
En el marco del Día Mundial de l Enfermedad de Chagas, especialistas y organismos internacionales alertaron sobre la importancia del rol de las mujeres en la prevención, detección y control de una enfermedad que sigue siendo un problema de salud pública en América Latina y el mundo.
La campaña de este año, impulsada por la Organización Panamericana de la Salud, pone el foco en el acceso al diagnóstico y tratamiento en mujeres, especialmente durante el embarazo, ya que la transmisión de madre a hijos se consolidó como la principal vía de contagio en áreas urbanas.
El Chagas, causado por el parásito Trypanosoma cruzi, afecta a cerca de siete millones de personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. En América Latina, más de 100 millones están en riesgo de contraer la enfermedad. Aunque históricamente, estuvo asociada a las zonas rurales, hoy en día es un problema de política de salud global con casos reportados en más de 44 países.
Uno de los principales desafíos actuales es la transmisión congénita: entre el 2% y el 8% de las mujeres embarazadas infectadas pueden transmitir el parásito a sus bebés, lo que genera alrededor de 9.000 nuevos casos por año.
En Argentina, la situación también es significativa. Se estima que más de 1.3 millones de personas viven con Chagas y más de 6 millones están expuestas, lo que refuerza la necesidad de una política de prevención y de detección temprana.
Los especialistas coinciden en que el diagnostico precoz es clave, ya que el tratamiento es altamente efectivo en etapas iniciales e incluso puede curar a más del 90% de los recién nacidos infectados si se actúa a tiempo.
Actualmente, no existe una vacuna contra la enfermedad, por lo que las estrategias se centran en el control del insecto vector – la vinchuca-, el análisis en mujeres embarazadas, el acceso a tratamientos y la mejor de las condiciones habitacionales.
En este conexto, organismo internacionales remarcan que poner a las mujeres e el centro de las políticas sanitarias no solo mejora el acceso a la salud, sino que también es una herramientas clave para cortar la cadena de transmisión y proteger a las futuras generaciones.
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