
Después de más de un siglo siendo uno de los símbolos del comercio rosarino, este martes el histórico edificio de La Favorita baja la persiana y pone fin a una nueva etapa de su historia. Con la salida de los últimos inquilinos y el vencimiento de los contratos comerciales, el inmueble ubicado en la esquina de Sarmiento y Córdoba vuelve a quedar vacío, mientras crecen las expectativas sobre cuál será su próximo destino.

La última gran apuesta para devolverle protagonismo había comenzado en septiembre de 2023, cuando parte del edificio reabrió sus puertas tras una importante inversión privada. El proyecto incluyó la incorporación de locales comerciales y propuestas gastronómicas con el objetivo de revitalizar uno de los edificios más emblemáticos del centro de Rosario.
Sin embargo, la iniciativa nunca logró consolidarse. La caída del consumo, el aumento de los costos operativos y las dificultades para sostener la ocupación de los espacios comerciales provocaron el retiro gradual de los emprendimientos hasta desembocar en el cierre definitivo de esta etapa.

Un edificio histórico que vuelve a quedar vacío
La Favorita es mucho más que un inmueble comercial. Durante décadas fue un punto de referencia para generaciones de rosarinos, que la identificaron como una de las grandes tiendas del país y un emblema de la vida urbana de la ciudad.
Con el cierre de este martes, Rosario despide una nueva página de esa historia. Pero para el mercado inmobiliario el escenario representa una oportunidad única.
El futuro de La Favorita
Detrás del cierre ya comenzó una silenciosa competencia entre grandes grupos inversores interesados en uno de los activos comerciales más valiosos del interior del país. Por su ubicación privilegiada, sus miles de metros cuadrados y su valor patrimonial, especialistas coinciden en que solo un operador de gran escala podrá desarrollar un nuevo proyecto.
En ese contexto, el nombre que más suena es el del Grupo Parisien, propietario de la cadena Indian. La empresa uruguaya atraviesa un proceso de expansión en Argentina y fuentes del sector aseguran que un edificio con las características de La Favorita encaja dentro de su estrategia comercial, aunque por el momento no existe ninguna operación confirmada.
Además, en los últimos meses también trascendieron contactos con otros inversores, entre ellos empresarios chinos vinculados al comercio rosarino, aunque esas negociaciones no prosperaron.
Mientras el edificio vuelve a quedar completamente desocupado, el interrogante ya no es cuándo cerrará sus puertas, sino quién tendrá en sus manos la responsabilidad de darle una nueva vida a uno de los íconos arquitectónicos y comerciales más importantes de Rosario.
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