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Opinión

Las catacumbas de El Círculo ya pueden visitarse: así es el nuevo Museo de la Ópera

El teatro inauguró un espacio en sus subsuelos donde se exhiben escenografías, vestuarios y piezas históricas vinculadas a las óperas que marcaron su trayectoria.

El ingreso al Museo de la Ópera. Foto: Farid Dumat Kelzi

El Círculo abrió las puertas del Museo de la Ópera: un espacio ubicado en las catacumbas del teatro donde el público podrá recorrer escenografías, vestuarios y las historias detrás de las distintas obras que pasaron por el escenario rosarino.

Guido Carbonell, Director del teatro, me guió en un recorrido personal en el que detalló la importancia de esta apertura. Al bajar las escaleras hacia los subsuelos del edificio, el ambiente ya era indescriptible: daba la sensación de una pausa en el espacio y el tiempo.

El ingreso al museo está señalado por una máscara gigante, diseñada por Walter Gonsolin, responsable de las escenografías. La pieza pertenece a la ópera La Tragedia y, a su alrededor, comienzan a aparecer las primeras exhibiciones.

Parte de las exhibiciones de vestuarios. Foto: Farid Dumat Kelzi

Con luces cálidas y el silencio propio de estar más abajo que el resto del mundo, Carbonell me guió hasta el primer sector: una sala pequeña con un cuadro enorme. Allí explicó que ese boceto, llevado a mayor tamaño y protegido tras un vidrio, es un ejemplo de cómo se piensa visualmente el diseño de la obra.

En este caso, el dibujo pertenecía a la ópera Otello. Su presencia en el museo no pasa desapercibida, ya que fue la obra elegida para inaugurar el teatro en 1904, un dato significativo que busca acercar al público a la historia de El Círculo.

Mientras avanzábamos por el recorrido, Carbonell contaba que remodelar el lugar no fue una tarea sencilla: “Nos llevó tres años de trabajo. Tuvimos que pintar, arreglar, sacar toda la basura y después empezamos con todos los trabajos: adaptar la escenografía de este lugar y trasladarla”.

Parte del Museo. Foto: Farid Dumat Kelzi

El museo está situado en el subsuelo del teatro, un lugar antes abandonado que transformaron para darle vida a un nuevo área cultural. La propuesta apunta especialmente a quienes no suelen acercarse a este tipo de espectáculos: crear puentes con nuevos públicos y convertir al teatro en parte de la vida cotidiana de la ciudad.

“Hay un prejuicio por ahí, pero una ópera es muy entretenida y, a la vez, muy instructiva para conocer todo un mundo nuevo”, comentaba Carbonell.

Durante la visita se escuchaban los ensayos de El Fantasma de la Ópera, un detalle que, para mi, termina de volver mágico al lugar. No se trata sólo de observar la historia de las producciones que pasaron por el escenario rosarino, sino también de vivir el teatro en tiempo presente: escuchar sus sonidos, los pasos y el telón.

Espacios de interacción dentro del museo. Foto: Farid Dumat Kelzi

Esta apertura representa la primera experiencia de este tipo en el país: un museo dentro de un teatro que permite experimentar la mística de sentirse parte de algo mucho más grande que uno mismo. “Cada ópera tiene toda una historia. Es parte de la historia, de la cultura. Así que, paralelamente al conocer la ópera, uno conoce también la historia; tiene un acceso cultural y artístico a muchos terrenos”, señalaba el director.

El Museo de la Ópera ya está abierto al público. Para visitarlo es necesario contactarse por correo electrónico con el teatro y solicitar una reserva. Las recorridas son guiadas, para grupos de entre 20 y 25 personas, y es una oportunidad única para descubrir otra faceta de la ciudad y sus rincones bajo tierra.

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