
Llegó la noche que el fútbol argentino no quería vivir. Este martes, el césped del Estadio Monumental será el escenario del último baile de Lionel Messi con la camiseta de la Selección Argentina. El duelo frente a Benín marca el punto final para una trayectoria sin precedentes, en la que el rosarino reescribió por completo los manuales y rompió marcas que parecían intocables. Se despide mirando a todos desde la cima, dejando atrás los registros históricos de próceres como Diego Maradona, Gabriel Batistuta, Diego Simeone y Hernán Crespo.
El dueño absoluto del gol y la gestación
La huella más demoledora de Messi está en la red. Se retira como el máximo artillero absoluto del seleccionado mayor con 125 gritos y un asombroso promedio de 0,60 por partido. Esa cifra pulverizó hace tiempo los 56 tantos que Gabriel Batistuta supo ostentar como techo. Para tomar dimensión del récord: su perseguidor en actividad más cercano es Lautaro Martínez, con 42.
A nivel continental, el 10 cerró su cuenta con 31 goles en las Eliminatorias Sudamericanas, cifra que lo erige como el máximo goleador histórico del certamen junto al uruguayo Luis Suárez, dejando en el camino a Hernán Crespo (19) y a otros artilleros pesados de la región como Marcelo Moreno Martins (22), Alexis Sánchez (20) y Edinson Cavani (17).
Pero Messi no solo definió, también fue el máximo creador. Con 68 asistencias, el capitán destrozó cualquier parámetro de armador de juego, superando con holgura los 26 pases gol que se le contabilizan a Diego Maradona a lo largo de toda su carrera.

El rey de las Copas del Mundo
Si algo definió la era Messi fue su constancia en la máxima cita del fútbol. Disputó seis ediciones del torneo —dos más que las cuatro del Diego— y se adueñó de todos los récords posibles para un jugador argentino:
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Presencias: Disputó 34 partidos mundialistas, dejando atrás las históricas marcas de Maradona (21) y Javier Mascherano (20).
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Eficacia goleadora: Marcó 21 goles en Copas del Mundo. Destronó a Batistuta (10), Guillermo Stábile (8) y Maradona (8). A nivel global, en una vibrante carrera en lo más alto, quedó apenas un gol por debajo del francés Kylian Mbappé (22).
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Liderazgo e impacto: Llevó la cinta en 26 encuentros mundialistas (frente a las 16 de Maradona). Sumó 23 triunfos y 3.055 minutos en cancha, borrando las 12 victorias y los 1.938 minutos que el campeón de México 86 había registrado hasta Estados Unidos 94.

Asistencia perfecta y la vitrina completa
Sostenerse en la élite le permitió dominar la tabla de presencias del continente. Con 207 partidos jugados en la mayor, eclipsó holgadamente los 106 encuentros que Diego Simeone había dejado como vara en 2002. En esa carrera de vigencia, dejó atrás a referentes contemporáneos como Javier Mascherano (147), Ángel Di María (145), Javier Zanetti (145) y Nicolás Otamendi (139).
Para coronar el ciclo más brillante de la historia albiceleste, el capitán también alcanzó la cima en títulos. En total, cosechó seis trofeos con la Argentina (contemplando sus coronaciones en el Mundial Sub 20 de 2005 y el oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008), sobrepasando definitivamente la línea de los cuatro títulos de mayores que compartían Oscar Ruggeri y el arquero Luis Islas.
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