
La Universidad Nacional de Rosario (UNR) volvió a destacarse en una de las mediciones académicas más influyentes del mundo y se consolidó entre las cuatro mejores universidades públicas de la Argentina. Según los resultados del Ranking QS 2027, la casa de estudios rosarina quedó en el cuarto lugar a nivel nacional entre las instituciones públicas y se ubicó en el puesto 62 de América Latina, dentro de un escenario marcado por el ajuste presupuestario y el retroceso de buena parte del sistema universitario argentino.
La medición de la consultora británica Quacquarelli Symonds incluyó este año a 1500 universidades de todo el mundo, seleccionadas entre más de 20 mil instituciones de educación superior. En el caso argentino, apenas 16 universidades —entre públicas y privadas— lograron clasificar, sobre un universo de más de 130 casas de estudio. Dentro de ese grupo, la UNR consiguió mantenerse en una posición de relevancia tanto en el plano nacional como regional.
El resultado cobra especial valor por el contexto en el que se produjo. Mientras la mayoría de las universidades argentinas retrocedió en el ranking, afectadas por el recorte presupuestario y el impacto sobre la investigación y la ciencia, la UNR logró sostener su reputación internacional y conservar su lugar en el podio de las universidades públicas del país. En el plano nacional, el ranking entre instituciones estatales quedó encabezado por la Universidad de Buenos Aires, seguida por la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de Córdoba, con la UNR en el cuarto escalón.
Para el rector Franco Bartolacci, el resultado es una señal alentadora, aunque también funciona como advertencia. “Es muy alentador mantener el reconocimiento internacional a pesar del contexto, y es consecuencia del enorme esfuerzo de la comunidad de la UNR por sostener todo lo bueno que produce nuestra Universidad”, sostuvo. Al mismo tiempo, advirtió que la desinversión en educación superior “empieza a manifestarse en estas evaluaciones internacionales”, además de sentirse a diario en las dificultades operativas y académicas.
Entre los aspectos que explican el posicionamiento de la universidad rosarina aparecen su prestigio académico, el desempeño en sostenibilidad, la relación entre docentes y alumnos y la red internacional de investigación. En la medición global de reputación académica, la UNR alcanzó 24,1 puntos y se ubicó en el puesto 516 del mundo, un indicador que refleja la valoración que hacen científicos y profesores de distintos países sobre la calidad de su enseñanza e investigación. A eso se suma un desempeño destacado en sostenibilidad, con 46,7 puntos, y una sólida relación profesor-alumno, a pesar de una matrícula cercana a los 100 mil estudiantes.
Otro de los puntos fuertes que destacó la evaluación internacional es la proyección científica de la UNR. Con 23,3 puntos en la red internacional de investigación, la institución logró validar que la producción científica generada en Rosario mantiene vínculos activos con laboratorios y centros de conocimiento de otras partes del mundo, incluso en un contexto de caída de la inversión en investigación en América Latina.
La performance de la UNR también se sostiene cuando se analiza por disciplinas. La universidad aparece entre las 250 mejores del mundo en lenguas modernas, entre las 500 más destacadas en agronomía, derecho y humanidades, y entre las 700 mejor evaluadas en química, ciencias biológicas y medicina. Esa amplitud de áreas reconocidas le permite sostener una proyección regional e internacional que excede el plano local y refuerza su perfil como una de las instituciones más relevantes del interior del país.
En el ranking mundial, la UNR se mantuvo dentro del rango 1001-1200, sin retroceder respecto de la edición anterior, un dato que en la universidad valoran especialmente en un escenario de fuerte deterioro del financiamiento público. El resultado, sostienen en la institución, no solo consolida su lugar dentro del mapa universitario argentino, sino que también refuerza su proyección internacional en un momento especialmente delicado para el sistema de educación superior.
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