
Cuarenta años después de aquella calurosa tarde del 22 de junio de 1986, los fantasmas de Diego Armando Maradona vuelven a sobrevolar el Estadio Azteca ante la inminente llegada de la escuadra inglesa. Este domingo no se disputará un partido de fútbol común: el morbo histórico se alimenta de anécdotas inolvidables. Cuando los Ingleses pisen el césped recorrerán con la vista los vestigios de la venganza hecha futbol, al entrar al área, quizá Harry Kane piense si ese fue el lugar donde el Diego saltó y metió el manotazo que llenó de efervescencia las tribunas del estadio que Calamaro describió al cantar “Cuando era niño y conocí el estadio azteca, me quedé de duro, me aplastó ver al gigante” y sin duda alguna, todos los jugadores de la selección de los tres leones, circunstancialmente ocuparán el espacio físico donde el inmortal Diez argentino desparramó a algún compatriota suyo 40 años antes. Jordan Pickford, está pensando a quién no invitará a su partido homenaje…

La pesadilla inglesa en territorio mexicano
El Estadio Azteca se ha erigido como una aduana infranqueable para los europeos, y la historia de Inglaterra en México es la prueba fehaciente de ello:
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Jamás han ganado en México: Aunque Inglaterra domina el historial general contra la Selección Mexicana (con 6 victorias frente a 2 del Tri), en 67 años de historia compartida los británicos nunca han podido salir victoriosos en suelo mexicano.
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El registro en el Azteca: Inglaterra ha disputado únicamente dos partidos en este estadio en toda su historia. Su saldo es de un empate y una derrota, marchándose siempre sin poder anotar un solo gol:
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1 de junio de 1969 (Amistoso): México 0-0 Inglaterra.
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9 de junio de 1985 (Copa Ciudad de México): México 1-0 Inglaterra, recordado por el golazo de tijera de Luis Flores ante el mítico guardameta Peter Shilton.
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Debut mundialista en el Azteca: Resulta curioso que, aunque Inglaterra participó en los Mundiales de México 1970 y 1986, todos sus partidos se llevaron a cabo en Guadalajara y Monterrey. Por lo tanto, el choque de este domingo marcará el debut absoluto de Inglaterra jugando un partido oficial de Copa del Mundo en el Estadio Azteca.

Más allá de la historia, el contexto actual del partido añade una dosis enorme de drama logístico y meteorológico a la eliminatoria.
El factor altitud es el primer gran adversario. La cancha del Azteca se encuentra a 2,240 metros sobre el nivel del mar. El técnico inglés, Thomas Tuchel, admitió con evidente frustración que resulta físicamente imposible que sus jugadores se aclimaten en apenas cuatro días. A esta altura, el aire es más delgado, la fatiga láctica ataca con mayor rapidez y el balón viaja más rápido y con trayectorias más planas, una auténtica pesadilla para los arqueros ingleses.
A esto se sumó el drama del horario. La FIFA desató un caos logístico en los días previos al evaluar adelantar el silbatazo inicial de las 18:00 a las 12:00 del mediodía, debido a las amenazas de tormentas eléctricas severas en la Ciudad de México. El seleccionador nacional, Javier “Vasco” Aguirre, estalló ante la posibilidad. Tras intensas protestas de ambas federaciones, se respetó el horario original de las 18:00 horas.
“No me consultaron nada… a esa hora (18:00 hrs) hemos rendido muy bien, es un horario perfecto y a las 12:00 es un horario que no es común.”
— Javier Aguirre, sobre el amago de cambio de horario de la FIFA.
Guerra psicológica: “No los dejaron dormir”
El ambiente en las calles ya se juega como una final. La afición local ha iniciado una auténtica guerra psicológica fuera de las canchas, hostigando a la escuadra europea desde su llegada.
Grupos de hinchas mexicanos acudieron de madrugada al hotel de concentración de Inglaterra armados con fuegos artificiales y el estruendo de la tradicional tambora para sabotear el descanso rival. El punto máximo de tensión ocurrió cuando un creador de contenido, apodado “Maestro Shifu”, se infiltró en las instalaciones fingiendo ser periodista y activó las alarmas de incendio para despertar a la plantilla.
Ante esto, el blindaje fue extremo. La Asociación Inglesa de Fútbol (FA) se vio obligada a implementar sistemas de ruido blanco, antifaces avanzados y tapones para los oídos para sus jugadores, además de solicitar un robusto operativo de seguridad con la Guardia Nacional y la Marina. El nivel de alarma es tal que el tabloide británico The Sun reportó que los familiares de los futbolistas se trasladan por la Ciudad de México escoltados por guardaespaldas privados armados.
Las dos realidades futbolísticas en el Mundial 2026
En lo estrictamente deportivo, las dos escuadras llegan a estos octavos de final viviendo realidades diametralmente opuestas.
México en estado de gracia: El Tri de Javier Aguirre llega con un andar imponente: cuatro partidos disputados y cuatro victorias, manteniendo su arco intacto gracias al momento espectacular del arquero Raúl Rangel. Si logran mantener el cero contra los británicos, igualarán el histórico récord defensivo de Italia en 1990. En ataque, su gran figura, Julián Quiñones, lidera la ofensiva con tres anotaciones.
Inglaterra sembrando dudas: A pesar de contar con una plantilla plagada de estrellas mundiales, el equipo de Tuchel ha sufrido de más. Lograron clasificar a duras penas, necesitando una milagrosa prórroga y un doblete salvador de Harry Kane para vencer 2-1 a la República Democrática del Congo. Para colmo de males, enfrentan este duelo clave con bajas sensibles por lesión: Reece James y Jarrell Quansah están descartados, mientras que Declan Rice es seria duda por una contractura.
El nerviosismo y la expectación han traspasado las fronteras, reflejándose claramente en la prensa y figuras británicas:
“No creo haber escuchado nunca a un público gritar ‘¡Ole!’ con tanta fuerza después de 10 o 15 minutos… Se ha dado una especie de tormenta perfecta.”
— Steve Nicol, exfutbolista del Liverpool.
“Tienen el público, tienen el Estadio de la Ciudad de México a gran altitud, cuatro juegos sin recibir gol… ¡Están locos! ¡Estamos acabados!”
— Flex, presentador del podcast deportivo británico DR Sports.
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