
El Gobierno de Marruecos se pronunció por primera vez sobre la crisis migratoria que sacudió en los últimos días a la ciudad española de Ceuta, donde decenas de miles de personas intentaron cruzar la frontera de manera irregular. A través de un comunicado oficial, las autoridades atribuyeron la situación a la acción de redes de tráfico de personas, la desinformación difundida en redes sociales y la interpretación errónea de algunas decisiones judiciales españolas.
Según el Ministerio del Interior marroquí, cerca de 40.000 personas intentaron ingresar a Ceuta y otras 1.135 lo hicieron por Melilla. Estas últimas, indicaron las autoridades, ya fueron devueltas a territorio marroquí. Además, confirmaron que recuperaron sólo 11 cuerpos de las personas que murieron durante los intentos de cruce, la mayoría por ahogamiento.
En el texto difundido por el Gobierno, Marruecos sostuvo que organizaciones dedicadas al tráfico de migrantes aprovecharon la circulación de información falsa para convencer a miles de personas de que podían ingresar fácilmente a territorio europeo sin enfrentar consecuencias legales.
En ese sentido, el informe apuntó a que “las recientes decisiones dictadas por las autoridades judiciales españolas relativas a la restricción de la posibilidad de aplicar el procedimiento de devolución inmediata a algunos migrantes irregulares interceptados en alta mar”, sumadas al conjunto de factores ya mencionados, hicieron creer a parte de la población que podría evitar la devolución inmediata.
En ese marco, el Ejecutivo marroquí aseguró que ya inició una investigación para “determinar todas las circunstancias, esclarecer las responsabilidades y establecer las consecuencias legales correspondientes, conforme a las disposiciones de la ley”.
Una crisis con fuerte impacto
La llegada masiva de migrantes provocó una crisis humanitaria y de seguridad en Ceuta, donde España desplegó un amplio operativo para contener el ingreso irregular. La situación también generó tensión política tanto en el Gobierno español como en la Unión Europea.
Mientras tanto, desde distintos sectores de España surgieron cuestionamientos hacia Marruecos. Incluso la ministra de Defensa, Margarita Robles, pidió que el país africano asuma responsabilidades por lo ocurrido y reclamó una investigación sobre el uso de menores en los cruces fronterizos.
Pese a esas críticas, el Gobierno marroquí insistió en que el origen de la crisis estuvo en la combinación de campañas de desinformación y la actuación de mafias dedicadas al tráfico de personas, y reafirmó su compromiso de colaborar con las investigaciones para evitar nuevos episodios similares.
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