
En entrevista este viernes con “Antes de Todo”, por Boing 97.3, el economista Juan Carlos de Pablo analizó el presente de la gestión de Javier Milei, el panorama económico y el peso que tendrán las formas del Presidente de cara a las próximas elecciones. Fiel a su estilo directo, esquivó las abstracciones, pidió hablar de “cosas específicas” y dejó definiciones contundentes sobre su vínculo personal con el jefe de Estado.
Consultado por Gabriel Pennise sobre el eje de su última columna dominical —en la que planteó la dicotomía entre “sustancia versus forma”—, De Pablo fue claro: “La forma es el estilo que tiene el Presidente versus un opositor de buenos modales. La sustancia son los resultados de Milei versus lo que vos creés que puede hacer el candidato de la oposición”.
En ese sentido, remarcó que será la gente quien tenga la última palabra en las urnas: “El electorado es el que va a decidir. Si es reelecto, Milei se queda hasta 2031; si no, se va a la casa y viene otro”. Sobre el armado político, advirtió que aún es temprano y que “en política no hay incentivo a mostrar las cartas hasta último momento”.
La economía real y los negocios

A la hora de trazar un diagnóstico económico, el economista insistió en la necesidad de salir de los análisis generales. “A mí me gusta decir que los mercados no existen, Wall Street no existe. Todas esas cosas son abstracciones que generalmente no sirven para entender. Hay que ser específicos”, remarcó.
Al ser consultado sobre temas concretos como la morosidad y las deudas en el sector privado, explicó que el escenario actual exige adaptación: “A cualquiera que tiene hoy un tema de morosidad le digo: hay una cuestión de stock que la está renegociando con el banco, y hay un aterrizaje que será doloroso y duro. Usted se endeuda, va a pagar una tasa de interés que probablemente no es la de hace cuatro meses, pero sigue siendo alta, y se va a tener que atener a las consecuencias”.
La intimidad con Milei: “No me agoto en el estilo”
Ante la pregunta de sobre cómo evalúa las particulares formas del Presidente, De Pablo separó su rol de analista del de amigo íntimo. “Yo no califico, las formas son así, no perdamos tiempo”, sentenció.
“Todo el mundo sabe que somos amigos desde el 2001, cenamos una vez por semana. Yo digo que es eso: es transparente, no hay misterio, tómalo o déjalo“, afirmó. Sin embargo, aprovechó para dejarle un mensaje al sector empresario que suele incomodarse con el estilo presidencial: “A cualquier persona que tiene una responsabilidad directiva, yo le digo: no te agotes en el estilo. No puede ser que alguien me diga ‘tengo una oportunidad de negocio fenomenal, pero no me gusta la forma de ser’. Bueno, qué sé yo, sigamos laburando”.
Fiel a su reserva, el economista se negó a revelar detalles de sus encuentros semanales en Olivos: “Yo no te voy a hablar ni de lo que digo, ni lo que escucho, ni lo que veo. Punto”.
El pragmatismo en la gestión
En el final de una semana en la que el gobierno debió ceder para lograr la media sanción en la Ley de Propiedad Privada y en la que se exhibieron diferencias con la vicepresidenta Villarruel, el economista trazó un panorama de lo que viene. Finalmente, De Pablo destacó que la etapa de las promesas quedó atrás y que hoy el Gobierno se evalúa por su historial de gestión. “El 10 de diciembre de 2023 Milei era puro futuro. Ahora ya tenés una historia y te atenés al récord”.
En esa línea, destacó el pragmatismo que el Ejecutivo ha mostrado frente a ciertos conflictos. “Dentro de eso hay dinámica. Por ejemplo, sale un decreto el otro día desregulando el practicaje de los puertos, hay dos días de huelga y vuelve atrás con el decreto. De repente en 2024 hubieras dicho ‘se planta ante la huelga’, y bueno, ¿qué está pasando? Mirá la dinámica y el propio accionar”, concluyó.
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