
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona suma este martes una jornada central con la declaración de testigos clave, entre ellos su expareja Verónica Ojeda y el psicólogo Carlos Díaz, uno de los principales imputados en la causa.
El debate oral, que se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, contará además con el testimonio de Rita Maradona —hermana del exfutbolista— y del perito de la Policía Científica, Gerardo Vergara. Según fuentes judiciales, Ojeda declarará pasado el mediodía, mientras que Díaz lo hará por la tarde ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
La expectativa está puesta especialmente en la exposición de Díaz, quien hablará por primera vez en este proceso luego de que el juicio anterior fuera anulado. El psicólogo, especializado en adicciones, está acusado de “homicidio simple con dolo eventual” y señalado tanto por la fiscalía como por la familia de Maradona como una de las personas que habría contribuido al aislamiento del exjugador en sus últimos días.
De acuerdo con la acusación de los fiscales Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, Díaz habría indicado a la familia que evitara el contacto con Maradona durante su internación domiciliaria en el barrio San Andrés, en Tigre. Esta decisión, tomada una semana antes de su muerte, es considerada por la querella como un factor determinante en el desenlace.
Sin embargo, la defensa del psicólogo sostiene que su rol fue limitado y que no puede atribuírsele responsabilidad en el fallecimiento. Argumentan que Díaz tuvo contacto con Maradona solo durante el último mes de vida y en pocas ocasiones, además de remarcar que la causa de muerte —un paro cardiorrespiratorio— no estaba vinculada con su especialidad. También destacan que la autopsia no detectó presencia de alcohol ni drogas en el organismo del exfutbolista.
Por su parte, Ojeda ya había brindado un testimonio contundente en el juicio anterior. En esa ocasión, describió el estado en el que encontró a Maradona días antes de su muerte, al señalar que “tenía olor a caca y a pis” y que la vivienda no estaba en condiciones para una internación domiciliaria. También apuntó contra otros imputados, como el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, a quienes cuestionó por su accionar durante el tratamiento.
En la misma línea, Rita Maradona aportó su visión sobre las decisiones tomadas en el entorno familiar y médico. Recordó reuniones previas a la internación y mencionó que, tras la operación por el hematoma subdural, su hermano llegó a la casa de Tigre en condiciones que no parecían alarmantes. Sin embargo, también señaló que en los días previos al fallecimiento se restringieron las visitas, una medida que, según dijo, habría sido impulsada por las hijas del exfutbolista.
El juicio busca determinar las responsabilidades de siete profesionales de la salud imputados por la muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. Además de Díaz, Luque y Cosachov, están acusados el médico clínico Pedro Di Spagna, la coordinadora de cuidados domiciliarios Nancy Forlini, el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador Mariano Perroni.
A medida que avanzan las audiencias, el foco se mantiene en reconstruir las condiciones en las que se llevó adelante la internación domiciliaria y en establecer si hubo negligencia o abandono que contribuyera al fallecimiento del ídolo argentino. La declaración de Díaz, en este contexto, aparece como uno de los puntos más sensibles del proceso.
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