
Tanto en Arroyito como en el Parque, las líricas de Carlos Alberto se convirtieron en trapos, tatuajes y lemas de dos hinchadas que, en reiteradas ocasiones, acompañaron en las misas Ricoteras e incluso recibieron a Solari en la ciudad. Desde nombrar a los canallas en su canción “Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina” y reconocer haber recibido obsequios de los hinchas de Rosario Central, hasta escribir “banderas rojas, banderas negras” y cuantas frases más que sintieron como propias en la institución rojinegra. Solari entendió el sentir popular a la perfección y estos hechos son simplemente anécdotas que definen lo que logró “el indio” con un show que se asimilaba más a una tribuna futbolera que a un concierto de cámara.
El post de Rosario Central:
El post de Newell´s Old Boys:
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