noche. “Lo ideal sería ocupar dos calles de la peatonal, porque queremos levantar el centro de Rosario y devolverle nocturnidad”, planteó. La definición, sin embargo, todavía no está tomada y en las próximas semanas está previsto que un grupo de empresarios chinos viaje a Rosario para recorrer las distintas zonas en estudio.
Las claves del proyecto
El plan de negocios está pensado sobre tres grandes pilares: la tierra, los locatarios y la generación de una comunidad. La primera pata se canalizará a través del fideicomiso, que permitirá reunir el capital necesario para adquirir los terrenos y desarrollar la infraestructura.
La segunda ya comenzó a moverse: los impulsores aseguran que existe una lista de espera de potenciales locatarios interesados en formar parte del proyecto. La tercera apunta a algo más ambicioso que la instalación de comercios e implica construir una comunidad alrededor del nuevo polo.
En cuanto al contenido del barrio, Di Santo plantea cinco ejes centrales. El primero es el turismo, con la intención de convertir al Barrio Chino en un nuevo atractivo para quienes visiten Rosario. El segundo es la gastronomía, que tendrá un peso dominante ya que la idea es que aproximadamente el 70% de los locales estén vinculados a la actividad gastronómica. El tercer eje será el entretenimiento, con bares y espacios destinados especialmente a los jóvenes. El cuarto será el comercio, aunque con una oferta que exceda al tradicional bazar chino porque también se proyectan servicios vinculados al bienestar y un supermercado de grandes dimensiones. El quinto punto, considerado clave para el funcionamiento del emprendimiento, es el estacionamiento (escaso en la zona).

Con el proyecto en una etapa más avanzada, los impulsores ya tienen definido el próximo movimiento institucional. “En un mes la idea es presentar el proyecto a la Municipalidad de Rosario para generar vínculo oficial. Necesitamos un marco, con señalética y demás”, adelantó Di Santo. En paralelo, la familia Di Santo continuará la búsqueda de inversores y la evaluación de los terrenos disponibles. “De muy chico trabajo con el comercio chino y me enamoré de la organización de esa comunidad. Creo que China es presente y futuro, y puede poner a Rosario en el mapa”, sostuvo el empresario.
El proyecto también comenzó a tener presencia propia en redes sociales. Sus impulsores lanzaron oficialmente la cuenta de Barrio Chino Rosario, desde donde buscan mostrar el desarrollo de la iniciativa y sumar a los rosarinos al proceso.
El sueño del Barrio Chino rosarino todavía necesita atravesar varias etapas -entre ellas definir ubicación-, pero ya tiene un esquema de negocios y los primeros pasos concretos para hacerlo realidad.
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