
Las llamadas telefónicas dejaron de ser el canal de comunicación preferido para buena parte de la Generación Z. Un estudio realizado por la plataforma británica Uswitch reveló que el 56% de los jóvenes de entre 18 y 34 años asocia una llamada inesperada con la posibilidad de recibir una mala noticia, un fenómeno conocido como telefobia.
La encuesta, que incluyó a 2.000 adultos del Reino Unido, también mostró que el 23% de los jóvenes nunca responde llamadas telefónicas, el 61% prefiere recibir un mensaje antes que un llamado y el 68% solo se siente cómodo hablando por teléfono cuando la conversación fue acordada previamente. Además, el 63% evita atender números desconocidos por temor a estafas o llamadas fraudulentas.
Según los especialistas, este cambio de hábitos responde a que las nuevas generaciones crecieron utilizando aplicaciones de mensajería, donde pueden pensar sus respuestas, editarlas o contestar cuando lo deseen. En cambio, una llamada exige responder en tiempo real, una dinámica que muchos consideran más estresante.
A este cambio cultural se suma el incremento de las llamadas comerciales, el spam y las estafas telefónicas, factores que reforzaron la desconfianza hacia los números desconocidos y contribuyeron al crecimiento de la telefobia.
El fenómeno también comenzó a generar desafíos en el ámbito laboral. Aunque la mensajería instantánea ganó terreno, muchas entrevistas de trabajo, reuniones y gestiones importantes todavía se realizan por teléfono. Por eso, algunas empresas e instituciones educativas del Reino Unido ya implementaron capacitaciones y simulaciones de llamadas para ayudar a los jóvenes a desenvolverse con mayor comodidad en este tipo de conversaciones.
Para los expertos, la telefobia no implica un rechazo a la comunicación, sino una transformación en la forma de relacionarse. La Generación Z sigue comunicándose de manera constante, pero prioriza herramientas que le permiten controlar el momento y la forma en que responde.
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