
Brasil atraviesa las últimas horas antes de una segunda vuelta presidencial decisiva, en la que Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro se enfrentarán en las urnas este domingo 25 de octubre. En la recta final de la campaña, Río de Janeiro se convirtió en uno de los escenarios centrales de la disputa, donde ambos candidatos protagonizaron un áspero debate televisivo con acusaciones cruzadas sobre economía, seguridad, salud y política regional.
Desde la ciudad brasileña, Jimena Lopérgolo, enviada especial de Grupo Boing, compartió el clima electoral y las expectativas que rodean la votación, en una cobertura especial que busca conocer las voces de los protagonistas y las claves de una elección que definirá el rumbo político del país.
El último gran cara a cara entre los candidatos se realizó el viernes 23 de octubre en la señal TV Globo, en Río de Janeiro. Considerado una oportunidad decisiva para convencer a los indecisos, el encuentro elevó el tono de la campaña con cruces sobre la gestión del Gobierno, los salarios, las obras públicas, la seguridad y las políticas del presidente argentino Javier Milei.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando Bolsonaro se refirió a Lula como “presidente nueve dedos”, en alusión a la pérdida de uno de sus dedos. El mandatario respondió con dureza y calificó a su rival de “miliciano”.

Durante el intercambio, Lula defendió los resultados de su administración y destacó las inversiones en salud y las políticas de acceso al crédito. “Nadie en este país concedió más crédito que nosotros”, sostuvo, al afirmar que durante su Gobierno los brasileños accedieron a una de las líneas de financiamiento más importantes de la historia.
Bolsonaro respondió con una referencia personal al sistema sanitario brasileño: “Mi papá recibió una cuchillada y se salvó gracias al SUS”, dijo sobre el Sistema Único de Salud. Luego agregó que también invertiría en el área de salud si llega al poder.
Las políticas sociales fueron otro de los ejes del debate. Lula cuestionó la mirada de su adversario sobre los sectores populares y defendió su trayectoria laboral frente al apodo utilizado por Bolsonaro. “Para ustedes el pobre no vale nada”, afirmó el presidente.
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