Entre los puntos centrales de la propuesta figura la definición de un único objetivo para el Banco Central: preservar el valor de la moneda. De este modo, se eliminarían otras funciones incorporadas en reformas anteriores, vinculadas al desarrollo económico o la estabilidad financiera.
El proyecto también establecerá la prohibición de otorgar asistencia directa o indirecta al Tesoro Nacional, con el propósito de impedir que la emisión monetaria vuelva a utilizarse para cubrir el déficit fiscal.
Otro de los cambios previstos alcanza al régimen de reservas internacionales. La iniciativa plantea que esos activos sean de exclusiva administración del Banco Central y que el Poder Ejecutivo no pueda disponer de ellos para otros fines. Además, se buscará incorporar un esquema de ancla monetaria o convertibilidad que limite la capacidad de emitir dinero.
Uno de los aspectos más novedosos de la reforma será la incorporación de sanciones penales para quienes vulneren la independencia de la autoridad monetaria. Según la propuesta, podrían enfrentar penas de prisión tanto los integrantes del directorio del Banco Central como funcionarios del Poder Ejecutivo y legisladores que impulsen o avalen decisiones contrarias a ese principio.
La iniciativa representa un cambio respecto de la reforma de la Carta Orgánica aprobada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que amplió los objetivos del Banco Central y habilitó, entre otras medidas, la utilización de reservas para el pago de deuda pública.
En los últimos días, Milei anticipó parte de los argumentos que expondrá esta noche. En una columna de opinión sostuvo que la inflación es consecuencia de la expansión de la cantidad de dinero y responsabilizó al Banco Central por haber sido utilizado históricamente como una herramienta de financiamiento del Estado.
En ese sentido, el Presidente insistirá en que la independencia de la autoridad monetaria es una condición indispensable para consolidar la estabilidad económica y volverá a atribuir a la “casta política” el uso discrecional del Banco Central. El cierre del mensaje estará dirigido a la dirigencia política y planteará la reforma como una decisión de fondo entre consolidar un Banco Central autónomo o mantener un modelo basado, según su diagnóstico, en la emisión monetaria y las recurrentes crisis económicas.
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