
El Club de la Milanesa sumó una nueva dirección en Rosario y esta vez eligió alejarse de los corredores gastronómicos más tradicionales para instalarse en el corazón de Fisherton. La marca inauguró un local en Aldea, sobre Schweitzer 9068, con una propuesta orientada al público familiar y a los vecinos que viven en una de las zonas de mayor expansión residencial de la ciudad.
La apertura reunió a Reinaldo Bacigalupo y Gonzalo García Fradua, socios de Grupo 83, y a Santiago Magliano, uno de los socios fundadores de la marca, que celebraron la llegada al barrio como una oportunidad para reencontrarse con clientes que cambiaron sus hábitos y su lugar de residencia con el paso de los años.
“Estamos muy felices. Sentimos que la familia nos estaba pidiendo estar acá. La marca ya funciona en Pichincha y Pellegrini, que son lugares más nocturnos, así que ahora vinimos al barrio a buscar a la familia y el verde”, contó Bacigalupo durante la inauguración.
La elección de Fisherton responde a una demanda que los socios venían identificando entre sus clientes. Muchos de los que conocieron la marca en sus primeros años hoy viven en el oeste rosarino y ya no tienen un local cerca. La idea es recuperar ese vínculo, pero en una etapa distinta de la vida de los consumidores.
“Era algo que nos faltaba. Creemos que había mucha gente que había ido al Club en sus inicios, pero se vino para esta zona y ya no llegábamos a ellos. Era volver a traerles el Club otra vez para que vengan ahora con sus hijos”, explicó García Fradua.
El nuevo restaurante se incorpora así a la red que la marca tiene en Rosario, donde ya cuenta con presencia en sectores como Pichincha y avenida Pellegrini. La apuesta por Fisherton también busca aprovechar el perfil residencial del barrio, con un público que combina familias, vecinos y grupos de amigos.
Una relación de casi dos décadas con Rosario
El vínculo entre El Club de la Milanesa y Rosario tiene una historia que se remonta a los primeros años de expansión de la marca. Según recordó Magliano, los socios locales fueron de los primeros en confiar en el concepto y llevarlo a la ciudad. “Nosotros empezamos hace 20 años con el restaurante y los chicos fueron los primeros que confiaron en la marca y quisieron traer el Club a Rosario, en un momento en que todavía no se franquiciaba”, señaló.
Con el tiempo, la relación comercial se transformó en una sociedad más consolidada. Grupo 83, quien tiene a su cargo el desarrollo de la marca en Rosario, fue acompañando el crecimiento del sello y explorando nuevas ubicaciones, hasta llegar ahora a Fisherton.
Para los socios, la apertura también funciona como una forma de acercarse a una clientela que creció junto con el negocio. Quienes antes visitaban el restaurante con amigos o en pareja ahora pueden volver con sus hijos, en un entorno más cercano a su vida cotidiana. “Antes seguramente iban con sus novias o con amigos y ahora vienen con sus hijos. Vienen en bicicleta o caminando y el barrio nos recibió bárbaro. Parece que estamos de vacaciones”, comentó García Fradua.
Funes, en el radar, y una apertura en Miami
La inauguración en Fisherton no es el único movimiento que proyecta la marca. Baigalupo adelantó que uno de los próximos objetivos es llegar a Funes, una plaza que el grupo sigue de cerca desde hace tiempo y que considera atractiva para continuar con su expansión. “Estamos con muchas ganas de abrir en Funes. Hoy tenemos locales en Santa Fe y Paraná, por fuera de Rosario, y Funes siempre nos gustó. En algún momento tuvimos un contenedor chiquitito y hoy estamos buscando alguna posibilidad”, contó.
El otro frente está fuera del país. Los socios trabajan para concretar una apertura en North Beach, Miami, antes de fin de año. La ubicación prevista está a una cuadra del mar y representa un nuevo paso para una marca que busca ampliar su presencia internacional.
La sociedad con Messi y una apuesta al producto
Durante la charla, los socios también se refirieron al vínculo de la marca con Lionel Messi -quien cuenta con una participación accionaria en la empresa- una relación que definieron como un orgullo y, al mismo tiempo, una responsabilidad. “Más que orgullo y emoción, nos genera ganas de trabajar cada vez más para estar a la altura de un desafío así de grande”, sostuvo Baigalupo.
En cuanto a la propuesta gastronómica, los socios coincidieron en que la milanesa napolitana sigue siendo uno de los productos más representativos de la carta. Sin embargo, también destacaron otras opciones que buscan ampliar la experiencia de los clientes, como la milanesa con fideos, un plato que remite a las comidas caseras y que gana espacio entre las preferencias del público.
Además, Magliano invitó a quienes hace tiempo no visitan la marca a volver a probar sus productos. En ese sentido, destacó la puesta en marcha de una nueva fábrica de 4.000 metros cuadrados en Buenos Aires, destinada a fortalecer la producción y la distribución a todo el país.
Con el nuevo local de Fisherton ya en marcha, la búsqueda de una ubicación en Funes y el proyecto de Miami en el horizonte, El Club de la Milanesa apuesta a seguir creciendo sin perder de vista uno de sus públicos centrales. La familia, ahora también en los barrios donde muchos de sus clientes construyeron una nueva etapa de su vida.
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