
El economista Carlos Burgueño consideró que el 1,7% de inflación registrado en agosto es un buen resultado, aunque advirtió que la baja de los precios todavía no se traduce en una mejora suficiente de la economía real.
En diálogo con el equipo de Antes de Todo por Radio Boing 9 7.3 , Burgueño cuestionó al Gobierno por haber anticipado que la inflación tendría un cero delante durante agosto. “El gobierno cometió un error que no hay que cometer, que es anticipar un número”, sostuvo, y señaló que ese tipo de pronósticos puede terminar jugando en contra si el resultado finalmente no se alcanza.
Más allá de esa comparación, el economista evaluó como positivo el dato de agosto y remarcó que la inflación es un proceso de largo plazo. “El 1,7% es un buen dato, es un muy buen resultado”, afirmó.
Los precios regulados y la inflación núcleo
Burgueño también puso el foco en los aumentos de los servicios regulados, entre ellos electricidad, gas, agua y transporte. Según explicó, se trata de precios que todavía tienen margen de movimiento y que, una vez que alcancen sus valores de equilibrio, podrían dejar de ejercer presión sobre la inflación.
Sin embargo, señaló un aspecto que considera preocupante: la inflación núcleo fue del 1,8%, por encima del índice general.
Para el economista, ese dato muestra que todavía existen dificultades estructurales para consolidar una baja sostenida de la inflación.
“La economía real no va bien”
Al analizar el rumbo económico del Gobierno, Burgueño marcó diferencias entre los distintos componentes del programa. Destacó la política fiscal, el superávit comercial, la reducción de la inflación y algunas de las desregulaciones implementadas.
También consideró que la política monetaria y cambiaria de este año está mejor encaminada que la del año pasado.
Pero hizo una advertencia central: la economía real todavía no acompaña.
“No podés dejar afuera de un plan económico a una parte, por lo menos, de la industria, del comercio y de la construcción, sobre todo la construcción. Es un error enorme”, afirmó.
En ese sentido, planteó que la percepción social del programa económico no depende solamente de la evolución de la inflación. “Si yo te digo que la inflación bajó, pero no llegás a fin de mes, tiene razón el que piense así”, sostuvo.
Para Burgueño, el desafío del Gobierno es lograr que la mejora de las variables macroeconómicas tenga un correlato en el empleo, el consumo y la actividad.
El ejemplo de los créditos hipotecarios
El economista puso como ejemplo los créditos hipotecarios subsidiados como una política activa que, según su análisis, funcionó sin comprometer el resultado fiscal.
A partir de ese caso, planteó que el Gobierno podría implementar otras medidas destinadas a estimular sectores de la economía sin abandonar el objetivo de mantener el superávit.
“¿Por qué no hacen otras políticas activas que no te afecten el superávit fiscal?”, planteó.
Para Burgueño, el desafío consiste en dejar de lado las restricciones ideológicas y avanzar con políticas que permitan fortalecer la actividad económica sin desordenar las cuentas públicas.
Qué espera para la inflación de septiembre
Respecto de septiembre, el economista estimó que la inflación podría volver a ubicarse por debajo del 2%.
“Creo que septiembre vuelve a ser un mes con un uno por delante”, pronosticó, aunque aclaró que no puede determinar si el resultado será de 1,7%, 1,8% u otro valor.
Entre los factores que podrían incidir mencionó los aumentos en el transporte y otros servicios, pero también señaló que algunos alimentos que habían subido por cuestiones estacionales, como papas y cebollas, podrían registrar bajas durante septiembre.
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