
El Ministerio Público de la Acusación dictó prisión preventiva para Paulo Alejando Álvarez como presunto autor del femicidio de Natalia Giménez, una mujer de 35 años asesinada a fines de en su casa de Abanderado Grandoli al 3800, en la zona sur de Rosario. El femicida es primo de la víctima y la atacó con un destornillador hasta quitarle la vida. Lo sorpresivo fue que cuando la fiscal Paula Barros llevó el caso a audiencia sumó también a dos imputados ante el juez Federico Rébola y dejó al descubierto una red de usura con la que la joven asesinada tenía deudas: los prestamistas operaban desde una cárcel rosarina -la Unidad 6- mediante un preso que daba órdenes desde su celda y su pareja que en el exterior hacía las “apretadas”. Son Germán Ángel Carrizo y Stella Maris Palacio, a los que también se les dictó prisión preventiva. Por el momento, se desconce si hubo un encargo de parte de los prestamistas al femicida, aunque no se descarta.
“Llevamos ante el juez a tres personas, dos vinculados a un préstamo que tenía la víctima y el autor material del homicidio, que era primo de Natalia. La investigación arranca porque el 27 de septiembre, domingo a las siete de la tarde, fue encontrada ella sin vida en de su domicilio en Grandoli al 3800 (N. de la R: zona sur de fue allá por la familiares, por los hijos y bueno con el correr de la investigación dan cuenta el círculo íntimo de la víctima, los hijos y la expareja que la víctima estaba siendo amenazada, buscada por prestamistas a raíz de unas deudas contraídas por la propia víctima con prestamistas, usureros”, fue lo que informó la fiscal Barros en diálogo con Red Boing durante la conferencia de prensa.
El crimen, el teléfono y los cuadernos
Paulo Álvarez, el imputado como presunto autor del crimen llegó la mañana del 26 de septiembre hasta la casa de Natalia en una bicicleta roja. Iba vestido con campera azul con detalles amarillos, pantalón gris, zapatillas de colores blanco y negro, tenía una mochila gris y negra y un casco azul. Y cuando puedo entrar a lo de Natalia -que era su prima- “le produjo heridas punzantes en el rostro, algunas compatibles con un instrumento de punta de características semejantes a las de un destornillador Phillips“, señaló Fiscalía.
Luego, el detalle del acta revela cómo fueron las lesiones mortales, en la cabeza y en varias partes del cuerpo de la víctima. El cuerpo iba a ser encontrado al día siguiente y la Fiscalía le atribuyó a Álvarez la autoría de un homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y femicidio: se encontraron múltiples heridas punzantes y punzocortantes en el rostro, los ojos, el cráneo y el cuello, además de lesiones en las manos.
Se encontraron múltiples heridas punzantes y punzocortantes en el rostro, los ojos, el cráneo y el cuello, además de lesiones en las manos. El femicida atacó con un destornillador Phillips.
Al presunto femicida se pudo llegar por las imágenes del sistema Lince. Las imágenes de las cámaras de seguridad que la provincia puede monitorear con IA detectaron el camino que había hecho a quien se veía llegar hasta la casa de la víctima y salir poco después. Por eso el 10 de octubre, durante un allanamiento en un domicilio de calle Cervantes al 700, fue detenido Álvarez y se secuestraron prendas de vestir, un casco, una mochila y una bicicleta roja y negra, elementos que la acusación relaciona con los registrados por las cámaras.
Pero la investigación fiscal también reconstruyó -a partir de analizar el teléfono de la mujer muerta- una red de préstamos que habría tenido a Natalia como deudora. De acuerdo con la imputación, Germán Carrizo, preso en la Unidad 6 de Rosario, administraba y registraba las operaciones desde la cárcel. Y la mujer asesinada era una de las que le debía al preso.
Al realizar una requisa por esta causa en la celda del detenido, se encontraron anotaciones manuscritas hechas por el recluso. Su pareja, Stella Maris Palacio, lo visitaba con frecuencia y coordinaba -según la hipótesis de Fiscalía- gestiones externas y reclamos de pago. “En un cuaderno secuestrado durante una requisa se encontraron 54 registros de operaciones dinerarias. Uno de ellos hacía referencia a Natalia Giménez y hablaba de un préstamo de $400.000, con devolución exigida de $800.000″.
También había una red de préstamos que habría tenido a Natalia como deudora. De acuerdo con la imputación, Germán Carrizo, preso en la Unidad 6 de Rosario, administraba y registraba las operaciones desde la cárcel. Y la mujer asesinada era una de las que le debía al preso.
Las comunicaciones incorporadas al expediente también reflejaron reclamos a familiares de la víctima. En uno de los mensajes se mencionó “una deuda de $2.600.000 y la posibilidad de presentarse en el domicilio para hablar sobre el pago”.
Por esto, se les imputó a Carrizo y Palacio usura agravada por habitualidad, al considerar que habrían exigido intereses y ventajas económicas manifiestamente desproporcionados. Por el momento, esa acusación se tramita de manera diferenciada de la imputación por el homicidio: no se les atribuyó formalmente haber participado en el asesinato.
La explicación del caso
“Las exigencias eran hacia ella y también hacia sus hijos, hacia su grupo familiar y esa era la hipótesis inicial y la más fuerte. Particularmente se había nombrado a una pareja, la mujer estaba en libertad, el masculino, él estaba privado a su libertad al momento de estas exigencias y desde allí hacía justamente estos reclamos, daba los préstamos dentro de la unidad penitenciaria y también hacia las exigencias. Es por eso que se hizo una requisa también para dar justamente con elementos de interés para la investigación, se encontró un teléfono celular en poder de esta persona con un cuaderno con anotaciones” , informó la fiscal Barros al dar detalles sobre el mecanismo de usura del que venía siendo víctima la mujer asesinada.
Sobre este tema, Red Boing consultó a Marcos Cella, abogado defensor del preso imputado por los préstamos usurarios y de su pareja Stella Maris Palacio. “La Fiscalía encontró la evidencia en el celular de la víctima de que ella venía siendo intimada a pagar la deuda que había contraido de forma informal, pero no hay ningún registro que vincule a mis clientes con el crimen”, planteó.
Fiscal Barros: “La mujer estaba en libertad, el masculino, él estaba privado a su libertad al momento de estas exigencias y desde allí hacía justamente estos reclamos, daba los préstamos dentro de la unidad penitenciaria y también hacia las exigencias”.
La funcionaria del MPA en conferencia de prensa sostuvo, respecto a la pregunta sobre la relación entre los tres imputados: “Todavía no se descarta justamente que estén conectados el primo y los prestamistas en este homicidio, sí fueron llevados a imputativas los tres porque teníamos esta hipótesis inicial, pero no tenemos de las pericias hasta el momento que haya habido un encargo real del homicidio”.
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