
El precio internacional del petróleo volvió a superar los US$100 por barril este miércoles, impulsado por la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán y el temor a nuevas interrupciones en el tránsito de crudo por el estratégico estrecho de Ormuz.
El Brent, referencia para Europa y uno de los principales indicadores del mercado mundial, llegó a cotizar en torno a los US$100,43 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, se ubicó cerca de los US$95,01.
El Brent alcanzó así su nivel más alto desde julio y volvió a atravesar una barrera que genera especial preocupación entre los operadores por el impacto que podría tener sobre los costos energéticos y la inflación global.
La escalada entre Estados Unidos e Irán
El salto del crudo se produjo después de una nueva escalada militar en Medio Oriente. Estados Unidos confirmó ataques contra cinco petroleros iraníes, mientras que Irán respondió con ataques contra objetivos estadounidenses y acciones sobre embarcaciones en la zona del estrecho de Ormuz.
La situación incrementó la preocupación de los mercados por la posibilidad de que el conflicto termine afectando de manera más profunda las rutas de transporte energético.
El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales puntos estratégicos para el comercio mundial de petróleo. Cualquier interrupción prolongada del tránsito por esa vía podría generar un fuerte impacto sobre la oferta internacional y presionar todavía más los precios.
Temor por el suministro mundial
Los operadores siguen de cerca la evolución del conflicto debido a que el aumento de las restricciones al tránsito marítimo podría reducir la cantidad de petróleo disponible para los mercados internacionales.
Los analistas comenzaron a revisar sus proyecciones ante el nuevo escenario. Algunas entidades financieras advierten que, si las interrupciones se prolongan y afectan la producción de los principales países exportadores de la región, el Brent podría mantenerse por encima de los niveles actuales e incluso alcanzar valores considerablemente superiores.
La suba del petróleo también genera preocupación por sus efectos sobre la inflación mundial, ya que un incremento sostenido del costo energético puede trasladarse a los combustibles, el transporte, la producción industrial y otros bienes y servicios.
De esta manera, la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán vuelve a convertirse en uno de los principales factores que condicionan el comportamiento de los mercados internacionales y, especialmente, del precio de la energía.
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