
Una ola de violencia ligada al crimen organizado dejó al menos nueve muertos en los últimos cinco días en el departamento boliviano de Santa Cruz, en el este del país. Según el Gobierno de Bolivia, los asesinatos son consecuencia de una disputa entre las organizaciones criminales brasileñas Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), que buscan controlar una ruta estratégica para el tráfico de cocaína.
Los hechos más graves se registraron en la localidad fronteriza de San Matías, donde cuatro personas fueron asesinadas dentro de una hacienda. A ese episodio se sumó el hallazgo de dos cuerpos decapitados cerca de una ruta y otros tres homicidios, entre ellos el de un efectivo policial.
Frente al recrudecimiento de la violencia, el Gobierno boliviano desplegó unos 250 efectivos policiales en San Matías, una población ubicada en la frontera con Brasil considerada un punto clave para las organizaciones dedicadas al narcotráfico. El objetivo del operativo es reforzar la seguridad y evitar nuevos enfrentamientos entre las bandas.
Las autoridades sostienen que la región de Santa Cruz se convirtió en un territorio estratégico para el traslado de cocaína hacia Brasil, uno de los mayores mercados consumidores de la droga y una vía de salida hacia Europa y otros destinos internacionales. Esa situación intensificó la presencia de grupos criminales brasileños en territorio boliviano y elevó la tensión en la zona fronteriza.
La investigación continúa para determinar la responsabilidad de los distintos grupos involucrados y esclarecer cada uno de los homicidios ocurridos durante los últimos días, mientras las fuerzas de seguridad mantienen un amplio despliegue en la región para contener la escalada de violencia.
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