
A 50 años del debut de Diego Armando Maradona en Primera División, el recuerdo también pertenece a Juan Carlos “Canción” Montes, el entrenador que decidió darle una oportunidad cuando apenas tenía 15 años. Ídolo de Newell’s Old Boys y conductor del equipo que consiguió el primer título de Primera de la Lepra, el técnico rosarino quedó unido para siempre a dos capítulos inolvidables del fútbol argentino.
Maradona debutó hace 50 años: el caño que anunció a un genio
El miércoles 20 de octubre de 1976, en la vieja cancha de Argentinos Juniors, un adolescente de Villa Fiorito ingresó al comienzo del segundo tiempo frente a Talleres de Córdoba. El equipo de La Paternal perdía 1-0 y su entrenador, Juan Carlos Montes, tomó una decisión que con el paso de los años adquiriría una dimensión extraordinaria: reemplazó a Rubén Giacobetti y mandó a la cancha a Diego Maradona, que tenía apenas 15 años, 11 meses y 20 días.
El resultado no acompañó al Bicho, que terminó derrotado por el gol de Luis Antonio Ludueña, conocido como el Hacha. Pero aquella tarde quedó guardada en la memoria colectiva por algo mucho más importante que el marcador: fue el comienzo del recorrido profesional de quien se convertiría en uno de los futbolistas más extraordinarios de todos los tiempos.
Antes de que Diego deslumbrara al mundo, hubo un entrenador que aceptó el desafío de confiar en él. Y detrás de esa decisión hubo una historia de insistencia, una práctica inolvidable y la mirada de alguien que supo reconocer que aquel pibe tenía algo diferente.
La primera vez que vio a Diego: vestía la camiseta de Newell’s
Montes recordó que, durante su etapa en Argentinos Juniors, un delegado del club le insistía para que observara a un juvenil de las inferiores que se destacaba por encima de los demás. Sin embargo, el entrenador tenía otras prioridades: primero necesitaba asegurar la permanencia del equipo en el campeonato Metropolitano.
Una vez cumplido ese objetivo, aceptó la sugerencia y pidió que llevaran al chico a entrenarse con Primera. Lo que encontró al llegar a la práctica fue una escena que años después evocaría con asombro: un adolescente de baja estatura, tímido, que vestía una camiseta de Newell’s.
“En Argentinos Juniors apenas tenía a Rodolfo Valgoni como preparador físico y a un delegado del club, que era el que todos los días me insistía en que tenía que ir a ver a un chico de la séptima que la rompía. Yo le respondía que una vez que nos salváramos del descenso en el Metro, íbamos a ir a ver todo lo que quisiera. Una vez cumplido el objetivo, le pedí que lo trajera a la práctica de primera. Al rato, vi como venía caminando despacio un chico bajito, que tenía puesta una camiseta de Newell´s. Cuando lo tuve cerca le dije: ‘¿Me estás cargando poniéndote la camiseta del club donde jugué?’, a lo que tímidamente me contestó: ‘No, señor, es la única camiseta de fútbol que tengo y me la regaló Mario Zanabria’“.

La anécdota tenía un detalle especial: la camiseta rojinegra que llevaba Diego había sido un regalo de Mario Zanabria, uno de los grandes protagonistas de la historia de Newell’s y la figura de la primera consagración del club bajo la conducción de Montes.
El entrenador no tardó en descubrir por qué tanto le insistían con aquel juvenil. “Comenzamos la práctica y fue una cosa asombrosa. Nunca había visto nada igual. La habilidad, la desfachatez y la calidad con la que jugaba con tan solo 15 años, ese tal Diego Armando Maradona, eran de otro planeta”.
La impresión fue inmediata. Montes había encontrado al futbolista que todos querían ver, pero todavía faltaba el paso decisivo: darle la oportunidad de competir en Primera.

El hombre detrás de una página dorada de Newell’s
La historia de Montes no se agota en el debut de Maradona. En Rosario, su nombre ocupa un lugar destacado en la memoria rojinegra por haber sido el entrenador que condujo a Newell’s a conquistar su primer campeonato de Primera División, en 1974.
Antes de sentarse en el banco, había construido su carrera como futbolista. Surgido de San Telmo, pasó por Chacarita Juniors y llegó a Newell’s, donde jugó entre 1969 y 1973. Se desempeñaba como mediocampista y se destacaba por el buen manejo de la pelota y su capacidad para distribuir el juego.

Su vínculo con la Lepra se hizo todavía más profundo cuando asumió como entrenador. Bajo su conducción, el equipo alcanzó una consagración que quedó grabada para siempre en la historia del club: el título de 1974, obtenido en el Gigante de Arroyito, la cancha de su clásico rival, Rosario Central.
Aquel equipo reunió a nombres importantes de la historia rojinegra, entre ellos Mario Zanabria, el Mono Obberti, José Rebottaro, Capurro, Berta y Valdano. La zurda de Zanabria y la conquista en territorio canalla se convirtieron en símbolos de una jornada que los hinchas de Newell’s siguen recordando como una de las más especiales de su historia.
Montes dirigió al club en dos etapas, primero entre 1974 y 1976 y luego entre 1981 y 1984. También pasó por Argentinos Juniors, San Martín de Mendoza e Instituto de Córdoba, además de conducir a otros equipos del ascenso.
En esa trayectoria se cruzaron dos hitos que, vistos desde el presente, parecen difíciles de reunir en una misma biografía: haber llevado a Newell’s a su primera estrella y haber sido el entrenador que hizo debutar a Maradona en Primera.

Un legado que permanece 50 años después
Juan Carlos “Canción” Montes falleció el 8 de marzo de 2020. Tenía una historia extensa en el fútbol argentino, pero su nombre quedó ligado a una decisión que atravesó generaciones: confiar en un adolescente que todavía no había cumplido 16 años y permitirle dar el primer paso de una carrera irrepetible.
A medio siglo de aquella tarde, el debut de Maradona vuelve a despertar recuerdos, anécdotas y debates sobre el nacimiento de una leyenda. En medio de ese homenaje, también aparece la figura del hombre que lo observó en una práctica, se sorprendió con su talento y se animó a ponerlo en la cancha.
Porque antes de que el mundo conociera a Diego Maradona, hubo un entrenador que le dio la primera oportunidad. Y ese entrenador fue Juan Carlos Montes, un rosarino que ya había escrito su propio capítulo de gloria en Newell’s y que terminó ocupando un lugar eterno en la historia del fútbol argentino.

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