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Un caniche cayó de un piso 13 y mató a 3 personas: ¿Quién es culpable?

A 38 años del insólito episodio, la pregunta sigue vigente: ¿quién es responsable por las tres muertes?

A 38 años del insólito episodio que conmocionó a Caballito, el caso sigue siendo un ejemplo de responsabilidad civil. Una abogada explicó por qué las tres muertes deben analizarse por separado y quién podría responder por cada una.

Este 21 de octubre se cumplen 38 años de uno de los episodios policiales más insólitos de la historia argentina. En la esquina de avenida Rivadavia y Morelos, en el barrio porteño de Caballito, la caída de un caniche desde un piso 13 desencadenó una secuencia de hechos que terminó con tres personas muertas. La historia quedó grabada en las crónicas de la época y, con el paso del tiempo, se convirtió también en un caso de estudio sobre responsabilidad civil.

Pero detrás de lo extraordinario del episodio aparece una pregunta que va más allá de la casualidad: ¿quién es responsable cuando un accidente desencadena otras tragedias?

Qué pasó el 21 de octubre de 1988

Todo ocurrió en cuestión de minutos. Cachy, un caniche que pertenecía a la familia Montoya, cayó desde el balcón de un departamento ubicado en el piso 13. El animal atravesó un hueco de la baranda y terminó impactando sobre Marta Espina, una mujer de 75 años que caminaba por la vereda con sus compras. Ambos murieron en el acto.

La tragedia no terminó ahí. Edith Solá, de 46 años, se acercó o cruzó la avenida para observar lo que había ocurrido y fue atropellada por un colectivo de la línea 55. La mujer también falleció.

A esa secuencia se sumó una tercera víctima: un hombre cuya identidad no quedó registrada en las crónicas citadas, que sufrió un ataque cardíaco al presenciar la escena y murió mientras era trasladado en una ambulancia.

Así, la caída accidental de un perro terminó vinculada con tres muertes humanas en una misma esquina de Buenos Aires. Sin embargo, que los hechos hayan ocurrido en cadena no significa que exista una única responsabilidad legal para todos ellos.

Quién tiene la culpa: tres muertes, tres responsabilidades diferentes

Para analizar el caso desde el punto de vista jurídico, una abogada explicó que es necesario distinguir los sucesos y evaluar las circunstancias de cada uno. Aunque ocurrieron en el mismo lugar y prácticamente al mismo tiempo, las tres muertes no pueden atribuirse automáticamente a un único responsable.

En primer lugar, está la muerte de Marta Espina. Según la especialista, cuando un animal cae desde un balcón y provoca un daño, corresponde analizar la responsabilidad de su dueño o de quien tenía a su cargo su cuidado. Se trata de determinar quién debía responder por el riesgo que generó el animal y bajo qué condiciones se produjo el accidente.

El segundo episodio es diferente. Edith Solá murió atropellada por un colectivo mientras se desarrollaba la escena en la avenida. En ese caso, la responsabilidad debe examinarse a partir de las circunstancias del atropello, la conducta de la víctima y la actuación del conductor. Si correspondiera, también podría entrar en juego la responsabilidad civil vinculada con el vehículo y su cobertura de seguro.

La tercera muerte presenta otra particularidad. El hombre sufrió un ataque cardíaco después de presenciar lo ocurrido. Para establecer si existe responsabilidad civil por ese fallecimiento, sería necesario analizar el vínculo causal entre el episodio y la muerte, además de las circunstancias médicas y jurídicas pertinentes. No alcanza con afirmar que murió a raíz de la impresión para atribuir automáticamente la obligación de indemnizar a los responsables del primer accidente.

La abogada resumió la situación como tres hechos desafortunados que quedaron encadenados en un mismo momento y espacio, pero que deben analizarse de manera independiente.

Cachy, el caniche que aterrizó en la tragedia.

¿El dueño del caniche es responsable de las tres muertes?

La respuesta no es automática. La eventual responsabilidad por la caída del perro no se extiende, por el solo hecho de que todo haya sucedido en una misma secuencia, a cualquier consecuencia posterior.

En términos jurídicos, la cuestión central es determinar qué daño puede atribuirse a cada conducta y si existe una relación causal que permita responsabilizar a una persona por ese resultado. También deben considerarse las circunstancias concretas de cada suceso y las reglas legales aplicables.

Por eso, mientras que la muerte de Espina remite directamente al riesgo provocado por la caída del animal, el atropello de Solá y el fallecimiento del hombre que sufrió el infarto requieren análisis específicos.

A 38 años de aquella mañana en Caballito, el caso de Cachy sigue llamando la atención por la concatenación de hechos que produjo. Pero su interés jurídico está precisamente en esa diferencia: que tres muertes se hayan producido a partir de un mismo episodio no significa que exista un único culpable por todas ellas.

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