
Los Juegos Suramericanos que comenzarán este sábado 12 de septiembre prometen generar un movimiento extraordinario en Rosario y, además del impacto deportivo, la expectativa está puesta en el derrame económico que tendrá el evento sobre hoteles, bares, restaurantes y otros comercios de la ciudad.
La competencia reunirá a delegaciones deportivas, entrenadores, jueces, dirigentes, familiares y acompañantes durante varios días. Desde el Gobierno provincial estiman que Rosario recibirá alrededor de 30.000 personas por día, entre integrantes de las delegaciones y visitantes vinculados con los Juegos. Con ese escenario, los sectores hotelero y gastronómico se preparan para una demanda superior a la habitual, particularmente durante la segunda semana de competencia.
En el sector privado, además, destacan que el movimiento no quedará limitado a las sedes deportivas, sino que puede trasladarse hacia los principales corredores gastronómicos, parques, shoppings y zonas turísticas de la ciudad.
Hoteles, cerca del máximo de ocupación
En el sector hotelero, el impacto ya comenzó a sentirse a través de las reservas vinculadas con las delegaciones. Martín Castro, gerente general del Grupo Solans, que opera los hoteles Riviera y Presidente, señaló en diálogo con RedBoing que en sus establecimientos el nivel de ocupación alcanzará prácticamente la capacidad máxima entre el 17 y el 23 de septiembre, período que concentrará el mayor movimiento de los Juegos.
El ejecutivo explicó que el impacto puede extenderse incluso a hoteles que no alojarán directamente a las delegaciones. Cuando la plaza hotelera comienza a llenarse, parte de los pasajeros habituales debe buscar alternativas, generando un efecto de desplazamiento sobre otros establecimientos. “Cuando se empieza a completar la capacidad hotelera y el pasajero tiene que venir, es lógico que termine alojándose en otro lado también”, explicó Castro.
Un esquema de alojamiento que se armó vía licitación
El movimiento hotelero vinculado con los Juegos no quedó librado solamente a las reservas particulares de las delegaciones. Para organizar parte de la logística, la Sociedad del Estado Municipal Hipódromo Rosario realizó una licitación específica para contratar una empresa que brinde el servicio de alojamiento y alimentación durante los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
El esquema, de todos modos, no implica que todos los deportistas vayan a alojarse en hoteles. Rosario cuenta con una Villa Suramericana levantada en el predio del ex Batallón 121, destinada a recibir a más de 2.300 atletas. La Provincia destacó que la construcción de este complejo permitirá, precisamente, liberar plazas hoteleras para otros visitantes que lleguen a la ciudad durante la competencia.
Por eso, el impacto sobre la hotelería será más amplio que el alojamiento de los deportistas. También comprende a integrantes de las delegaciones, oficiales, jueces, equipos técnicos y otras personas vinculadas con la organización que deban hospedarse fuera de la Villa, además del público que llegue a Rosario para acompañar las competencias.
A la contratación del alojamiento se sumaron otras licitaciones directamente relacionadas con los Juegos. Entre ellas, la Municipalidad abrió una licitación pública por el servicio de alimentación, con un presupuesto oficial de $2.997 millones. También se contrataron servicios vinculados con transporte y seguridad para garantizar el funcionamiento de la competencia.
De esta manera, el derrame económico no se limita al consumo que puedan generar los visitantes durante su estadía. Los Juegos también movilizan una cadena de contrataciones para garantizar alojamiento, comida, traslados y otros servicios necesarios para que la competencia pueda funcionar.

La gastronomía prepara promociones especiales
En los bares y restaurantes, la estrategia pasa por aprovechar el flujo de visitantes y convertir parte de ese movimiento en consumo. La Asociación Hotelera Gastronómica de Rosario (Ahegar) trabajó junto con la Provincia para impulsar una propuesta gastronómica específica para los visitantes. El denominado Menú Suramericano incluirá opciones de bares y restaurantes a precios promocionales.
En los bares, la propuesta contempla combos de alrededor de $25.000, con alternativas como pizza, bebidas y postre. Para los restaurantes, el valor se ubica entre $38.000 y $40.000, con propuestas que pueden incluir entrada, plato principal y postre. La iniciativa apunta a que los visitantes puedan identificar fácilmente los establecimientos adheridos y acceder a las promociones mediante códigos QR.
Para Carlos Mellano, presidente de la Aehgar, el impacto gastronómico será desigual y estará especialmente concentrado en aquellos sectores ubicados cerca de las sedes y de los principales puntos turísticos. La zona del Monumento a la Bandera aparece como uno de los lugares con mayor potencial de derrame, especialmente durante la inauguración. También Avenida Pellegrini, el Parque Independencia y su entorno, Pichincha, la zona costera, los shoppings y distintos espacios gastronómicos de la zona sur.
“No todo el movimiento provendrá de quienes llegan específicamente por los Juegos. La expectativa es que el evento se combine con el flujo habitual de visitantes que recibe Rosario y con una mayor circulación de clientes aprovechando el inicio de la primavera”, opinó Mellano.
El efecto que puede quedar después de los Juegos
Más allá del movimiento puntual de septiembre, desde el sector hotelero consideran que uno de los principales beneficios puede estar en el posicionamiento de Rosario como sede de grandes competencias deportivas. Castro, del grupo hotelero Solans, destacó que la infraestructura que quedará disponible después de los Juegos permitirá recibir nuevas competencias, desde torneos infantiles hasta encuentros de distintas categorías.
En ese sentido, vinculó los Juegos Suramericanos con una estrategia de más largo plazo para consolidar a Rosario como una ciudad vinculada al deporte y al turismo de eventos. En efecto, la ciudad ya tiene en el calendario nuevas competencias y encuentros deportivos, por lo que el desafío será transformar el movimiento generado durante los Juegos en una agenda permanente que permita sostener la actividad hotelera y gastronómica durante todo el año.
Para el sector del comercio y servicios, el objetivo es que el impacto no quede limitado a los días de competencia. La apuesta es que quienes lleguen a Rosario por los Juegos conozcan la ciudad, recorran sus espacios gastronómicos y turísticos y vuelvan en el futuro.
Con hoteles que esperan niveles de ocupación cercanos al máximo durante los días de mayor actividad, una gastronomía que prepara promociones específicas para captar a los visitantes y una estructura de contrataciones que moviliza distintos servicios, los Juegos Suramericanos aparecen como una oportunidad para generar un alivio transitorio al consumo y, al mismo tiempo, reforzar el posicionamiento de Rosario como destino de eventos deportivos.
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