
El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó este viernes que la reducción de retenciones a las exportaciones agropecuarias e industriales seguirá un esquema “fijo y programado” y no dependerá de la evolución de la recaudación fiscal, como había sugerido inicialmente el presidente Javier Milei durante el anuncio realizado en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
La aclaración llegó durante una conferencia de prensa encabezada por Caputo junto al secretario de Comercio, Pablo Lavigne, y el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, un día después de que el Gobierno anunciara una baja gradual de alícuotas para la soja, el trigo, la cebada y distintas ramas industriales.
Según detalló el titular del Palacio de Hacienda, el cronograma ya fue definido y el impacto fiscal de las medidas se encuentra contemplado en las proyecciones oficiales para los próximos años. El objetivo, explicó, es brindar previsibilidad al sector agroexportador y despejar dudas sobre posibles cambios futuros.
“Desde el primer día dijimos que nuestro objetivo es llevar las retenciones a cero. Ese es el objetivo final”, sostuvo Caputo. Además, aclaró que la eliminación total de estos tributos podría concretarse en un eventual segundo mandato del oficialismo.
El funcionario remarcó que la decisión busca fortalecer la relación de confianza con el campo y enfatizó que no habrá modificaciones discrecionales en el esquema anunciado. “Estos anuncios son fijos, programados. Lo que hemos anunciado ahora es efectivamente lo que vamos a hacer”, afirmó.
De esta manera, el Gobierno confirmó que la reducción de retenciones no dependerá de la recaudación mensual o anual del Estado, sino de un calendario ya establecido. La administración nacional incluso calculó el costo fiscal que implicará la medida tanto para el agro como para la industria exportadora.
Cómo será la baja de retenciones
Según el esquema oficial, las retenciones para trigo y cebada bajarán de manera inmediata en junio, con una reducción de dos puntos porcentuales. Luego continuará un proceso gradual durante los años siguientes.
En el caso de la soja, el cronograma comenzará en 2027. La alícuota se reducirá un cuarto de punto porcentual cada mes durante ese año: arrancará en 23,75% y finalizará diciembre en 21%. En 2028, el ritmo de reducción será más acelerado, con bajas de medio punto mensual para todos los cultivos incluidos en el programa.
Caputo precisó que el costo fiscal estimado para el Estado será de USD 32 millones en 2026, USD 415 millones en 2027 y USD 1.224 millones en 2028 en el caso del agro. Para la industria, la reducción de retenciones implicará un costo de USD 25 millones en 2026 y USD 115 millones en 2027.
El ministro explicó que el mayor impacto fiscal se concentrará en los últimos tramos del cronograma, cuando las rebajas alcancen a todos los sectores involucrados. Incluso señaló que gran parte de ese costo recaería sobre un eventual segundo mandato de Milei o sobre la gestión que lo suceda.

Durante la conferencia, Caputo descartó que la baja de impuestos obligue a aplicar nuevos ajustes sobre las cuentas públicas. “No va a ser necesario ningún ajuste adicional porque estamos proyectando una mayor recaudación. Vemos una recuperación en los indicadores de actividad económica y en la recaudación misma”, aseguró.
El ministro sostuvo además que el esquema anunciado representa “el máximo esfuerzo” que permite actualmente la situación fiscal, aunque anticipó que el crecimiento económico esperado facilitará nuevas rebajas tributarias a partir de 2027.
Por su parte, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, explicó que la aceleración en la reducción de retenciones también responde al fuerte aumento de costos que enfrenta el sector agropecuario. “El costo de los insumos explotó en términos de precios. La idea era aliviar esa suba”, indicó el funcionario, al mencionar especialmente el encarecimiento de fertilizantes derivados del petróleo tras la guerra en Irán.
Otro de los puntos abordados durante la conferencia fue la posibilidad de maniobras especulativas en el mercado de granos ante la baja progresiva de las alícuotas. En ese sentido, Iraeta defendió la publicación anticipada del esquema y afirmó que el objetivo es otorgar previsibilidad a productores y exportadores.
“Al tener idea de lo que es el cronograma, vos sabés cuál va a ser el valor de la retención, cuál va a ser la alícuota y en función de eso hacés tus negocios”, explicó.
Caputo agregó que la reducción mensual y gradual apunta justamente a evitar movimientos bruscos en el mercado y eventuales distorsiones en la liquidación de divisas. “La baja es gradual y mes a mes, para evitar movimientos discretos fuertes”, señaló.

Beneficios para la industria y pedido a provincias
Además del agro, el Gobierno confirmó rebajas de retenciones para sectores industriales exportadores, especialmente para las ramas automotriz, petroquímica y de maquinarias. El secretario de Comercio, Pablo Lavigne, sostuvo que la carga tributaria sobre las exportaciones perjudicaba la competitividad argentina frente a otros mercados.
“La carga de impuestos sobre la exportación era muy relevante reducirla, especialmente el dos y medio de tasa de retenciones. Ese es el margen que tiene una camioneta cuando se exporta a mercados que compite con los chinos, con los americanos, con los mexicanos”, argumentó.
Caputo también afirmó que no será necesario enviar una ley al Congreso para implementar las rebajas, ya que el Poder Ejecutivo puede avanzar directamente mediante resoluciones administrativas. Además, pidió a provincias y municipios acompañar la reducción impositiva nacional con bajas en tributos locales, como Ingresos Brutos y tasas municipales.
Según explicó, las provincias también se verán beneficiadas porque la mejora en la rentabilidad empresaria incrementará la recaudación de impuestos coparticipables como Ganancias. “Todas estas medidas tienen un impacto directo en las provincias, porque implican mayor ganancia y Ganancias es un impuesto que se coparticipa”, sostuvo.
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