
Las recientes declaraciones del ministro Federico Sturzenegger sobre la posibilidad de crear empresas sin trabajadores humanos abrieron un fuerte debate en torno al modelo productivo que se proyecta para la Argentina. En diálogo con Río 96.9, la periodista y magíster en comunicación Valeria Di Croce analizó ese escenario y lo vinculó con el creciente interés de gigantes tecnológicos por el país, entre ellos el influyente inversor Peter Thiel.
Di Croce sostuvo que los anuncios del Gobierno deben leerse en un contexto global donde las grandes compañías de inteligencia artificial buscan territorios con recursos estratégicos. “Es una invitación a que vengan a instalarse acá empresas de inteligencia artificial”, explicó, al tiempo que advirtió sobre el bajo nivel de empleo que generan estas estructuras: “Hoy estas empresas requieren apenas el 10% de los puestos de trabajo que necesitaban las industrias tradicionales”.
En ese marco, la especialista planteó una preocupación de fondo sobre el impacto social del modelo. “Si va a haber 500 millones de agentes de inteligencia artificial, la pregunta es cuál es el destino de la población”, afirmó, en una de las definiciones más contundentes de la entrevista. Y agregó: “¿Estamos pensando un país al servicio de estas grandes tecnológicas, con extractivismo y centros de datos, pero con cada vez menos lugar para las personas?”.
Al referirse a la figura de Thiel, Di Croce lo describió como “el verdadero operador político de Silicon Valley”, con décadas de influencia en el desarrollo tecnológico global. Recordó su rol como cofundador de PayPal y su participación en empresas clave como Facebook, además de su enfoque ideológico: “Hace más de 30 años que piensa cómo debilitar el rol del Estado, desde lo económico hasta el control de la información y la seguridad”.
Finalmente, la analista remarcó que el avance de la inteligencia artificial ya está generando cambios concretos en el mercado laboral, incluso en sectores de altos ingresos. “En Estados Unidos se están reemplazando empleos bien pagos, sobre todo en áreas financieras. No es solo un tema de trabajos manuales”, explicó. Y concluyó que el desafío será evaluar el costo-beneficio de esta transformación: “No es lo mismo aplicar IA en salud o ciencia que cuando empieza a reemplazar decisiones humanas cotidianas”.
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