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Del caso Cecilia Ce a una realidad alarmante: el avance de la violencia psicológica

La denuncia contra Nacho Levy volvió a visibilizar conductas que durante años fueron naturalizadas. Hoy, los datos oficiales revelan que el daño emocional es la forma de violencia más frecuente en las relaciones sexoafectivas y aparece en el 97% de las denuncias analizadas por la Justicia.

La denuncia pública de la sexóloga Cecilia Ce contra su expareja, el periodista y dirigente social Nacho Levy, volvió a instalar un debate que en los últimos años ganó cada vez más visibilidad: la violencia psicológica dentro de las relaciones sexoafectivas.

Aunque muchas veces no deja marcas físicas, especialistas y organismos judiciales advierten que este tipo de violencia es una de las formas más frecuentes de maltrato y, al mismo tiempo, una de las más difíciles de detectar mientras ocurre. Los datos oficiales reflejan esa realidad.

Según el informe correspondiente al primer trimestre de 2026 de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la violencia psicológica estuvo presente en el 97% de las 3.590 situaciones evaluadas por los equipos interdisciplinarios del organismo.

El dato no implica que todas las denuncias sean exclusivamente por violencia psicológica. En la mayoría de los casos este tipo de violencia aparece combinado con otras modalidades, como la física, la simbólica, la económica, la social o la sexual. Sin embargo, es la única que atraviesa prácticamente la totalidad de las situaciones analizadas.

Foto: Farid Dumat Kelzi.

Cuando el daño no deja golpes

La legislación argentina define la violencia psicológica como toda conducta destinada a degradar, controlar o afectar emocionalmente a otra persona mediante amenazas, humillaciones, manipulación, aislamiento, hostigamiento, vigilancia constante, celos excesivos, chantaje, insultos, indiferencia o cualquier otra práctica que perjudique la autoestima y la autodeterminación de la víctima.

Muchas de esas conductas aparecen repetidamente en los relatos de quienes denuncian violencia dentro de una pareja.

Controlar con quién habla la otra persona, revisar permanentemente el teléfono celular, generar culpa por decisiones personales, desacreditar emociones, aislarla de amigos o familiares, iniciar discusiones para impedir el descanso o instalar la idea de que la víctima exagera o “está loca” son algunos de los mecanismos que especialistas describen como formas de violencia psicológica.

Precisamente, varios de esos comportamientos fueron mencionados por Cecilia Ce al hacer pública su denuncia en redes sociales, un caso que volvió a poner en discusión prácticas que muchas veces permanecen invisibilizadas.

La mayoría de los casos ocurre dentro de relaciones afectivas

El informe de la OVD también muestra que el 43% de las situaciones evaluadas correspondió a vínculos de pareja o expareja, mientras que otro 43% tuvo lugar entre padres e hijos.

Foto: Farid Dumat Kelzi

Esto confirma que las relaciones afectivas siguen siendo uno de los principales ámbitos donde se producen situaciones de violencia doméstica.

Los equipos interdisciplinarios evaluaron además que una de cada cuatro situaciones presentaba un riesgo alto o altísimo para la persona afectada, un indicador que determina la necesidad de adoptar medidas de protección urgentes.

Las nuevas formas de violencia

El informe también refleja que las modalidades de violencia se diversificaron con el uso cotidiano de las tecnologías.

La violencia digital, incorporada en los últimos años dentro de las categorías analizadas, comprende acciones realizadas mediante redes sociales, teléfonos celulares o cualquier tecnología de la información para controlar, hostigar o causar daño psicológico, económico, sexual o moral a una mujer.

Aunque representa un porcentaje menor de los casos registrados, especialistas advierten que suele aparecer asociada a otras formas de violencia psicológica, especialmente mediante vigilancia permanente, control de redes sociales, difusión de contenidos íntimos o acoso digital.

Un cambio cultural

Durante mucho tiempo la violencia en las relaciones fue asociada casi exclusivamente a las agresiones físicas. Sin embargo, la evolución de la legislación, la mayor visibilidad de las denuncias y los cambios culturales permitieron ampliar la mirada sobre otras formas de maltrato.

Hoy, los datos oficiales muestran que el daño emocional ocupa un lugar central en las denuncias por violencia doméstica.

El caso de Cecilia Ce volvió a instalar el tema en la agenda pública, pero las estadísticas revelan que se trata de un fenómeno mucho más amplio: la violencia psicológica atraviesa casi todas las situaciones que llegan a la Justicia y continúa siendo uno de los principales desafíos para prevenir y detectar a tiempo relaciones que, aun sin golpes, pueden causar profundas secuelas emocionales.

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