
Las autoridades españolas llevaron adelante este jueves un operativo para desalojar el asentamiento de migrantes instalado en la playa de El Trampolín, en Ceuta, tras la llegada masiva de personas desde Marruecos a finales de julio.
El asentamiento llegó a concentrar a unas 3.500 personas, mientras que distintas fuentes elevaron a cerca de 4.000 el número de migrantes que permanecían en la zona. Durante el operativo, unos 1.800 fueron trasladados a espacios temporales de acogida preparados por el Gobierno español.
El procedimiento comenzó durante la madrugada con la intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil. El traslado se realizó de manera pacífica y sin incidentes, según informaron las autoridades. Los migrantes fueron derivados a distintos espacios acondicionados, donde cuentan con alojamiento, agua, comida, aseos y asistencia.
La reubicación se realizó en función del origen de los grupos. Alrededor de 1.200 personas subsaharianas fueron trasladadas a un recinto militar en Loma Margarita, mientras que unas 200 personas de origen magrebí fueron derivadas a Loma Colmenar.
El operativo y la situación en Ceuta
El Gobierno español explicó que el objetivo de la medida es garantizar condiciones dignas de acogida y recuperar la normalidad en la zona, además de liberar la playa para comenzar con las tareas de limpieza y desinfección. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, aseguró que se continuarán habilitando nuevos recursos temporales en los próximos días.
Sin embargo, el desalojo no resolvió por completo la situación. Cientos de migrantes regresaron posteriormente al asentamiento para recuperar sus pertenencias, lo que obligó a suspender temporalmente las tareas de limpieza de la playa.
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, cuestionó la medida y sostuvo que trasladar a los migrantes a otros espacios “no es tener voluntad de arreglar el problema”. También reclamó al Gobierno central más recursos para acelerar los procedimientos de devolución a Marruecos.
La situación migratoria en Ceuta se mantiene como uno de los principales desafíos para las autoridades españolas. A la emergencia generada por la llegada masiva de adultos se suma la presencia de miles de menores no acompañados, muchos de ellos en condiciones de extrema vulnerabilidad.
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