
Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo preliminar para poner fin a la guerra que enfrenta a ambos países desde fines de febrero. El entendimiento, anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump y confirmado por autoridades iraníes, será formalizado el próximo 19 de junio en Suiza con mediación de Pakistán.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es el cese inmediato de las operaciones militares y la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo. El bloqueo de ese corredor había provocado fuertes tensiones en los mercados energéticos y un aumento del precio del crudo.
Además, ambas partes iniciarán un período de negociaciones de 60 días para resolver cuestiones de fondo que quedaron fuera del memorando inicial. Entre ellas figuran el futuro del programa nuclear iraní, el levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Washington y la liberación de activos iraníes congelados en el exterior.
Según trascendió, Irán se comprometió a no desarrollar armamento nuclear y a reducir sus reservas de uranio enriquecido bajo mecanismos de verificación internacional. A cambio, Estados Unidos avanzaría gradualmente en la flexibilización de restricciones económicas y comerciales.
Sin embargo, persisten importantes interrogantes. El contenido completo del acuerdo aún no fue difundido y existen diferencias respecto al rol que tendrá Israel en la nueva etapa. De hecho, el gobierno israelí manifestó reparos sobre algunos aspectos del entendimiento y mantiene operaciones militares en el sur del Líbano, uno de los focos de tensión de la región.
El anuncio fue recibido con optimismo por los mercados internacionales. La expectativa de una normalización del tránsito marítimo y del suministro energético provocó una baja en el precio del petróleo y mejoras en las bolsas de distintos países.
Aunque el acuerdo representa el avance diplomático más importante desde el inicio del conflicto, analistas advierten que la desconfianza entre Washington y Teherán continúa siendo un desafío y que el éxito definitivo dependerá de las negociaciones que se desarrollen en las próximas semanas.
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