
La industria metalúrgica atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad registró en mayo una caída del 5,1% respecto del mismo mes de 2025 y un retroceso del 1,4% en comparación con abril.
Con estos números, el sector acumula una contracción del 6% en los primeros cinco meses del año, en un contexto marcado por la debilidad de la demanda, la baja utilización de la capacidad productiva y la incertidumbre sobre la evolución de la economía en los próximos meses.
Uno de los datos que más preocupa a los industriales es el desplome de la capacidad instalada. Durante mayo, el indicador cayó 6,8 puntos porcentuales y se ubicó en apenas 39,8%, perforando por primera vez desde la pandemia la barrera del 40%. Se trata del tercer registro más bajo de toda la serie histórica, sólo por encima de abril de 2020, cuando alcanzó el piso de 32,7%, y de mayo de ese mismo año, cuando marcó 39,1%.
Desde ADIMRA advirtieron que este nivel refleja una fuerte capacidad ociosa dentro del aparato productivo y confirma el carácter recesivo que atraviesa actualmente la industria. El presidente de la entidad, Elio Del Re, sostuvo que la actividad metalúrgica continúa enfrentando un escenario de demanda moderada en distintos segmentos, una situación que genera crecientes dificultades para las empresas del sector.
Los números negativos se repitieron en casi todos los rubros relevados. La única excepción fue Carrocerías y Remolques, que mostró un crecimiento del 1,9%. En contraste, Fundición encabezó las caídas con una baja del 8,9%, seguida por Maquinaria Agrícola, que retrocedió 8,6% y mostró su primer resultado negativo del año.
También registraron fuertes retrocesos los sectores de Bienes de Capital (-6,8%), Equipamiento Médico (-6,3%), Otros Productos de Metal (-4,4%), Autopartes (-2,9%) y Equipos y Aparatos Eléctricos (-2,6%).
Las perspectivas para los próximos meses tampoco son alentadoras. Siete de cada diez empresas consultadas por ADIMRA señalaron que no esperan mejoras en sus niveles de producción durante el próximo trimestre. La falta de expectativas positivas comienza además a impactar en el empleo: el sector registró una caída interanual del 2,2% en la cantidad de puestos de trabajo y una baja mensual del 0,2%.
El deterioro se observa en todas las principales provincias industriales del país. Buenos Aires fue la más afectada, con una caída del 5,9%, impulsada por el mal desempeño de los rubros de bienes de capital, fundición y otros productos metálicos.
En Santa Fe, uno de los polos metalúrgicos más importantes del país, la actividad cayó 5,1% interanual. La baja estuvo vinculada principalmente al desempeño de la maquinaria agrícola, un sector que había funcionado como sostén relativo de la actividad durante los meses anteriores.
Por su parte, Córdoba registró una contracción del 4,1%, afectada por la caída de las autopartes y la maquinaria agrícola. Entre Ríos mostró un retroceso del 3,8%, mientras que Mendoza presentó la baja más moderada entre las provincias relevadas, con un descenso del 2,4%.
Con una actividad en retroceso, capacidad instalada en mínimos históricos y perspectivas poco alentadoras, la industria metalúrgica enfrenta un escenario complejo que vuelve a encender las alarmas sobre el nivel de actividad del sector manufacturero argentino.
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